Pool
Discos / Porches

Pool

7 / 10
Miguel P. Bachiller — 31-01-2016
Empresa — Domino / Music As Usual
Género — Pop
Fotógrafo — Archivo

Porches es el proyecto en solitario de Aaron Mine, artista afincado en New York que lanzó su debut, “Slow Dance In the Cosmos” en 2013. Su segundo trabajo; “Pool” (Domino, 16) supone su salto a un gran sello, y no sólo eso, sino que también es un salto cualitativo excelso. Por si estos primeros factores no son suficiente, en el álbum ha trabajado Chris Coady (Grizzly Bear, Beach House, Tobias Jesso Jr) y ha colaborado de forma activa Frankie Cosmos (Mine toca la batería para ella y comparten piso).

Desde la primera escucha “Pool” supera con creces las expectativas de quien haya escuchado el debut de Porches. El recorrido realizado por Mine en estos tres años parece el de una década, con sus letras orientadas al angustioso paso a la madurez y al camino andado en sus ventipocos. Pero lo más impactante y atractivo no reside en la patente madurez, si no en el giro estilístico. Porches pasan de ser una banda teen de folk rock con una grabación lo-fi (por excusarla), a convertirse en un sofisticado conjunto de club con unas instrumentales exóticas y un mood sensual y oscuro.

Los protagonistas a lo largo de los breves temas son los sintetizadores, el bajo, y de formas de lo más variadas, unas bases rítmicas de lo más elegantes. “Pool” tiene un sonido cristalino y puro, sus pocas capas son suficientes para embelesar al oyente y contagiar una euforia recatada, una melancolía bailable. Los singles; “Hour” y “Be Apart” funcionan a la perfección en su papel, presentando de forma melódica y refinada lo que encontramos en prácticamente todo el resto del álbum. Destaca el uso de vocoder en la soberbia canción que da nombre al disco y en el genial cierre; “Security”. Todo elemento ajeno a la naturaleza del disco es introducido con tal delicadeza que ni choca ni rechina, se adapta de forma inherente. El largo sigue en líneas generales una dinámica temática bastante comedida e inteligente. Dejando así como el otro único corte que destaca por su atrevimiento a “Shape”; que avanza entre un post dubstep curioso y la voz de Aaron Mine con un extraño aire lúgubre que recuerda a Majical Cloudz.

“Pool” no resulta un álbum sobresaliente, precisamente porque no tiene una pretensión grande en su sonido, y funciona dentro de la realidad que genera. Es un disco elegante y de tonos cálidos que puede servir para acompañarnos de alguien especial, o en una bella noche de soledad. Denota que Aaron Mine ha sabido llevar a su sonido prácticamente todo lo que tenía que decir, y de una forma realmente acertada, envolviéndolo con papel de seda.

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