Romperse sin arder
Discos / Crek Noarde

Romperse sin arder

7 / 10
Martí Viladoti — 22-10-2020
Empresa — OME
Género — Experimental

Existen proyectos fácilmente etiquetables y otros que rehúyen cualquier definición sencilla. Encajan en esa difusa clasificación que suele acoger todo lo experimental, pero más allá de eso resulta prácticamente imposible definir las intenciones de sus creadores. Quizás, en el caso de Crek Noarde, tenga mucho –o mejor dicho, todo– que ver el que sus protagonistas sean nada menos que Juan Crek y Andrés Noarde, dos músicos a los que nadie sería capaz de describir en pocas palabras. El primero ha sido, entre otras cosas, cincuenta por ciento de Macromassa –junto al fallecido Víctor Nubla–; el segundo una suerte de escudero desde la distancia desde que se conocieron años atrás y estrecho colaborador de Crek en Ome Acústic, hogar también de otros perros verdes a los que nos costaría casi tanto ubicar como a nuestros propios protagonistas.

Pero la relación entre Crek y Noarde no cesa con el final de Ome Acústic o con el obligado cerrojazo a la indescriptible trayectoria de Macromassa a causa de la desaparición de Nubla. Hay amistades que permanecen, y más todavía cuando ambos implicados saben que difícilmente encontrarán al otro lado individuos capaces de entender un concepto de la libertad creativa que sea capaz de albergar bestias como las que se esconden tras los recovecos de “Romperse sin arder”.

Juntos y vapuleados por el confinamiento como todo ser viviente, Crek y Noarde exprimieron sus tripas para llegar a extremos sorprendentes que han acabado dando forma a este álbum que firman con sus apellidos. Juntos deconstruyen cualquier concepto que se nos ocurra de lo que puede ser una canción. Juntos pueden ser poetas con ambas piernas hundidas en el fango (“Palabras mayores”); pueden recrear paisajes musicales francamente aterradores (uno puede oler sangre, orines y heces en “En el sótano”); pueden sonar a cómo podría hacerlo un Tom Waits descontrolado por sobredosis de ácido (“Cosas que no hicimos”) o pueden convertir un riff de Fugazi en un dub enfermo y (“Wait And See”) o sencillamente pueden dejar fluir una melancólica composición de piano (“Camas de abril”). Eso es lo que hacen los músicos cuando saben que la libertad creativa es todo lo que les queda y algo que nadie va a poder robarles aunque el mundo se venga abajo a nuestro alrededor.

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