Ruido de rabia
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Ruido de rabia

7 / 10
Urko Ansa — 30-05-2026
Fecha — 29 mayo, 2026
Fotografía — Unai Endemaño

Definitivamente, pocos carteles tan atractivos podremos degustar este año: nada menos que un triple cartel Thrash-Metalero con dos de los mejores grupos españoles del estilo y la mastodóntica presencia del glorioso cabeza de cartel: ¡Megadeth! El concierto tuvo de todo, casi todo bueno para Angelus Apatrida y Crisix, y relativamente solvente en el caso de las estrellas de la noche, aunque de eso hablaremos más adelante. Decir que el B.E.C. de Barakaldo ofreció una entrada muy exitosa aunque no se llenara el recinto, y que las cuatro horas y media de festi nos supieron a gloria.

Comenzaban Crisix aportando una dosis de fuerza fruta y técnica difícilmente igualables. Los pudimos ver en el grandioso Euskal Metalheads Fest en octubre del pasado año, como a Angelus Apatrida, aunque en esa ocasión Crisix ofrecieron un repertorio especial que mezclaba temas propios con una selección de clásicos del Rock Radikal Vasco. Así que estábamos deseando verlos en un show completo suyo, quitando el mini set de Beastie Boys, Pantera y Trust. Año y medio después de haberse separado, aun con la excepción del Euskal Metalheads Fest, vuelven por todo lo grande con polémica incluída a cuenta de su nuevo tema “Fast Music”.

Comenzaron arrasando con “The many licit paths” para deleitarnos después con la brutal “Leech breader”. El clásico “Bring’em to the pit”, con su endiablada velocidad y su solo de guitarra deliciosamente chirriante originó los primeros pogos en las filas delanteras. Tras un pequeño y merecido descanso “Full HD”, otra de las más conocidas, nos trajo algunas voces guturales que supieron a gloria. El público participó tanto en las gradas como en la pista en un contexto de casi total oscuridad en el escenario. “Get out of my head”, carga de profundidad chispeante, fue otro éxito gracias a su gran estribillo y su solo de guitarra. A todo esto, la pista tenía una vista impecable y una entrada más que exitosa teniendo en cuenta que era viernes y las siete de la tarde. Gran éxito de público, lo mires por donde lo mires.

“Perseverance” empezó suave pero nos volvió a deleitar con más guturales, que aunque puntuales, dejaron un poso de lo más sugerente. “G.M.M. (The great metal mother fucker)” nos trajo el primer wall of death de la noche para llegar al tema en discordia: la nueva canción llamada “Fast music”. Con unas maneras de metal industrial y un sonido que cambia radicalmente la esencia del grupo, no causó mayor polémica aunque fue la menos celebrada, en parte porque algunos aún no conocen el tema. La polémica está servida y beneficia al grupo. Ahora bien, no nos imaginamos un disco nuevo con este sonido, la verdad. No porque no nos guste, sino porque no sería Crisix.

El Meddley de “Fight for your right” (Beastie Boys), “Walk” (Pantera) y “Antisocial” (Trust y después Anthrax) nos volvió a sonar a gloria, como en Miribilla, y ya subidos en esta ola, “Conspiranoia” primero y “Ultra Thrash” para cerrar el concierto, remataron un show en el que pudimos degustar el primer circle pit del festi. Gran show y un sonido ligeramente mejorable, pero difícilmente más potente.

Saltaron después del descanso Angelus Apatrida, a los cuales ya habíamos visto en Bilbao en el citado Euskal Metalheads Fest. Ofrecieron quizás el mejor show de la noche, atacando las canciones con gran precisión y un espectacular sonido. Compactos y potentes, se llevaron todo por delante desde que comenzaron con “One of us”: riffs y solos vertiginosos, presencia escénica y hambre de escenario. “Indoctrinate” es uno de sus mejores temas, y cuenta con un estribillo sencillamente imbatible. La gente participó casi desde el principio, dando palmas y cantando a voz en grito algunas canciones.

“Cold”, el primer single de su último trabajo (de 2023) cuenta con un estribillo bastante melódico, que gusta por igual a los Thrashers y a los Hard Rockers. “Of men and Tyrants” encendió al público con su brutalidad, aunque de nuevo su estribillo es diferente, quizás del estilo de rock duro ochentero. “We stand alone” es un himno para estadios y festivales: rápida, redonda y bien construída. Los matadores cambios de ritmo de “Violent dawn” y el circle pit en la ovacionada “Give’em war” nos condujeron, en la parte final, a la brutalidad con estribillo Hard ochentero de la colosal “Sharpen the Guillotine” y el himno final de la musculosa “You are next”. Gran, gran concierto.

Diez de la noche, y con puntualidad inglesa (como lo hicieron los tres grupos) los míticos y esperados Megadeth saltaron al escenario. Ofrecieron un emotivo show plagado de clásicos, tres temas nuevos y otras piezas quizás menos conocidas si las comparamos con los grandes clásicos. El repertorio fue interesante; también la música, aunque con matices. La emoción de ver a Dave Mustaine y los suyos, junto con los grandes temas de su discografía, ofrecían un coctel emocional complejo y selectivo. Hay que reconocer, sin embargo, que la voz de Dave no está en su mejor momento, y nos dolió mucho verlo sufrir, sobre todo en los primeros temas.

Empezaron con la nueva “Tipping point” para constatar lo dicho anteriormente, aunque el tema sea impresionante. “Hangar 18”, una de las joyas de la obra maestra “Rust in Peace” (1990), nos ofreció un sonido enmarañado y difuso aunque el público cantó hasta las melodías de la guitarra en una panorámica impresionante. “This was my life” quizás sonó mejor, aunque nos preocupó la voz de Dave. De esta manera, constatamos después que Dave se retiraría del escenario cada tres temas para tomar descanso, algo que no ofrece precisamente una imagen fortalecedora.

En “Skin o’ my teeth” dejó que el público cantara el estribillo en un tema muy celebrado y que contó con un buen solo del guitarrista Teemu Mäntysaari, quien hizo la mayoría de solos en el show, aunque Dave también realizase unos cuantos. En “I don’t care” gozamos de los solventes solos intercambiados de Dave y Teemu, para dar paso a la muy coreada “Sweating bullets”. El solo frenético de Teemu en “Let there be shred” nos supo a gloria, como también lo hizo la primera aparición de la mascota Rattlehead en este mismo tema. A estas alturas, el show había mejorado y nos atrapó irremediablemente consigo, aunque no hasta el punto de ser memorable.

Los dos guitarristas se posicionaron frente a frente en la especialmente coreada “She-wolf” de esa etapa de finales de los noventa tan confusa para el grupo. Está mal decirlo, pero mucha gente tenía ganas de Metallica y así Dave nos ofreció dos temas que forman parte de su discografía, aunque él mismo había participado en su composición de manera notable. El “Four Horsemen” de Metallica lo grabó en su época también Megadeth con el nombre “Mechanix”, y fue muy celebrada en el BEC. Y el “Ride the lighting” que publicó Metallica en el álbum homónimo lo ha grabado Megadeth en su último disco. Ambos temas se dejaron querer de forma manifiestamente activa.

“Tornado of souls” fue otra que Dave dejó cantar al público en algunas partes, y la apoteosis llegó con la inmortal “Peace Sells”. “Symphony of destruction” nos ofreció a un Dave arengando al público y la reacción instantánea de este. La costumbre argentina de cantar “Megadeth, aguante Megadeth” en el riff parece que ha calado hondo también por estos lares, algo que supuso uno de los puntos álgidos del concierto de Megadeth. El final debió de ser también brutal con la masterpiece “Holy wars... the punishment Due”, pero, al igual que con “Hangar 18”, se perdieron todos los matices de la grabación original en una nube de instrumentos descoordinados, sonido enmarañado y una sensación de impotencia al no poder disfrutar al cien por cien de semejante hit.

Esto es todo: Megadeth se despide de los escenarios y no parece probable que haya una vuelta a corto plazo. Nunca se sabe, es cierto, pero la duración del concierto en principio fue muy corta (hora y media) aunque suficiente dadas las circunstancias.

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