Han pasado tres años desde “Mitologia” (Último Pasillo, 23). “Es que ‘Mitologia’ salió cuando aún existían Zoo y Pupil·les”, explican. Pero pasa el tiempo y “se le acaba el trabajo a Arnau” —Zoo se separaron—, “tampoco está Pupil·les”... Y algo tenían que hacer, porque el que es músico, lo es para siempre. “El grupo era un divertimento que hacíamos en casa y ya está. [...] Pero, al quedarme yo sin trabajo y presionarme Mireia un poco, decidimos montar un directo, una banda y un disco nuevo”.
"Hago un llamamiento a todo el público de La Fúmiga, que va a quedarse huérfano, que ponga oídos y ojos en los proyectos nuevos"
Además de la implicación, en Malifeta han ocurrido muchas cosas desde que se publicó “Mitologia”. Para empezar, como explica Mireia, la banda ha crecido. “Ahora tengo músicos en el escenario, formo parte de la banda, veo a mis compañeros tocando en directo…”. Lo mismo ha ocurrido con las responsabilidades. “Yo estaba en Zoo, iba, tocaba y poco más. Ni recogía cables ni montaba instrumentos ni me ocupaba de nada. Ahora tengo mucho más trabajo”, cuenta risueño y satisfecho Arnau.
Gran parte del crecimiento de Malifeta llega tras la disolución de Zoo. El caso más divertido es el de Ana, la tercera de las voces de la banda y la que aporta “calidad musical”. Una incorporación que se da, curiosamente, porque Arnau la escucha “cantando en la furgoneta de Zoo”. “Recuerdo que la primera vez que la escuché cantar fue un tema de Iseo & Dodosound. [...] Y dije ‘Hostia, esta tía canta mejor que todos los que subimos al escenario’”. Así, quien llevaba la comunicación de la banda de La Safor pasó a tener su propia banda. “Ahora puedo componer cosas, crear melodías que soy incapaz de interpretar, pero se las doy a Ana. Su sueño era cantar, mientras que el mío era que alguien cantara lo que yo hago, y con Ana y Mireia lo tengo a huevo”, concluye Arnau.
“BREGA” es un álbum inevitablemente político. Y hay una motivación bastante clara. “Una de las razones por las que lo hago es por mi madre”. Una mujer importantísima para el músico, que “vivió muchos años de la dictadura” y que ahora ve con impotencia “lo que pasa en el mundo”. “Ve la situación, el auge de la extrema derecha, la hegemonía del discurso fascista que hay en los medios y le coge mucha angustia. Está muy disgustada”, lamenta Arnau. “Al menos que mi madre tenga un poco de orgullo”, sentencia.
De este modo, Malifeta brega en este disco “contra el fascismo, contra el machismo, contra el turismo, contra los guiris de La Marina…”. Además, el título sirve a la banda para “hacer una fotografía del momento” mientras llevan a cabo un ejercicio introspectivo. “También me servía para definir un poco mi situación personal, mental, conmigo mismo”, desarrolla Arnau. “Brega captaba el estado de las cosas a nivel social, pero también a nivel personal”, explica, y añade que es una palabra con “poca épica”, “bastante coloquial”. Y eso le quita peso.
El viraje temático llega a “BREGA” de la mano de un cambio también sonoro, mucho más electrónico que antes, más reguetonero. “Nos pedía que los conciertos fueran un poco más movidos. [...] Porque al final un concierto de reguetón puede hacerse pesadito y con esto podremos desmelenarnos más, dar más botes y pasarlo mejor”. ¿El resultado? Un trabajo de diez canciones con una redondez impecable. Pero no es casualidad. Como explica Mireia, “Arnau y Pollet [productor y miembro de la banda] han estado escuchando el disco de forma psicopática, haciendo cambios, retoques…”. Arnau ríe: “Y porque llegó la fecha de entrega, porque si no…”.
Todo esto da un resultado exquisito combinado con las colaboraciones de Quinto, Sandra Monfort y Panxo —líder de Zoo—, que, como explica Mireia, son “de proximidad, de kilómetro cero. No hemos ido a buscar peña superfamosa ni que nos diese números ni nada”.
Acabamos de charlar con la mirada puesta en el futuro. Arnau y Mireia ven el panorama valenciano “con mucha esperanza” y, sobre todo, “con muchas mujeres”. “Antes, si iba con Pupil·les a un festival, no iba otro grupo de mujeres porque era como un cupo”, lamenta Mireia. Arnau, sin embargo, añade unas pinceladas de escepticismo. “Hay mucha calidad en muchos proyectos, pero falta que el público se interese. [...] Desde aquí hago un llamamiento a todo el público de La Fúmiga, que va a quedarse huérfano, que ponga oídos y ojos en los proyectos nuevos, que necesitamos que todos los grupos puedan hacer sus caminos”. Para quienes vayan a verlos a ellos, prometen “un directo mucho más bailable”, con “mucha más presencia de los músicos”. Así, con una ilusión que desde fuera resulta apasionante, nos despedimos. Ellos, con mucho trabajo por hacer; yo, con muchas ganas de disfrutarlo.
Agenda de conciertos:

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.