En estas tierras abundan músicos inquietos como Joseba Irazoki (foto inferior) que, con un conjunto clásico de rock, disfruta explorando nuevas vías sonoras alejadas de la clásica estructura de canción pop. Así nos lo demostró el sábado a los que llegamos de buena hora a la sala. Ensimismados nos dejamos envolver por la atmósfera (a ratos) claustrofóbica de sus composiciones y el sonido contundente de su banda. Cuando las canciones parecían tomar un cariz clásico, nos volvían a sumergir en un mundo oscuro y desconocido donde el saxofón no está para crear melodías pegadizas sino sonidos disonantes. Interesante propuesta y brillante ejecución.

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Con una intro electrónica, los vizcaínos WAS (foto encabezado e inferior) consiguieron que volviéramos a la consciencia del aquí y ahora: estamos en un club y es sábado por la noche. A pesar de que la sala no estuviera llena (manifestación-fiesta feminista por un lado, el propio grupo que cambia de nombre y gente que no se entera, por otro), los asistentes fuimos poco a poco despegando los talones del suelo con “I like you as you are” donde WAS dejaron claro que las nuevas tecnologías combinan excelentemente con el folklore sonoro euskaldun. Continuaron presentando nuevos temas como “Electric love” o “Submissive obsession” que alternaron con rompepistas de su primera etapa como “The First girl who got a kiss without a please”. No faltaron gominolas como “Bring me back home” o “Can I count you” de su madchesteriano album precedente. Para cuando cerraron con “On the floor”, hasta el más tímido se había arrancado a bailar. El concierto fue un bonito viaje sonoro por territorios anglosajones desde finales de los setenta hasta hoy, sin hacer parada en el britpop. Algunos políticamente incorrectos nos preguntamos: ¿para cuándo una canción en castellano?

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