The Wedding Presents play… es un formato ya más que habitual de la banda de Leeds. Tal es la recurrencia de la fórmula que cuatro discos hasta la fecha han caído en el revivalismo, George Best, Bizarro, Seamonsters y para 2013 ya está anunciado la recapitulación de ‘The Hit Parade’. Lo que comenzó como un homenaje a su repertorio está acabando por dinamitar el legado de una banda con temas ya clásicos. Más si planteamos que han seguido en activo e incluso tienen un disco, “Valentina”, lanzado este mismo año, pero por desgracia es la leyenda la que manda.

Así, la banda vuelve a interpretar en directo su “Seamonsters”, tal como hicieran hace apenas cinco meses en el Primavera Sound. Lo que tendría que haber sido una celebración pronto se tornó en yugo de los ingleses, que estuvieron más espabilados en el tramo previo al Seamonsters, dónde no sólo tocaron temas de su último disco (entre ellos ‘Deer Caught in the Headlights’ o ‘The Girl from the DDR’) sino que disfrutaron, e hicieron disfrutar, con su ‘My Favourite Dress’ de su disco debut, o recuperando la perdida ‘Sports Car’. Guitarrazos, doble batería para arrancar y un Gedge muy expresivo hacían presagiar un directo muy por encima de las expectativas (o de la memoria) hasta que arrancó el tedio. No es porque las canciones siguieran el orden habitual, cosa que no hizo cuando reprodujo George Best en su momento, sino porque la adaptación fue tan fiel al disco que no dejó hueco para sorpresas.

¿Es eso malo? Hay que pensar que Seamonsters data de 1991 y estoy seguro que ni en su momento sonó tan bien como anoche, seguro que la interpretación de unos jóvenes Wedding Present era más acelerada, nerviosa o patosa. Que encima y debajo del escenario la tensión era mucho mayor, que el sudor resbalaba por los cuerpos, pero no veinte años después. Ayer se limitaron a desempolvar y seguir la partitura como tal, con una banda que no recuerda lo que fue el origen, ya que salvo Gedge no queda ningún miembro original. Los bonus quedaron para ‘Click Click’ de Watusi y ‘What Have I Said Now’ del Bizarro, con la linealidad de su último trayecto, sin dar apenas el regalo de un bis que desatara la tensión que todos queríamos ver.

Mi sincera recomendación, para años venideros, es que dejemos a The Wedding Present ser, de nuevo, The Wedding Present, por más que podamos o no estar de acuerdo con sus nuevos trabajos, buscar lo que fue sólo nos llevará a una destrucción de los mitos, a convertir a nuestras bandas fetiches en jukebox de nuestros recuerdos de juventud, a sus conciertos en verbenas de pueblo indies. Dejemos ser a los de Leeds ellos mismos, y que se caiga el cielo si hace falta.