Teniendo en cuenta la facilidad con la que, en el Reino Unido, le dan a los fuegos de artificio a la hora de lanzar futuribles hypes, la presentación oficial de los londinenses Hell Is For Heroes debía tomarse desde la distancia, sobre todo tras descubrir que sus miembros parecían aún más jóvenes de lo que son. De ese modo resultaba encontrar en los firmantes de “I Can Climb Mountains” o “You Drove Me To It” la corrección suficiente para tomarles en serio, aunque Hundred Reasons les sacan varias cabezas. Veremos que les depara el futuro, aunque no es menos cierto que muchas bandas nacionales hubiesen podido barrerles de un plumazo. Lo más sorprendente es que el público -quizás algo mayor que los británicos, pero tampoco demasiado- acabase conectando tanto con The Murderdolls como fue el caso. Y es que no cabe duda de que la táctica de Joey Jordison ha dado los resultados esperados: los seguidores de Slipknot también pueden aceptar el sleazy ochentero o de los primeros noventa (en ocasiones, eso sí, rozaron el sonido de Marilyn Manson) si se les sabe ofrecer del modo adecuado. Así, entre la imagen, la contundencia de sus estribillos, los “fuck this, fuck that, fuck you…” que caían segundo tras segundo, los presentes acabaron por sumergirse de cabeza en el universo retro del grupo. Sólo que, aunque convencieron hasta que la reiteración hizo mella en su directo, unos minutos del show de Papa Roach (en esta ocasión con un segundo guitarrista como refuerzo) fueron suficientes para que nos olvidásemos de ellos sin remordimientos. Con uno de los montajes de luces más sorprendentes que se hayan visto en la sala 2 de Razzmatazz cubriéndoles las espaldas, Papa Roach se mostraron incluso más enérgicos que en su anterior gira, lo cual es mucho. Supieron combinar las dos líneas estilísticas que marcan sus dos álbumes multinacionales, dejando claro que deberían tomar el camino de “Lovehatetragedy” más hard y más core y menos nu para conseguir distanciarse del pelotón y aferrarse al futuro con mayores garantías. Sea así o no, en directo –y teniendo en cuenta que no soy gran defensor de sus álbumes-, continúan siendo de lo mejor que ha dado el género.