“Violética” ha supuesto un relativo resurgimiento para la carrera de Nacho Vegas. Relativo porque el reconocimiento del músico asturiano no ha dejado de crecer con el paso de los años, pero su anterior trabajo “Resituación”, descolocó a más de uno; ya no por su posicionamiento político, sino por una colección de canciones faltas de la inspiración digna del autor de “La sed mortal” o “El salitre”. De hecho, en su nuevo disco no abandona esa línea combativa de izquierdas, pero ahora nos ofrece algunos de los momentos más inspirados de sus casi 20 años de andadura en solitario.

Vegas nos ha dejado en sus sucesivas visitas a la ciudad las más diversas imágenes: la tímida nueva promesa de la canción de autor con aureola indie (en La Casa del Loco presentando “Cajas difíciles de parar”), el decadente totalmente entregado a su leyenda maldita (en el mismo lugar pero unos años más tarde) o la estrella consolidada (Las Armas, en 2014). Pero el músico que nos encontramos en el Teatro Principal fue el de artista total, pleno de facultades, carismático, con rumbo claro y acompañado de una magnífica banda que le ayudó a acercarse al rock (“Maldigo del alto cielo”), folk (“Ser árbol”), noise (“Crímenes cantados”, que con su sonido a lo The Jesus & Mary Chain y letra contra las CIE fue uno de los momentos más impactantes de las casi dos horas del recital), incluso, a la cumbia (“Todos contra el cielo”).

Tan consciente está Vegas del estupendo momento que está atravesando, que la mitad del repertorio estuvo protagonizado por “Violética”, sin que en ningún momento se echasen de menos alguno de los himnos por los que se hizo famoso. Aún así, hubo espacio para las celebradas “Canción de palacio #7”. “Cómo hacer crack”, “La pena o la nada” y una inconmensurable y muy celebrada “Morir o matar”, con la que no a pocos se les pondría la piel de gallina. Su faceta más decadente y más despreocupada salió a relucir tímidamente en los bises con “Miss Carrusel”, “Dry Martini S.A y la inevitable “El hombre que casi conoció a Michi Panero”.

La mejor versión de Nacho Vegas nos regaló el que es el probablamente el mejor concierto que ha firmado en la capital aragonesa.