No podemos denominar de otra manera lo que fue el Mirador Pop, todo un paraíso por su ubicación, playa, sol y disfrute en general y un reducto para una minoría que se acercó al Baluarte de la Candelaria de Cádiz para disfrutar de un cartel cuidado y poco convencional en los festivales veraniegos, una apuesta arriesgada y plausible por parte de los organizadores pero que no contó con la respuesta esperada de público, una lástima.

La tarde de la primera jornada la abrió Javier Carrasco, integrante de Templeton y Rusos Blancos, en su proyecto en solitario denominado Betacam y en el que fue acompañado por David T. Guinzo (Tuya, Sidonie) a la guitarra. Realizando un alegre electropop a base de artificios electrónicos y teclados que fue la banda sonora de un público que poco a poco iba tomando contacto con el recinto, destacando especialmente “El viaje del héroe” y esa delicia que es “Minero” y su homenaje final a Antonio Molina y su “Yo soy minero”.
Empezó poco a poco a oscurecer la ciudad, y su banda sonora fueron Tuya, creando atmósferas que a ratos se hacían oscuras y melancólicas como en “Dark Dawn” y a veces con halos de luminosidad derivados de guitarras claras y nítidas como en “Focus” todo ello aderezado por unos juegos de voces interesantes y una batería que marcaba el paso firme hacia una propuesta a seguir de cerca.
Con Wilhelm And The Dancing Animals lo pasamos extremadamente bien, caracterizados alguno de ellos como esos animales danzantes que dicen ser, nos demostraron que su música les hacía vibrar hasta el éxtasis, haciéndonos ver que temas como “Finisterre” son necesarios en cualquier festival que se precie, con animación a pie de público incluida. Tuvieron un puntual problema en el micro de su cantante Helen, que hizo que realizaran una genial improvisación a base de rap capitanizados por su hilarante bajista y haciendo ver que son capaces de levantarse en cualquier circunstancia.
Modelo de Respuesta Polar nos hizo ver que dominan el escenario, intercambiando increscendos envolventes como “Grazno” y punzadas hirientes de rencor como en “El imposible” y la gran “La guerra y las faltas” acompañados por una lúgubre iluminación que no hizo mas que engrandecer todo su “Artificio” en cada rasguño eléctrico al corazón.
Como un murmullo aparecieron Templeton para con su elegante pop irnos descubriendo excelsos teclados en “Miércoles capítulo” y letras preciosista como en “Los días” y “Entre los sicomoros” en una mas que correcta actuación que fue del gusto del respetable.
Tras cuarenta y cinco  minutos de espera en un cambio de backline interminable, que el público aprovechó para hidratarse convenientemente, apareció Anni B Sweet acompañada de una superbanda con Manuel Cabezali de Havalina y El Indio de Vetusta Morla a la cabeza, pero su voz fue capaz de sobresalir sobre el resto y hacernos captar nuestra atención durante toda su actuación remarcando especialmente la conexión con el público en su “Lalala”, coreado irremediablemente, y después con ese temazo que es “Getting Older” que crece aún mas en directo con la potencia que sabe impregnarle a sus nuevos temas el grupo de músicos de los que se acompaña la malagueña.

En el segundo día los encargados de abrir fuego fueron Dolores presentando su “Disco Póstumo” que fueron ganando adeptos entre el público conforme avanzaba su actuación. En algunos temas el bajo tapaba en exceso tanto el resto de instrumentación como la voz de Teresa, pero se fue solventando sobre la marcha y nos ofrecieron toda su energía en temas como“Cocodrilos de marfil” y “Fiebre de”
Jonston fue desgranando su cancionero mezclando obras dignas de alabanza pop como “Apaga y Enciende”, “Caballo de Troya 25” y “Buenos Recuerdos”, de impecable ejecución, con temas que derivaron en experimentación con los teclados que hicieron que en conjunto su actuación no alcanzara la calificación de brillante e hiciera que el público se disipara en exceso en partes del set, aun así sigue estando por encima de la media.
Las atmósferas asfixiantes de Nudozurdo nos impactaron por enésima vez, se dieron las circunstancias precisas para encontrarnos ante una ejecución perfecta, actitud y un público entregado. Una “Prometo hacerte daño” impecable, así como el resto del amplio espectro de su “Tara, Motor, Hembra” pero especialmente celebrado fueron sus últimos temas, una espectacular “Mil Espejos” seguida de una no menos digna interpretación de “El hijo de Dios” a coro con la gente que se agolpaba en primeras filas. La sensación tras la descarga fue tal que el público pidió un bis inesperado y que llevaron a cabo con “Negativo”.
El momento álgido del Mirador Pop se presenció cuando Bigott hizo que todo el público presente estuviera lo mas cerca posible de él para presenciar esa puesta en escena única que sólo el es capaz de hacer.
Presentó en Cádiz ese gran disco que es “The Orinal Soundtrack” llevándonos a través de su “Vaporcito” y haciendo que todos corearan al unísono “Le Petit Martien”.
Mención aparte merece la escenificación y el feedback con el público de su “Cannibal Dinner” que se convierte en inmensa en directo, y que sirvió para que se marcharan sabiendo de antemano que nos habían dejado con ganas de más, volviendo para terminar de rematar un concierto remarcable.
Para dar por terminado el festival, Meneo puso patas arriba a los asistentes, a través de su Game Boy de 8 bits digitalizando sonidos, mostrándonos en una especie de intro de que hits podía apoderarse a través de su consola, desde Daft Punk a Xuxa. Cachondeo en estado puro. La fiesta se trasladó a los pies del escenario a la voz de “Tiger Woods es Gay”, y luego con botella de ron incluida y alguna decena de fiesteros en el escenario montando una performance que nos dejó atónitos.
Esperemos que todo tenga solución de continuidad y volvamos a divisar desde el Mirador todo lo bueno que tiene que ofrecernos la música y esta cuidada propuesta cultural.