Tan veloz como eficaz, así fue la noche en la que Lenovo Sounds Different se alojó en el inmenso Wizink Center por una buena causa y salió airoso de tal arriesgada iniciativa. Una propuesta solidaria con pocos momentos estelares pero, sin embargo, repleta de todos los elementos necesarios para hacer disfrutar a cada uno de los asistentes de principio a fin. Arrastrados por la curiosidad, las ganas de que la noche del jueves adelantara el fin de semana o cualquier excusa para huir de la rutina. Desde la primera hora el encuentro ya contaba con un volumen considerable de público que hacía aún más interesante ver la respuesta de estos a las propuestas seleccionadas por el evento.

Por allí desfilaron Ayer (grupo revelación), Maico, Siloé… Pero, siendo sinceros, hasta la subida al escenario de Neuman poca implicación por parte de los asistentes vimos con ninguno de los grupos. Bien es verdad que el reducido número de temas que tocaban por banda no dejaba que el público entendiera el discurso de cada uno de ellos. Pero, lo que sí es cierto es que podríamos marcar el gran despertar de la cita con el momento en el que Paco Neuman comenzó los primeros acordes de Turn It. Ahí fue cuando todo se hizo grande de repente. Con una puesta en escena más contenida a la que estamos acostumbrados a ver, menos entrega en las guitarras, y, como consecuencia, una energía mucho más templada. Entre los temas seleccionados por Neuman pudimos disfrutar, por ejemplo, del estupendo All That Matters de “Crashpad. Eso sí, Paco volvió a certificar que es de lo mejorcito que tenemos en la escena independiente actual.

Elefantes

Elefantes

Tras él, el Wizink se llenó de fiesta con unos Varry Brava juguetones, desfasados y con looks a lo Javier Gurruchaga. “Es un placer tocar en el Palacio de Deportes, ojalá poder llegar a tocar con esto entero alguna vez en al vida”. Entre las masas se escuchaban gritos de “viejoven”, “tócate la del bacalao”… Pero eran los mismos que después se dejaban la piel saltando con la clasiquísima No gires e incluso con la más reciente La ruta del amor. Y es que al final en festivales como estos el público lo que quiere es pasárselo bien. “Gracias por apoyar esta causa y hacer que la gente que lo está pasando mal lo pase un poco menos mal”, decía Óscar. Y hablando de clásicos y de regresos al pasado, la salida de Elefantes al escenario fue nada más y nada menos que con el mítico Que yo no lo sabía que lanzaron por aquel 2003. Teniendo en cuenta que el público asistente era menos teen de lo esperado consiguieron meterse rápidamente a la gente en el bolsillo y captar la atención de todos canción a canción. “Qué bien cantáis, qué gusto, qué manera de llevar el tempo”. Por allí pasaron temas como Mis sueños o el Te quiero de sus “Nueve canciones de amor y una de esperanza”, pero esta vez sin Santi Balmes de acompañamiento.

Y siguiendo con la noche, llegando a la fase final, en una cita de carácter solidario como esta no podía faltar por supuesto la participación de La Habitación Roja. Previos al que podríamos definir como el gran cabeza de cartel del evento (Love Of Lesbian) la banda supo aunar con criterio temas que definen a la perfección el presente del grupo como Madrid o Líneas en el aire. Y, por otro lado, recurrir a ‘hits’ más festivaleros que convirtieron el Wizink en un karaoke gigante como Voy a hacerte recordar o Ayer. Recordando nuevamente que el tiempo por banda, y el número de canciones, era tan limitado que les ponía entre la espada y la pared a la hora de elegir promocionar nuevo material o apostar por los grandes éxitos para recibir más aplausos. Entre grupo y grupo, eso sí, el Lenovo Sounds Different no quiso frenar la música. Ochoymedio DJs y Dorian DJ fueron los encargados de seguir con el ritmo y al menos con sus sesiones consiguieron mantener la atención de la gente y evitar fugas o enormes conversaciones generalizadas en las pausas.

Neuman

Neuman

Finalmente llegó el gran momento de la noche con la actuación de Love Of Lesbian. Fue el único grupo que pudimos ver con una mínima realización en las pantallas del macro concierto que acompañara al repertorio seleccionado. El peso de “El Poeta Halley” en la actualidad del grupo es enorme. Decidieron abrir con Cuando no me ves, tras ella Bajo el volcán y como cierre de ceremonia recurrieron a Planeador. “Esto es como una comunión con mucha gente con mucha voluntad. Tenemos poco tiempo ya que solo somos una pequeña parte de todo esto. El voluntariado es una de las causas vitales para que un país funcione. Aunque, la verdad que todo esto debería de salir de los impuestos que ya pagamos. Apostemos por un partido político que no haga que la salud sea un lujo”. Entre medias dedicaron el Manifiesto Delirista a “todos aquellos que hacen la vida más fácil a los demás”. Y pudimos viajar un poco en el tiempo, sentir algo de nostalgia, al recuperar ‘1999 y volver a ver el rostro de Marina Francisco, protagonista de los clásicos videoclips de esta querida etapa de LOL, en las pantallas del recinto. La experiencia en el Lenovo Sounds Different se podría definir como una gran playlist llena de grupos y canciones de gran valor sentimental para muchos de los que estaban allí. Una propuesta sólida y una fiesta que a pesar de su larga duración nos dejó con la sensación de que todo había ocurrido a una velocidad de vértigo. ¿Querrá decir esto que lo hemos disfrutado de verdad?