De lanzar un remix de “Hasta la Raíz” de Natalia Lafourcade hasta convertirse en uno de los grupos más prometedores de la escena electrónica en Cataluña. Gerard Gamundi y Bernat Mola entran en el club de personas que se animaron a iniciar un proyecto artístico en plena pandemia, y entre experimentaciones con drum and bass, house y UK Garage terminó naciendo BALMA. “Ambos formamos parte de otros grupos antes de crear el nuestro, pero al publicar dos canciones juntos pusimos un nombre a nuestra propuesta e intentamos profesionalizarlo todo”. La sinergia entre ambos cuajó lo suficiente para florecer en forma de “Soft Bakala” (24), un primer disco con el que se propusieron adentrar a los oyentes en una rave con tintes catalanes. Ahora que se cumple más de un año desde el lanzamiento, el dúo agradece “la oportunidad de colaborar con mucha gente, descubrir que existen promotores que conectan con la propuesta y haber sido capaces de sacar la cabeza en una escena variopinta que no siempre te permite ganarte la vida”.
“Es importante ser coherentes con lo que defendemos a nivel personal, y por muy grande o pequeño que sea el proyecto artístico, la censura no es una opción”
Libres de presiones y llevados por la nostalgia, ambos decidieron trabajar en un nuevo conjunto de canciones, que al final han titulado “Mous tot l’aire”, porque “se trata de una frase sugerente y atmosférica que respira la misma intención evocadora del EP”. Cuando se produce un cambio de registro de este tipo, apartando el desenfreno y rindiéndose a la calma, existen miedos por la recepción del público, pero para BALMA esto no supone un gran obstáculo. “La onda maquinera con la que se nos asocia impacta más, pero siempre ha existido un sonido más introspectivo en nuestro repertorio que nos apetecía explorar del todo”, dicen. Por eso han nacido canciones como “Invencibles”, en la que la instrumental cumple un papel fundamental. “Para este tema decidimos colaborar con el saxofonista Edu Pons, porque la progresión de la canción se prestaba a incorporar instrumentos acústicos. De hecho, también hemos aprovechado que somos pianistas para usar el piano y el teclado, fusionándolos con las bases electrónicas”.
Las fuentes de inspiración de estos artistas son tan variadas que para ser uno de sus oyentes hay que estar predispuesto a disfrutar del eclecticismo. Ya nos lo demostraron en su primer disco cuando dedicaron su canción “Oleguer” al exfutbolista del Barça, y lo han vuelto a hacer con “Kikyo”. “Este personaje del anime ‘Inuyasha’ nos inspiró por su historia de amor y desamor, de igual forma que anteriormente hemos experimentado con melodías tipo ‘Dragon Ball’. Somos de la generación 3XL, y ese vínculo con nuestra infancia persiste”. Además de ser libres para componer sobre cualquier temática, también lo han sido para definir la duración de la canción “Límits”, la más extensa en toda su discografía. “Pink Floyd hacían canciones largas menos comerciales, y eso funcionaba. Ahora los intríngulis de las playlists nos han llevado a separar la outro como otra canción independiente. Pero para nosotros “Límits” siguen siendo siete minutos de música, al margen de Spotify”.
Antes del lanzamiento de este EP, los catalanes publicaron “Barna Rookies”, su colaboración con el talento emergente gavina.mp3, quien “se ha convertido en un gran colega”. Junto a él también ofrecieron un showcase en el acto de presentación del partido amistoso de Cataluña y Palestina. Sobre esta experiencia comentan que “El nuestro no es un grupo político, pero se posiciona”. En un ecosistema musical cada vez más tibio, el dúo también defiende que “ahora no basta con ser músicos, compositores o productores, sino que también tienes que ser comunicador, y hay gente que simplemente no tiene esta capacidad, así que no se les debería exigir”. Aún así, para ellos “es importante ser coherentes con lo que defendemos a nivel personal, y por muy grande o pequeño que sea el proyecto artístico, la censura no es una opción”.
En este punto de su carrera hay dos cosas que Gerard y Bernat tienen bastante claras. La primera es que, tras este episodio contemplativo en el que las historias emocionales cobraban protagonismo, vendrán “algunas letras sobre cuestiones más sociales o más politizadas”. Y la segunda es que la música electrónica se mantiene como su eje creativo, especialmente ahora que otros la empiezan a usar como recurso estético. “Antes el pop estaba más reggeatonizado y ahora se está electronizando. En cierta manera, esto nos viene bien para que algunas sonoridades resulten más familiares”.

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