Adam Schlesinger, líder de Fountains Of Wayne junto Chris Collingwood, bromeó a la mitad de su concierto en Madrid acerca de la poca repercusión comercial de la banda. Como quiera que las ventas siguen sin responder tras doce años de carrera, hace tiempo que el grupo decidió hacerse fuerte en su propio universo de guitarras potentes y melodías vocales, en el que ejercen de mentores Elvis Costello, The Cars y los Beatles. Su último y algo irregular disco “Traffic and Weather” en el que han ampliado sus registros, ha tambaleado la fe de sus fieles sobre su infalibilidad en el estudio, pero los conciertos de la banda continúan siendo motivo para la ovación. Fountains Of Wayne tienen un fantástico repertorio de joyas de pop guitarrero, y lo secuencian y ejecutan de tal manera en sus conciertos que no hay momento para el bostezo o el bajón. Ni necesitan, ni se les pide, romper cuerdas de las guitarras o reinventarse en directo para ganarse el plus de credibilidad que adquieren sobre las tablas. La minigira española de la banda, que ha parado hasta en seis ciudades, arranca acordándose de canciones de power pop canónico de sus primeros discos como “I’ve Got A Flair” o “Denise”, pero también rescata medios tiempos tan arrebatadores como “Hackensack”. La banda reparte de forma estratégica la carnaza para fans (sonaron, claro, “Stacy’s Mom” y “Mexican Wine”), de forma que las nuevas canciones, como “Someone To Love” y “Yolanda Hayes”, más que desentonar, suman puntos al total. El quinteto madrileño Layabouts probablemente sí acabara con una cuerda de menos. Su directo es brutal, aunque sus canciones funcionan mejor cuando tiran de riff garajero y la artillería analógica que cuando se arriman a Bloc Party.