Comunión generacional
ConciertosFestival Gigante

Comunión generacional

8 / 10
Inma E. Guil — 31-08-2026
Fecha — 29 agosto, 2026
Sala — Recinto festival / Festival Gigante, Guadalajara
Fotografía — Javier Bragado (Cedidas por la organización)

El Festival Gigante ha vuelto este verano a Guadalajara. Durante los tres días de música –27, 28 y 29 de agosto– disfrutamos de una experiencia intensa que combinó artistas de lo más variado . Al caer la tarde, el recinto se convirtió en el punto de encuentro para distintas generaciones, reunidas para cantar a pleno pulmón los versos más auténticos y mantener viva la llama de la escena independiente de nuestro país.

Jueves, 27 de agosto

El primer día comenzó con las propuestas de artistas muy diferentes entre sí. Junto a los shows de La Cabra Mecánica (quienes celebraban los veinticinco años del lanzamiento de su primer disco, “Cuando me suenan las tripas”), Calequi y Las Panteras, Estrogenuinas, Comandante Twin o Kôv, destacaron especialmente las actuaciones de Angela González, La Niña Paracaídas, Ángel Stanich y Tere!, ofreciendo una gran variedad artística mayormente enfocada hacia el indie desde distintas perspectivas.

Con la resonancia vocal de Angela González, cada rincón del recinto vibró a flor de piel. Su voz nos trasladó, a través de sus matices cálidos, hacia los instantes más románticos y luminosos de la noche. El punto de inflexión llegó al conectar con "Tengo el corazón pequeño", un single que nos recordó la importancia de sentir y abrazar a nuestro niño interior, cautivando por completo al público en un directo cargado de sensibilidad. Sin duda, el gran hito de la noche llegó cuando la artista hizo doblete al subirse al escenario junto a Lichis, líder de La Cabra Mecánica, para cantar juntos el icónico tema "La lista de la compra", regalando uno de los momentos más coreados de la jornada.

La Niña Paracaídas irrumpieron en el escenario a golpe de pop rock vitaminado, dando voz a los fantasmas que atormentan día a día a las nuevas generaciones y recordándonos que la música es el mejor refugio para no sentirnos solos. Con un aura juvenil desbordante de sentimiento y una valentía dispuesta a romper cualquier expectativa, el grupo proyectó esa poderosa voz femenina que tanto necesita la escena actual. Escucharlas supuso un viaje en el tiempo a una época analógica, a ese lugar en el que la única preocupación era reunirse a crear canciones entre amigas. Con un sonido que retumba directo en el corazón y ritmos que abrazan de principio a fin, sus letras cargadas de verdad las consolidan como esa banda aliada que nos acompaña, fortalece y da refugio a todas las mujeres.

Con Ángel Stanich, la ironía y el magnetismo sobre las tablas alcanzaron su punto álgido. Su humor ácido y esa constante reivindicación lírica convirtieron su actuación en una auténtica lección de rock psicodélico, demostrando por qué su directo sigue siendo uno de los espectáculos más genuinos e inclasificables de nuestra escena. Cambio de tercio total con TERE!

Si buscamos un proyecto verdaderamente multifacético, debemos encontrarnos con la propuesta de TERE! Con su visión plurilingüe, no solo logra conectar con un público inquieto que busca respuestas, sino que convierte su directo en un espacio accesible para todos. Sus melodías combinan una riqueza de acordes compleja a la vez que natural, envuelta en una atmósfera acústica y futurista, que atrapa desde el primer tema. Habiéndose formado musicalmente en Liverpool, no es ninguna coincidencia que sepa exprimir su carisma musical y escénico. Su libertad artística y su creatividad sin límites te atrapan desde el primer momento y te llevan a algún lugar en el que todavía queda mucho por experimentar.

Viernes, 28 de agosto

En la tarde del viernes, el número de personas que acudieron a disfrutar del festival se multiplicó notablemente. Entre una programación vibrante, destacaron especialmente las actuaciones de La M.O.D.A., Ultraligera y Repion, compartiendo cartel con nombres como Doplers, The Molotovs, Aiko el grupo, Ona Mafalda, Los Domingos, Müsgo, Ortiga, Bita o RuvenRuven. Una jornada, por tanto, en la que no faltó el talento. Lo mostraron desde las bandas más emergentes hasta los proyectos sobradamente consolidados.

Los miembros de La Maravillosa Orquesta del Alcohol con David Ruíz a la cabeza no solo nos hacen bailar y cantar como si no hubiera un mañana, sino que manejan la capacidad de convertir el directo en algo vital con un sentido inmenso detrás. Cantando sobre realidades como la despoblación en “Campo Amarillo”, reivindicaron lo que muy pocos tienen voz para contar. Su instrumentación –con un saxo y unos arreglos acústicos que brillan con luz propia– es un verdadero placer para los sentidos. Juntos crean una de esas experiencias musicales que, durante todo el concierto, te hacen olvidar el mundo en el que vives y conectar de lleno con el origen.

Ultraligera, por su parte, salieron al escenario con una energía sin precedentes. Su música, impulsada por unas potentes líneas de bajo y unas guitarras rock llenas de vida, se apoderó de cada una de las personas presentes, mientras que sus letras cargadas de sinceridad llevaron al público a gritar sus emociones sin complejos. Si el grupo continúa creciendo es porque la claridad de sus voces combinada con la crudeza de sus guitarras y con una puesta en escena magnética, no deja a nadie indiferente.

Aunque Repion también saltaron al escenario como un torbellino a base de pop enérgico y guitarras grunge, demostrando que la complicidad entre las hermanas Marina y Teresa Iñesta fue el motor de uno de los directos más sólidos del cartel. Con una instrumental cruda que no dejaba espacio al aliento, el grupo logra un sonido orgánico que rompe con los estándares de las estructuras comerciales habituales. Su propuesta apuesta por la tensión del directo, construyendo un repertorio que reafirma su personalidad y su peso en la escena estatal.

Zahara

Sábado, 29 agosto

La noche del sábado sorprendió por su diversidad musical. Entre las propuestas de Septeto Santiaguero, Late Capital, Casino Montreal, Miniño, Oslo Ovnis, Chimo Bayo o Superframe, destacaron especialmente Belén Aguilera, Queralt Lahoz, Delacueva, Ginebras y la icónica Zahara, con su nueva identidad artística convertida en Zahara Rave. Todos ellos se entregaron sobre las tablas para firmar un cierre de festival cargado de catarsis, emoción y celebración colectiva, poniendo el broche definitivo a esta edición del Festival Gigante.

Belén Aguilera subió al escenario con fuerza, consolidándose como una auténtica inspiración y referente de la belleza femenina en su máxima expresión. Una vez más fusionó sus letras con ritmos electrónicos y un pop de esencia vanguardista, una apuesta que busca ser un claro referente musical. De todos modos, lo mejor de su directo es la versatilidad vocal de la que hace gala en todo momento y que la alzó a uno de los grandes nombres de la jornada.

Queralt Lahoz definió su espacio a través de ese contraste de géneros constante que la ha caracterizado en todo momento, articulando raíces flamencas, coplas y boleros sobre una base de sonidos urbanos y ritmos latinos. Incluso hubo momentos para una suerte de bedroom pop minimalista y algo atmosférico que nos preparaba para la siguiente explosión de su identidad artística. También buscó la implicación del público, algo a lo que la audiencia respondió con entrega, disfrutando de un directo en el que el peso principal recae en su capacidad para cohesionar todas sus raíces musicales y hacerlas funcionar a la perfección.

Delacueva construyeron su directo desde una base instrumental marcadamente minimalista –batería, guitarra eléctrica, guitarra acústica…–, logrando con ello generar una atmósfera cálida que le llegó al público. Manuel de la Cueva y los suyos supieron conectar con unas letras que parecen diseñadas para ser coreadas de inmediato. Lo que es evidente es que la banda está en pleno proceso de consolidación y que seguiremos hablando mucho de ellos. A ello le podemos sumar las colaboraciones especiales de TERE! y Sandra Sabater (Ginebras), que confirmaron su capacidad para crecer en la escena y para captar el interés tanto del público indie como del del pop más generalista.

Las madrileñas Ginebras salieron al escenario contagiando esa frescura innata que tienen y que únicamente funciona cuando es real. Su pop rock con mucho colorido y sin complejos funcionó como un auténtico soplo de aire fresco. Y es que su ironía y su humor cotidiano se convierten en la mejor herramienta para retratar los dilemas y las contradicciones de toda una generación. Escucharlas es entrar en un espacio seguro de pura catarsis y diversión, un directo en el que no hay espacio para lo artificial y en el que sus estribillos coreables se transforman en himnos compartidos y liberadores que te abrazan y te recuerdan lo necesario que es reírse de una misma rodeada de amigas.

Zahara demostró una valentía absoluta al transformarse en Zahara Rave para acercarse a un nuevo público generacional, haciendo evolucionar su sonido habitual hacia una identidad sonora rotunda e impactante. Con esta faceta electrónica que lleva un tiempo desarrollando, su puesta en escena sacudió el festival, demostrando su increíble capacidad para reinventarse tras años de trayectoria en la industria. Sobre el escenario se mostró como una artista sin límites ni miedos, cuya profunda entrega por la música se tradujo en un directo visceral y al mismo tiempo francamente envolvente.

Por el recién estrenado escenario Mondo Sonoro pasaron artistas que hemos citado –como La Niña Paracaídas o TERE!– pero también muchos otros como Köv, Estregenuinas, Musgö. Miniño u Oslo Ovnies. Aunque tampoco podemos olvidarnos de nombres como los de Sandra Bautista, LA126, Toobaldsound, Lola Vila, Kitai y Popi & Sito, quienes nos acompañaron desde un cuarto escenario situado en la emblemática Plaza Mayor de Guadalajara.

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