“This Mirror Weighs A Ton” hace ya el octavo disco de estudio en el casillero de Interpol, y sirve para reconfirmar que la banda neoyorquina posee una poderosa personalidad propia capaz de tornar su música reconocible casi al instante. Y, al mismo tiempo, evidencia que la formación continúa buscando matices inéditos con lo que enriquecer lo que sería su propio catálogo. De este modo, “This Mirror Weighs A Ton” incide en las innegociables cualidades de Interpol, aunque aprovecha la ocasión para apuntar ciertas novedades.
Un álbum que cabría asimilarse, al menos durante buena parte de esas piezas que lo componen, como más minimalista y, de paso, más introspectivo que sus entregas previas. “This Mirror Weighs A Ton” arroja y conduce a sensaciones específicas de melancolía, tristeza e incluso desconcierto, elementos habituales en el universo de Interpol, claro, pero que aquí derivan en lo que bien podría una obra especialmente sombría. Sin embargo y en plena dualidad, también cabe entenderlo como un disco hermoso, distinguido y emocionante, que remarca ese contraste entre belleza y la melancolía inherente al trazo de Interpol. Una conclusión que tiene también que ver con lo inspirado de unas canciones sólidas y sugestivas que funcionan tan bien por separado como insuflando un pulso especial al conjunto.
A ello contribuye la reconocible (aunque matizada) voz de Paul Banks atravesando todo el elepé, mostrándose un intérprete con vitola ya de clásico. Por su parte, las guitarras de Daniel Kessler siguen ahí, con menos presencia en beneficio de los teclados, pero todavía determinantes cuando de perfilar con peso propio una canción se trata. El post-punk con el que Interpol llamaron la atención hace más de dos décadas supura aquí etéreo, hipnótico y casi mágico en piezas como “Enemy”, los seis minutos de “Bird And The Serpent”, “Sudden”, la elegante “Ever The Actor” o en ese inicio inconmensurable que da título al lanzamiento y supone uno de los momentos más misteriosos en toda la carrera de Interpol. Tampoco faltan piezas directas y afiladas, caso de “See Out Lous”, “Wake Up” o “Wings Of Fire”, con el single “Iron City” ejerciendo como nexo entre ambos mundos.
“This Mirror Weighs A Ton” posee la cualidad de resonar familiar mientras aporta tonos inéditos y luce con orgullo una serie de canciones sin apenas fisuras, pensadas para alejarse de la inmediatez y con la intención de buscar un calado progresivo, del tipo del que, una vez lograda la conquista, permanece inalterable al paso del tiempo.
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