Soft Control
DiscosThe Afghan Whigs

Soft Control

8 / 10
Eduardo Izquierdo — 21-08-2026
Empresa — Royal Cream / BMG
Género — Rock

El décimo trabajo de estudio de The Afghan Whigs llega después de una etapa especialmente fértil, con el grupo avanzando sin necesidad de reinventarse ni de traicionar una personalidad que continúa siendo inconfundible. Desde su regreso en 2014, The Afghan Whigs han recuperado una inspiración que siempre ha parecido intacta, y este nuevo álbum confirma que aquel renacimiento no fue un espejismo. Greg Dulli nos explicaba a esta misma revista que compuso más de una veintena de canciones antes de seleccionar las diez definitivas. El resultado posee una notable cohesión, aunque, como acostumbra, nunca partiera de un concepto preconcebido. Las composiciones fueron encontrando su lugar hasta formar un retrato de quién es hoy su autor.

Eso convierte a “Soft Control” en uno de los discos más personales de una trayectoria ya de por sí marcada por la exposición emocional. Dulli siempre ha escrito desde la vulnerabilidad, pero ahora lo hace desde una perspectiva diferente. Con una serenidad desconocida en los años de “Gentlemen” (93) o “Black Love” (96), sin que eso implique perder intensidad. Aspecto, sin duda, que también otorga la veteranía.

Musicalmente, The Afghan Whigs mantienen intacta esa mezcla de rock, soul, R&B y texturas cinematográficas que se han convertido en una marca de la casa. Las guitarras conservan su punch, los teclados envuelven cada canción de atmósferas casi nocturnas y la producción sabe cuándo contener la tensión y cuándo dejarla estallar. “House Of I” recupera el pulso más eléctrico del grupo, mientras “My Lover” juega con una elegancia casi clásica, apoyándose en melodías sinuosas y un fraseo vocal que remite al mejor Dulli. Uno de los grandes momentos del álbum llega con “The Deepest Part Of The Darkest Shadow”, una canción de crecimiento lento que encuentra el equilibrio perfecto entre melancolía y épica. Más sorprendente resulta, sin duda, “Mariah Luster”. Aquí la cosa se transforma en ritmos poco habituales en el universo de la banda que, sin embargo, nos suenan perfectamente adecuados. En el tramo final, “A Simulation” funciona como un cierre tan introspectivo como expansivo, aunque el corazón emocional del disco quizás esté en la ya estrenada en directo “Duvateen”, en la que la memoria, el paso del tiempo y la conciencia de la mortalidad se entrelazan sin caer nunca en el sentimentalismo.

“Soft Control” no pretende recuperar el pasado ni competir con los clásicos de su catálogo, probablemente inalcanzables y también sin sentido a estas alturas de la película. Su ambición es otra. Hablar con honestidad del presente desde la experiencia acumulada. Y eso, en una banda con cuarenta años de historia, termina siendo mucho más valioso que cualquier intento de repetir la juventud.

 

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