Entrevistamos a Rodrigo Sorogoyen con motivo de su nueva película 'El ser querido'
EspecialesRodrigo Sorogoyen

Entrevistamos a Rodrigo Sorogoyen con motivo de su nueva película 'El ser querido'

Pablo Tocino — 27-08-2026
Empresa — A Contracorriente Films

Indiscutiblemente uno de los grandes nombres del cine español actual, Rodrigo Sorogoyen se arriesga y acierta con su última película. En “El ser querido” las persecuciones y los giros de guion se apartan para acoger algo tan “sencillo” y en realidad tan complejo como la relación entre un padre y una hija.

Una relación que dista de ser idílica, claro. Pudimos ver la película en el Atlàntida Mallorca Film Fest organizado por Filmin, y mantuvimos una breve charla con Sorogoyen sobre ella, pero también sobre su apuesta por Sandra Romero (directora de la estupenda “Por donde pasa el silencio”) y sobre cómo ve con la distancia “El Reino”, para quien esto escribe su mejor película... hasta que he visto “El ser querido”, que acaba de estrenarse en nuestros cines.

Se habla mucho de la escena inicial, pero para mí hay dos secuencias aún mejores en la película. Una de ellas es la del set del almuerzo, quizás la escena de mayor tensión de tu filmografía, y sin ningún tiroteo ni violencia (física) en ella. ¿Cómo fue construir eso desde el guion con Isabel Peña, y luego la complejidad de rodarla? ¿Intuíais que podía dar que hablar, como con la escena inicial?
Es la escena en la que este señor, del que se decía que había sido un monstruo violento y que parecía que ya no lo era, pues se destapa. No me gusta la expresión “quitarse la careta” porque en el fondo no quiere, y seguramente él ha mejorado mucho, pero no puede evitar soltar esa violencia que lleva dentro. No sabíamos si iba a dar que hablar, pero sabíamos que tenía que ser la escena de la película. Dudamos mucho sobre si contarlo en tiempo real, si era demasiado largo lo de las siete tomas, escribirla fue un parto, pero montarla... Creo que es la escena más difícil que he montado nunca. Y a la hora de rodar también. Fue la más larga, tardamos en rodarla cinco jornadas. Está contada desde muchos puntos de vista, que es algo que yo tenía claro, que teníamos que contarla desde muchos puntos de vista. De repente encontramos lo de la risa, que añadía tensión... Fue ir cargando al personaje de Esteban, un personaje que hemos prometido que es un monstruo, y está el suspense de “¿Lo sigue siendo?”, y le vas jodiendo la vida. Es lo que hay que hacer al escribir, joderle la vida a tus personajes hasta que terminan de explotar [risas] y hacerlo de una manera orgánica. Nos gustaba por ejemplo que empezase cruzado por lo de la noche anterior con la hija, y escalonarlo poco a poco, primero con el actor, luego se va haciendo como ese duelo entre ella y él, etcétera.

“Escribir es joderle la vida a tus personajes”


La otra escena que te mencionaba es la de la tienda de campaña, quizás la primera vez que he llorado con una película tuya.
Me alegra mucho que digas eso, porque ese sí que es el clímax de la película, y quisimos hacerlo de otra manera, jugar a la contra. Al principio era “Aquí por fin hablan y se dicen muchas cosas, cosas muy profundas, etcétera”, pero ya veníamos de una escena muy excesiva, la del set. Pensamos que sería mejor que no se dijeran prácticamente nada, hacer algo muy pequeño, en la que ella le llama Papá, por primera vez, donde le dice “Tronco, escúchame”. Nos gustaba que fuese dentro de esa carpa, un sitio muy feo, pero a la vez simbólico- El fondo negro te puede decir que solo están ellos, ni siquiera hay un cuadro detrás.

El compositor del rodaje se llama Olivier como Olivier Arson, la directora de fotografía es Pepa de Pablo como tu Alex de Pablo. Al final hay una dedicatoria a tu padre... uno podría pensar que es autoficción, pero ya he leído en otras entrevistas tuyas que no lo era, ni por tu parte ni por la de Isabel. Entiendo que quisisteis hacer guiños al tener el mundo del cine y de un rodaje como parte de la trama.
Sí, son guiños que surgen de manera orgánica, de repente... Mira, el montador que sale es Alberto del Campo. En vez de buscar a un actor que supiese montar y tal, le dije “Oye, ¿te apetece?”. Teníamos que crear nombres ficticios para todos esos actores que hacían de equipo técnico, realmente había dos “equipos”, y para no hacernos líos, decidimos llamar a los personajes por los nombres de los actores, y para los apellidos pensamos en los de las personas de nuestro equipo. La actriz que hace de directora de foto se llama Pepa, nuestro dire de foto se apellida de Pablo, pues ya está, Pepa de Pablo. Y con eso ya sabíamos cada uno quién es y qué puesto es. Así que por un lado fue divertido, pero también práctico. Y luego Olivier, que además es su propia voz la que sale en ese audio.

La música tiene un lugar especial en la película, tanto las veces en que Emilia se refugia en ella con los cascos, el juego que hacéis cuando Esteban oye la banda sonora mientras Emilia entra y luego pasamos a su punto de vista, el uso del tema en el final...
Queríamos hacer una película con muy poca música, porque cada vez me gustan menos las películas llenas de música, pero quería que la música que apareciera tuviera mucha importancia. También pensamos lo de no poner música extradiegética, que todo esté sonando. Mola que Esteban escuche la música de la película mientras ve a su hija. A mí me pasa, a veces Olivier me manda maquetas y estoy haciendo otra cosa. A esa escena llegamos muy pronto Isabel y yo, y nos encantaba, creo que es una de las grandes escenas de la peli. También fue muy interesante el proceso con Olivier, que primero hiciese una maqueta, y luego al final escuchamos la versión final, mucho más orquestada. La verdad es que Olivier se lo ha currado mucho, ha compuesto una música preciosa que sale solo en dos o tres ocasiones y lo ha hecho, a mi modo de ver, genial. Ha hecho una cosa que no ha hecho nunca, que está alejadísima de él, con una música de cámara brutal. Creo que le da mucho empaque a la película. La escena final con esa música me parece que queda preciosa, cómo se va mezclando la realidad, el montaje, lo que él se imagina de la vida de esa hija...

Te quería preguntar también por la apuesta con Sandra Romero, que dirigió episodios de “Los años nuevos”, y luego triunfó con su debut en el largo “Por donde pasa el silencio”, que es para mí la mejor película española de ese año.
Creo que es un gran talento y un gran valor para el cine español. Me la recomendó una de las guionistas de “Los años nuevos”, Paula Fabra. Vi su película, me gustó mucho, quedé con ella para tomar un café, y ya está. Me lancé. Podría haber salido mal, pero no salió mal, salió muy bien. Me gustó mucho cómo curré con ella, lo que ha hecho, y mira, no para de trabajar ahora.

Te preguntaría por toda tu filmografía, pero por cuestiones de tiempo me ciño solo a una, y para mí tiene que ser “El Reino”. No sé si para ti también ocupa ese lugar, o no es tan especial como otras. ¿Cómo la recuerdas ahora en perspectiva?
A todas mis pelis les tengo mucho cariño, no podría elegir una, tanto por el resultado de la película como por la experiencia vivida. Tengo mucho cariño a “El Reino”, además tuvo mucho éxito, después de “As Bestas” es la que más éxito tuvo. Pero, justamente por eso, puede que sea la que más he revisitado; por ejemplo, “Que Dios nos perdone” y “Madre” hace mucho que no las veo. Entonces, al ser la que más he revisitado, es de la que más cosas cambiaría, a la que más fallos le encuentro. Eso no significa que me arrepienta o tenga una mala experiencia, que me duela verla, para nada, pero sí es verdad que la analizo o la critico más, porque la veo más.

 

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.