Y qué mejor momento para resurgir
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Y qué mejor momento para resurgir

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Clara Prada — 04-04-2018
Fecha — 31 marzo, 2018
Fotógrafo — Abriu.foto

Desde la apertura de puertas, el ambiente iba creciendo entre cervezas, expectación por la aparición del grupo y ganas de escuchar el discazo que se ha marcado Exercit d’Alliberament Musical. Después de dos años de parón, el pasado 9 de marzo publicaron “El foc que no s’apaga”, un disco con temas mucho más maduros, con una sonoridad menos oscura pero sin renunciar a la violencia de sus letras. Venía, pues, una noche intensa, y así fue.

Presentaban disco en casa y eso se notaba. El bar musical L’Alternativa de la Bisbal d’Empordà estaba a petar de fieles seguidores y amigos con muchas ganas de volver a sentir EAM correr por sus venas. Pero no sin antes pinchar el DJ de la familia Kharloss Selektah, que puso a tono al público para el siguiente concierto de Homes Llúdriga, grupo de Barcelona con livepainting en el escenario que hizo vibrar al público como es de costumbre.

Se apagaron las luces, salieron EAM y empezaron como en el disco; con la potente “Intro” que sirvió a los músicos y MC para hacerse un lugar en el escenario. Tocaron “El foc que no s’apaga” y con la potente voz de Sandra dejaron al público sin casi poder respirar. Su voz y su presencia inundaron la sala de fuerza.

Durante todo el concierto se evidenció la perfecta combinación de las voces de Mauro, Omar, Sandra y Guille. Se notó que los tres MC llevan tiempo rapeando y una vez más los vimos muy bien compenetrados con el flow que los caracteriza. En general, demostraron haber madurado como banda y se presentaron con una sonoridad mucho más compacta y sólida, especialmente con el drum & bass y la electrónica de canciones como “Com t’ho porto” y con el reggae de “Lliures”. Iniciaron la traca final del concierto con “Infàmia”, donde la gente no paró de gritar el estribillo mientras saltaba sin parar con los brazos en alto, cosa que tampoco paró con “Ponte en pie”, uno de sus clásicos del primer disco de 2012, y con “El periplo”, también del mismo disco, con la que terminaron.

Se echó en falta algún discurso entre canción y canción que permitiera bajar el ritmo general y conectar más con ellos, pero aun así, presentaron un concierto con un setlist elegido al detalle, que conducía al público a un viaje entre el pasado y el presente lleno de la energía del proyecto. Desde su entrada en escena no dejaron ni un segundo de descanso para los saltos del público, que terminaron con cuerpos cansados y voces afónicas de tanto dejarse el alma. Fue un concierto lleno de perspectiva crítica, ansias de revolución y sinceridad donde no defraudaron al público, al revés, nos dejaron con ganas de más. Todos necesitábamos un chute de EAM para poder seguir ansiando la revolución a través de sus líricas. Y qué mejor momento que este para resurgir de las cenizas.

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