La visita de Abel Hernández (ex Migala, Emak Bakia) con motivo de la presentación en directo de su tercera entrega al frente de El Hijo se encontró con la respuesta positiva de un público que terminó por agotar entradas. La inquietud y capacidad creativa del madrileño ha terminado por motivar el estreno de formato en este nuevo tramo de su gira inaugurado en la capital zamorana, concretado éste en un dúo junto al realizador Nacho R. Piedra como responsable del apartado visual y efectos sonoros añadidos a la ejecución definitiva.

Precisamente lejos de acomodarse y recrearse en los logros alcanzados a lo largo y ancho del más que recomendable “Los Movimientos” (Autopublicado/[PIAS], 2012), el músico continúa virando sobre sí mismo y su propia creación, buscando nuevas formas latentes en un conjunto de canciones de gran valía. Las composiciones recientes sacrifican en el escenario la ambiciosa elaboración del estudio para ganar a cambio en un crudo realismo que resulta proyectado directamente sobre el espectador. Los valores de una narrativa sincera y aguda ayudan a recrear sensaciones junto a la interpretación vocal de Abel, tan impactante como en realidad terrenal y auténtica. La fuerza de la tormenta se desata cuando historias costumbristas son relatadas desde la particular perceptiva del autor, que termina por transformarlas en acontecimientos extraordinarios del tipo de “Testigo Luminoso”, “Exteriorización del cuerpo astral”, “Remolino”, “Reina de las rocas” o “Tempestad”. Descomunales torrentes de fuerza emocional comparten así espacio sobre las tablas con compañeros rasos, generando unos repechos que merman ligeramente la intensidad global de un concierto en cualquier caso ciertamente emocionante y vital.