De diez
Conciertos / Mujeres

De diez

7 / 10
David Pérez Marín — 24-04-2018
Fecha — 14 abril, 2018
Sala — Sala Farándula
Fotógrafo — David Pérez Marín

Ahora que se acerca el verano y la fiebre festivalera nos ciega y se extiende como la pólvora, no olvidemos ni por un instante, que las bandas y su música viven durante todo el año en las pequeñas grandes salas. Y en el Sur del Sur, la sala Farándula sigue siendo uno de los faros que más ilumina.
La noche es fría, pero pronto arderemos bajo un bombardeo de himnos efervescentes, cargados de garage rock, surf y una fina capa de pop sesentero con nervio punk. Además, estamos de celebración, ya que Pol, Yago y Arnau (Martí dejó la banda el pasado verano), celebran una década de Mujeres compartiendo Un sentimiento importante (2017), cuarto álbum y primero íntegramente en español.
Comienzan a mil revoluciones, siguiendo el orden del disco que vienen a presentar, conectándonos el magnetismo abrasivo de Vete con él y Siempre eterno, sin que apenas nos de tiempo a reaccionar. Besamos la lona y renacemos en cada tema, ya sea bajo la brillante descarga venenosa (The Sonics fronterizos en vena) de Salvaje, una de las pistas más afiladas de Soft Gems (2012), o con dos más de su último largo, Ciudades y cicatrices y Dije fácil, en la que la batería de Arnau hace que se tambalee Algeciras.
Suenan los primeros acordes de Vivir sin ti, del magnífico Marathon (2015), y más de uno aprovecha para arrancar eso que aún tiene enquistado tan adentro, fundiéndose en cada frase, gritándola y haciéndola carne junto a Yago, seguida de Un sentimiento importante que también nos arde y coreamos a viva voz.
Desbordan energía de la buena y simpatía por los poros, bromeando en cada pausa y dejando su rastro en cada interpretación, con Yago desgañitándose y rasgando sus seis cuerdas como sino hubiera mañana, y con momentos estelares de la mano de Pol Rodellar, que aunque no hizo el baile del parking, sí nos deleitó con una Rueda infernal tirado en el suelo. Esto es tener actitud en directo y lo demás es tontería.
No hay tregua y nos aciertan con cada obús, de la locura cegadora de See the light a la esperadísima Aquellos ojos, que canta hasta el que no se la sabe, pasando por el ojo del huracán de Suenan espadas y el garage-punk pantanoso de Blood Meridian, tema que encendía la mecha de su primer LP homónimo de 2009.
La diversión, los saltos y empujones continúan hasta que tocan techo y lo rompen, con dos versiones inolvidables, el No volveré de sus amigos Kokoshca y el Run, Run, Run de la Velvet. No se puede pedir más… Bueno sí, que a estos diez años le sigan, por lo pronto, diez más.

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