El capo santutxuarra Iñaki Gallardo, cuasi filántropo y tenaz labriego, logró convocar -chulo él- ni más ni menos que a más de un centenar de personajes en la conmemoración del quinto aniversario de su propio sello discográfico, Decadencia Corporal. Las cinco bandas programadas han grabado con la marca bilbaína, o están a punto de ello: inminentes ediciones de un extended play de TxN Band y reedición (acondicionada) de la única maqueta que registraron Bela Lugosi en su vida (tenebrosa). Huelga referir que el hito para la historia del ente discográfico vasco es la edición del maravilloso hit-single “Kike Turmix (La Balada de Enrique Vitoria)” de los gallegos Anti-Mums.
Tras el multitudinario y exitoso “Record Store Day” celebrado en Power Records y donde brillaron Solomillo Wellington, con puntualidad anglosajona, la sala Crazy Horse recibía a Cannibal Haze, defendidos –en esta ocasión- en solitario por su impedido líder, Txago, quién atesora ya tres obras para DC (producidas por Paco Loco [2]- y Martín Cápsula [1]). El bilbaíno, convaleciente sobre una silla de ruedas, con dos cojones, entregó un corto set constituido por cinco perlas intimistas, dedicándolas a “todos los ausentes que viven dentro de nosotros”, nadando –claramente- por las enseñanzas de los añorados, fundamentales e insuficientemente reivindicados, Cáncer Moon.
Luego, TxN Band, dúo formado por Joseba Lafuente (ex teclista de Zarama) y Alex Arregui, arremetieron con un rock industrial cantado en euskera, con trazos de pétrea electrónica, dinamismo y variadas programaciones. A lo largo del raudo concierto se mostró latente ese sonido recio y marcial marca de la casa del gran Carlos Creator (productor de su nuevo opus).

Bela Lugosi por Dena Flows
Silver Surfing Machine prosiguieron la velada expandiendo kraut abrasivo, lisergia moderna y ritmos sincopados gracias a una reseñable base rítmica, el buen hacer de su flamante nueva teclista y las formas opiáceas en el cantar de su frontman, Rudy Mental (quién había tenido el placer de degustar veinticuatro horas antes en Barcelona al primordial teutón Michael Rother). Destacar como cimas del cuartero vizcaíno la cuasi progresiva, “Hay un Lugar” y su pequeño hit a nivel local, “Quién Sabe”.
Tras medio día gastado en rodar desde Badajoz hasta la ría del Nervión, Julien Elsie y su combo extremeño presentaban en directo su séptimo y mejor álbum hasta la fecha, “Extremely Poor Light This Afternoon On Angas River”. Los sureños, con formación clásica de cuarteto, inyectaron a su cancionero (interpretaron integro su citado larga duración, despuntando “Some People” y la scottwalkeriana “L’Air Brut”) americana taciturna a lo Bad Seeds acerada con gotas de electro-punk y noise y guiños recurrentes a The Velvet Underground y Sucide. El otrora líder de Animal Crackers proclamó entusiasta ante una sala ya llena su gusto por tocar por el norte peninsular.
Tras treinta y cinco años en el dique seco, la lúgubre banda de los primeros años noventa del siglo pasado. Bela Lugosi (con miembros de Los Raros / Los Extraños y Skalope) defendió con pulsión y en mejores condiciones técnicas que antaño su exigua obra contenida en la única demo que lograron editar en aquellos tiempos del Bilbao aún grisáceo. Los ecos a Bauhaus, Killing Joke y los Cure menos festivos concluyeron una noche primaveral a recordar por las 105 almas presentes en la taberna-hamburguesería de estilo irlandés.
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