El actual inconveniente con el que quizá se tope Álex Díez en su regreso a la escena musical reside en la ligera aunque peligrosa tierra de nadie entre la que deambula su longeva propuesta, tras no haber calado fuertemente entre las nuevas generaciones y resultar de sobra conocida para la vieja guardia. El estilo compositivo e interpretativo de Cooper resulta siempre tan personal y distintivo como en ocasiones repetitivo, y su último trabajo “Mi Universo” (Elefant, 11) es un disco sensiblemente menor dentro de su discografía. Tales circunstancias seguramente propiciaron que sólo un centenar de fieles aficionados atinasen acudiendo a la enésima vista del leonés a la ciudad de Zaragoza. Y digo que acertaron porque sobre el escenario los músicos despachan al instante cualquier atisbo de duda, demostrando su extenso bagaje en la materia y la plenitud de un estado que quizá se encuentre en mejor forma que nunca. El vocalista resulta rodeado por una banda de confianza y total fiabilidad ejecutiva, para juntos lograr un espléndido torbellino sónico que conjuga a la perfección solidez y contundencia con una exquisita nitidez. El cuarteto maneja además los tiempos del concierto con envidiable eficiencia, divididos en bloques seguros de su rendimiento y siempre impactantes en el espectador. Así la discreción de temas recientes como “Saltos de esquí”, “Alicia” o “La señal” cogen definitivo impulso sobre el escenario tras resultar combinados inteligentemente con clásicos del cancionero como “Cerca del sol”, la descomunal “Rabia”, “Hyde Park”, “El círculo polar”, una excelente revisión del “New Life” de Depeche Mode, la definitiva “Ola de calor” y hasta la recuperación del “En tu calle” de Los Flechazos. Cooper son, en definitiva, la inagotable evidencia de lo que en directo debe ser una banda que trabaje una mezcla equilibrada de pop y rock. Por su parte, los locales Chico Raro firmaron una actuación divertida en su papel de invitados, con la que confirmaron su continua mejora en parte gracias a la incorporación de un segundo guitarrista que aporta empaque a lo irónico de su propuesta.