Nuestros suecos favoritos ofrecieron uno de los conciertos másanfetamínicos de la temporada. Empezaron abriendo con el primer temade su “Total 13. Rock Chaos” y, como si de un conciertode los Ramones se tratase, descargaron sus potentes riffs sin apenas interrupción.”Ufo Romeo”, “Ghetto You”, “Spot Light The Sun”,ideales himnos todos ellos de hipters de cabeza de ángel. Dregen-acompañado en todo momento por una guitarra fifties con el diseñode una pin-up, nos recordó la glamourosa presencia de Michael Monroe,además de desprender la vitalidad de todo un Iggy Pop. La efectivacoordinación entre los movimientos de guitarrista y vocalista nosllevó hasta el “Deuce” de Kiss, dejando claro que su sonidode directo resulta infinitamente más sucio que el de su segundo trabajoen estudio. “High Lights” -su canción más densa,cercana incluso a Monster Magnet- destacó entre sus deliciosos estribillospunk, aunque fue la colosal versión de “Taxi Driver” desus admirados Hanoi Rocks la que nos sorprendió dando final a unshow que se nos hizo excesivamente corto: cuarenta minutos en los que losrockínírollers nórdicos se entregaron al cien por ciena un público de lo más receptivo.