Además de poner nombre a un imperio y ser la palabra fetiche de Luis García Berlanga, Austrohúngaro es el nombre de uno de los sellos independientes más singulares de nuestra piel de toro. Anclados en el año 1900, para Carlos Ballesteros y Genís Segarra –sí, los dos chicos de Hidrogenesse- el efecto 2000 sí que trajo consecuencias, y siempre a su aire ajenos a modas, los barceloneses han editado bajo su marca una buena nómina de discos que han escapado siempre del convencionalismo pop. Con motivo de su quince aniversario repasamos algunos de los mejores. Búscalos en Austrohúngaro

Chica y Chica “No me preguntes la hora” (2000)

La primera referencia oficial de Austrohúngaro en solitario fue este CD-Single de Chico y Chica que incluía, entre otras canciones, uno de los primeros hits de los bilbaínos, la enorme “No me preguntes la hora”, y uno de sus cortes más celebrados para fans irredentos como un servidor, el popurrí cinematográfico con acoples de micro incluidos, “Cine.com”. Una especie de Max Mix en el que interpretaban a su manera los temas centrales de “La historia interminable”, “Armas de mujer”, “Cazafantasmas”, “Xanadú”, “Flashdance”, “Sólo para sus ojos” y “Grease”. Obra maestra trash pop de poco más de cuatro minutos.

Estafa “Estafa” (2001)

El “We Are The World” misterioso del sello, un rompepistas grabado por diversas personalidades cercanas al sello que elevaba a una nueva categoría eso de la canción protesta. Era los años más combativos y nocturnos de Austrohúngaro. Fue editada en CD y esto es lo que decían sobre ella sus responsables: “Canción creada para las fiestas AUSTROHUNGARO que se canta desde la cabina y se corea desde la pista. Estrenada el 16 de septiembre del 1900 en la primera Fiesta Estafa (sala ASTIN, Barcelona). La letra va cambiando dependiendo de la ocasión, por eso el single incluye una versión KARAOKE, para que la use cada cual como más le convenga”. Ni decir tiene que estrofas de la canción como “Barcelona está fatal/la cosa está fatal/España está fatal/La música… está fatal/Estafa”, siguen estando más vigentes que nunca.

Hidrogenesse “Gimnàstica passiva” (2002)

El debut en formato largo, tras varios singles y canciones para recopilatorios, de Hidrogenesse en el que Carlos Ballesteros y Genís Segarra demostraron que su imaginería pop era cosa seria y única. Contiene uno de sus primeros hits, la inagotable “No hay nada más triste que lo tuyo”, corte al que siempre conviene volver cuando nos vienen mal dadas. En “Gimnàstica passiva” daban rienda suelta a su concepción poliédrica del synth pop y a su gusto por la alta cultura, le dedicaban una canción a “Góngora” (en la que participan Chico y Chica), y la mitomanía, el hit “Kurt, Courtney, Frances Bean And Me” dedicado a la familia Cobain.

Mano de Santo “El folklore de cada uno” (2003)

Una de las joyas ocultas a reivindicar del sello. Mano de Santo era un dúo formado por Inma y Fran que reinventaba el tecno pop a la Spicnic (Fran cantaba como Manuel Ríos de Alpino) a base de convertirlo en una apología de la diferencia en clave de pop raro. Su primer disco, “El folklore de cada uno”, iba de hits inapelables como “La canción de tu vida” (con guiño al “I Feel Love” de Donna Summer incluido), a cimas freak como “El baile de la ameba”, canción que debería ser tocada por todas las orquestas de pueblo para luego ser bailada en plan “Paquito el chocolatero”. El segundo álbum que editaron, “Hurra y aleluya” (06) es igual de bueno y algo menos raro, y estaba coronado por la sardónica “Nos insultan”.

Carlos Berlanga “Indicios” (2003)

No hace falta ser un lumbreras para darse cuenta de que Carlos Berlanga era y es una referencia para los capos del sello y la mayoría de grupos que forman parte de él. Si el músico madrileño, fallecido prematuramente a la edad de cuarenta y dos años en 2002, aun estuviera vivo, de buen seguro habría acabado colaborando con Austrohúngaro. Un año después de su muerte, el sello barcelonés reeditaba en CD uno de los discos más celebrados de Berlanga, “Indicios”, publicado originalmente en 1994, rindiéndole un merecido homenaje, y de paso descubriendo su figura a las nuevas generaciones de adictos al pop.