Yo ya sé nadar
Entrevistas / Nosoträsh

Yo ya sé nadar

Eduardo Ponte — 17-06-2005
Fotógrafo — Archivo

En las canciones de “Cierra la puerta al salir” (Elefant) palpita toda la historia del grupo: la historia vivida, reída y llorada, y hasta la que está por venir. Nosoträsh se han tragado todo su pasado para recomponer su propio universo y entregárselo a aquellos “cuya vida se ha gastado y se ha quedado vieja”. En cualquier caso, nadie debería disculparse por tener que agradecerles un disco como éste.

Hay un par de cuestiones que deben aclararse lo antes posible. La primera es que “Voy a aterrizar” es la canción menos Nosoträsh de Nosoträsh. Hubo un estallido a su alrededor en 1996, pero no es una pieza que encaje por sí sola en el puzzle. La realidad sobre esa canción es la siguiente: el encasquillado indie buscaba la salida al batiburrillo noise-pop, gran parte de Gijón lo hacía, y “Voy a aterrizar” significaba la vuelta al pop en aquel hervidero, el punto a partir del cual todo empezaría a moverse en la dirección adecuada. Más de uno se empezó a preguntar, con razón, qué es lo que había amado de niño y se propuso descubrirlo de un modo u otro. En lo que nos atañe, Alicia Álvarez regaló “Mis muñecas” a Nosoträsh (un paso previo a la melodificación de Undershakers y a la génesis de Pauline En La Playa) y José Luis García (Manta Ray) hizo lo propio con la irresistible “Punk Rock City”. Ambas canciones encontraron hogar -con todo lo que esa palabra significa- en las todavía incompletas Nosoträsh. Y así, incompletas, fue como ellas se vieron conducidas por una senda que en todo momento les vino grande y que lleva a la segunda cuestión que debería quedar clara: en la etapa que pasaron en RCA, dando la mano al establishment, Nosoträsh eran Nosoträsh, y a la vez no lo eran. Es decir, estaban a un paso de serlo. Aunque tampoco hay que intentar ver las cosas con demasiada perspectiva, como si fuésemos viejos quisquillosos de ochenta años (o de treinta y uno). A veces, lo mejor es salir de casa, dar una vuelta a la manzana y volver, al cabo de media hora, con las ideas más claras.

“Que descubras una fórmula que funciona no significa que tengas que abusar de ella”

“Mi vida en un fin de semana” (Elefant, 00) es un disco al que sucumbir. Hay muchos motivos para ello. Aprovecha su oportunidad para liberar a sus autoras del peso de ser un signo de los tiempos, hace de la introspección materia de jugosas reflexiones y lúcidas lecturas (“El enemigo en casa”, “Reincidentes” o “Si es que hay suerte” ponen nombre y apellidos -Covadonga de Silva- a la más inspirada letrista de un grupo sin liderazgos), es elegante, inteligente y sencillo; hace añicos el paternalismo afable del primer álbum, y los años no son capaces de agotarlo. En consecuencia, es el disco más estricta y convencionalmente pop de Nosoträsh. Su vigencia es incuestionable. En los Ep’s de la época, canciones como “Tengo que elegir” o “Mi pequeño Frankenstein” daban un empujón más a un episodio con aires de victoria. Al mismo tiempo, “El hombre invisible” impedía llegar con comodidad a los títulos de crédito. Alguien dijo una vez: “Aprendo observando y mi objetivo no es ganar, ni llegar a nada. Me limito a ser”. Nosoträsh tenían otra forma de enunciarlo: “Ya tengo recuerdos suficientes, tantas fotos tuyas/y en ninguna de ellas salgo yo”.

“La valentía de apostar por un formato arriesgado nos convirtió en unas mujeres más seguras de su proyecto musical”

Que “Popemas” (Elefant, 02) es un disco especial queda claro desde su arranque, con “Arte” en compás de a tres. La insólita renuncia a la canción completa y al academicismo, la selección del esbozo imperfecto y doméstico, el artesanal cromatismo de la escasez… todo ello hace de “Popemas” un álbum en el que se oyen hasta las partículas elementales, o sea los sentimientos y los instantes. “Popemas” utiliza el privilegio de la sencillez máxima para llevar las alegrías y las penas sobre colchones de espontaneidad. Nada de esto estaba en el guión, ni hubiera sido lo mismo sin Ibon Errazkin (Aventuras de Kirlian, Le Mans), epítome del minimalismo pop, co-autor estético e ideólogo rítmico de un disco que, dicen, homenajea a la figura materna y al que, de uno u otro modo, se le sale el alma por sus propios espacios desnudos. “En ´Popemas´ logramos sintetizar la actitud de esta banda: es la esencia de Nosoträsh, un concentrado. Refleja situaciones emocionales muy intensas. La labor de Ibon fue fundamental, por su bagaje musical, su creatividad y su buen gusto. En ´Popemas´ hay reminiscencias de diferentes estilos musicales y sin embargo el disco resulta muy homogéneo. Ibon encontró vías rítmicas minimalistas que a su vez transmitían la personalidad del grupo y eran accesibles de cara a la ejecución. Fue un disco sencillo de grabar, muy cómodo y agradable. Una catarsis musical que nos pedía el cuerpo y que al final resultó muy terapéutica. Ibon se mostró muy sensible con aquel panorama emocional”. Parece que con Nosoträsh la cosa ocurrió simplemente al revés de lo habitual. Es decir, Tracey Thorn cambió Marine Girls por Everything But The Girl, Aventuras de Kirlian mutaron en Le Mans; Nosoträsh, por contra, dejaron atrás a aquel grupo que editaba remixes de “Voy a aterrizar” y se convirtieron en las Nosoträsh mínimas, esquemáticas y, finalmente, seguras de su propia naturaleza. “La valentía de apostar por un formato arriesgado nos convirtió en unas mujeres más seguras de su proyecto musical, lo que nos permitió enfrentarnos a ‘Cierra la puerta…’ con ´valor´, a pesar del peso de ´Popemas´. Descubrimos que, a pesar de no dominar con maestría nuestros instrumentos, éramos capaces de transmitir todo lo que nos proponíamos con nuestras canciones”. De luciérnagas y pesos pluma “Todas las rupturas son difíciles, tanto las deseadas como las impuestas, las rupturas duelen, pero lo verdaderamente difícil es enfrentarse al cambio que suponen”. Nada es definitivo, nada es inamovible, nada se está permanentemente quieto. “Cierra la puerta al salir” es una huída del formato “Popemas” (“que descubras una fórmula que funciona no significa que tengas que abusar de ella”), la continuación de una saga sobrecogedora; un paso en dirección a la diferencia, otro en pos de la comodidad. Hacia el norte y hacia el sur, todo a la vez. “A partir de ´Popemas´ había muchas posibilidades y ´Cierra la puerta…´ es una de ellas. Sin embargo, algunas canciones, caso de ´Funambulista´, por ejemplo, o de ´Pez Globo´, surgieron como popemas y se negaron a ser otra cosa”. Según un criterio integrador, Nosoträsh elaboran su propia y genuina síntesis. Emanan pureza, serenidad, humanidad. Bajo el signo de una catarsis al fin superada, se muestran aliviadas, optimistas y capaces de revisar su innata vulnerabilidad, como paso previo a la fundación de una nueva existencia. Hablan, en suma, de cómo afrontar cambios y otros planes de batalla: “A veces lo hacemos llenas de energía y vestidas de comando, dispuestas a enfrentarnos a la mañana, a veces con rencor y deseos de venganza; otras veces, en que despertamos y hay demasiada luz, lo único que pedimos es que cierren la puerta al salir. Una ruptura siempre es dolorosa y sólo empezará a ser enriquecedora cuando decidamos que se ha terminado el duelo, nos quitemos el luto y descubramos que nuestra ropa interior es roja”.

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