¿ASONANTE O CONSONANTE?
Entrevistas / Nosoträsh

¿ASONANTE O CONSONANTE?

Jairo Moreno — 11-04-2002
Fotógrafo — Archivo

NO ANDABA MUY DESENCAMINADO AQUEL QUE INSINUÓ QUE A LA TERCERA IBA LA VENCIDA. AL MENOS, ESE TÓPICO PODRÍA MUY BIEN APLICARSE A LA CARRERA DE NOSOTRÄSH. O DEBERÍA, DESDE ESTE MOMENTO. HA PASADO YA ALGÚN TIEMPO DESDE LOS COMIENZOS DE LA BANDA Y PARECE QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DEFINITIVO DE SEPARAR EL GRANO DE LA PAJA.

Con “Nadie hablará de…” (RCA, 97) saltaron a la palestra bajo el auspicio multinacional y demostraron que no estaba el mainstream patrio para lo que ellas ofrecían. Vuelta al regazo indie con “Mi vida en un fin de semana” (Elefant, 00) y, una vez desmarcadas de la etiqueta “grupo-de-chicas”, encuentran su sitio, su publico y su éxito. Ahora que el tiempo les va dando la razón y que posiblemente son mucho más conscientes de lo que debe ser su música, publican su tercer trabajo con el que, a buen seguro, sorprenderán a muchos. Bajo el título de “Popemas” (Elefant, 02) se esconde el trabajo creativo de varios años de las componentes de Nosoträsh. Un álbum que parte de una idea singular que Cova explica. “La idea de este disco comenzó en un fin de semana que viajábamos hacia Madrid, aunque no lo ubicamos en el tiempo. Fue durante los ensayos del disco anterior… ¿o fue en un viaje del primer disco? (No se ponen muy de acuerdo). El caso es que como alguna de nosotras escribimos, comenté que me gustaría musicar algún poema y a las demás les pareció bien. Lo dejamos un poco aparcado y cuando nos pusimos a pensar en el siguiente disco, Natalia comentó, “¿Y aquello que habíamos hablado de los poemas?”.

“Decir que eres fan de Nosoträsh está mal visto”

En principio la idea era que no sería un disco propiamente de Nosoträsh; era algo paralelo, pero después vimos claro que ese iba a ser nuestro próximo álbum”. Bea nos da más pistas de lo que pretendían conseguir para las canciones. “A veces los poemas eran de cuatro líneas, otras veces seis, otras doce. No queríamos que tuvieran la típica estructura de canción “estrofa, estribillo, estrofa”, simplemente que fuera lo que diese de si. Si eran cincuenta segundos pues cincuenta”. Cuentan que una vez grabadas las canciones necesitaban la ayuda de alguien que supiera aportar nuevas ideas y dar una visión diferente de las mismas. La persona elegida finalmente fue Ibon Errazkin, que parece dotado de mano de santo a la hora de hacer bueno casi todo lo que roza. Las Aventuras de Kirlian, Le Mans o Daily Planet avalan la capacidad de Errazkin para hacer buenas canciones. “Lo de grabar con Ibon nos lo planteó la discográfica. Cuando grabamos la maqueta no teníamos pensado ningún productor. La escucharon en el sello nos dijeron que habían pensado en un productor que a lo mejor nos gustaba. Dijeron Ibon y nosotras dijimos sí inmediatamente”, explica Natalia. La implicación de Ibon Errazkin en el proyecto ha sido absoluta y ha ido mucho más allá del concepto de productor. De hecho, como cuenta Bea “…ha sido parte fundamental del disco. La quinta Nosoträsh. Llegaba al estudio y nos decía “Aquí en esta canción voy a meter un ritmo de capoeira brasileña” y nosotras decíamos “Pues muy bien, estupendo””. Temáticamente también se aprecia diferencias respecto a sus anteriores trabajos, ¿será el paso del tiempo que hace sus estragos? Natalia no lo tiene tan claro “No creo que tenga que ver con la edad, aunque tampoco me gustaría que dijeran de este disco “Nosoträsh han madurado””. Quizás ahora hayan encontrado la manera más certera de explicarse o simplemente sea cuestión del momento. “El primer disco también era muy melancólico aunque musicalmente no lo fuera tanto. “Voy a aterrizar” no es una canción alegre, es una tía que cruza el mar en avión y se estrella. El segundo es más positivo en general, aunque el mensaje es “Vaya marrón que me he comido””. Lo que si está claro es que se muestran absolutamente orgullosas de su trabajo y rechazan cualquier tipo de complejo, incluso el de sus fans, porque como apunta Bea, “Decir que eres fan de Nosoträsh está mal visto”. Posiblemente, después de escuchar “Popemas” muchos cambien de opinión. El vino se termina y las chicas me despiden con un enigmático y gastronómico saludo “Fabada”. A saber… ¡Miedo me dan!

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