“Toda la gente a la que hemos llamado tiene temas que nos flipan"
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“Toda la gente a la que hemos llamado tiene temas que nos flipan"

Joan Sánchez — 03-09-2026
Fotografía — Sr Valde

Es difícil definir a Veintiuno. Con“El arte de perder” (23) se consagraron, con “La Balada de Delirio y Equilibrio” (25) descubrimos una faceta mucho más conceptual de los de Toledo. Ahora, con “El Último Baile de Delirio y Equilibrio” (Warner, 26), nos encontramos con unos Veintiuno mucho más experimentales.

Me reencuentro con Diego y Yago más de un año después de nuestra última entrevista, esta vez desde la intimidad de nuestras respectivas casas en medio de un día lluvioso. Vamos directos al grano: “El Último Baile de Delirio y Equilibrio” repiensa las canciones de su último disco, pero las deja a merced completamente de amigos y amigas de la industria. “‘La Balada’ y ‘El Último Baile’ tenían como parte de su narrativa la exploración de los caminos posibles, de las vidas que no has vivido y, haciendo una metonimia bastante sencilla, lo más divertido del mundo era [pensar] qué canciones habrían sido estas si fuesen otras personas las que las defendían”, explica Diego.

Llevada esta condición al extremo, las colaboraciones —entre las que figuran bandas como Rufus T. Firefly, Repion o Puño Dragón— han tenido completa libertad creativa, “En un disco que es tan confesional e íntimo en lo lírico como ‘La Balada’, cuando involucras a gente para entrar, es bueno —o es más interesante— que les dejes formar parte de verdad y de involucrarse hasta el punto que cada uno quiera”. Además, en el caso de bandas con muchos miembros, como Puño Dragón, hicieron por incluir a todos los integrantes en el proceso. “Muchas veces hacer la colabo es que va el cantante y se acabó y nunca terminas de contagiarte tanto de la energía que tiene otro proyecto”.

“La constatación de que lo que has hecho en tu casa significa algo para alguien a nosotros nos llena”

La idea nace “de la admiración”: “Toda la gente a la que hemos llamado tiene temas que nos flipan. Y además son propuestas muy diferentes a la nuestra, en una dirección o en otra”, explica Yago. “Ellos hacían algo que estaba muy lejos de donde estaba la canción y nos miraban como diciendo ‘¿Seguro que sí?’”, recuerda Diego. Pues claro que sí. “Nosotros queríamos explorar más este universo. Si os apetece entrar, aquí lo tenéis”, invitan los de Toledo.

Esta reinterpretación incluye canciones inéditas. Algunas de ellas acumulan miles de escuchas ya en plataformas, pero hay sorpresas. “Hemos grabado una canción más y está solo en el vinilo”, avanzan. Una edición física que ha sido conceptualizada y dibujada por Diego con la ayuda de Ainhoa Azabal, “quien se encarga de que el formato siempre esté perfecto”. Aunque, en esta ocasión, el vocalista se ha topado con un plus de dificultad. “Estaba trabajando con un papel que no permite mucho redibujo. He tenido que quemar mucho papel para trabajar. Y las carpas de la portada… Hay siete versiones de carpas que tienen diferentes valores cromosómicos”, bromea. Además, me explican que será un vinilo doble con “La Balada” y “El Último Baile”. “Vienen los dos precisamente para dar la tranquilidad a todo el mundo de que no se queda nada fuera”.

Este último baile, aclaran, no es un capricho impulsivo. “Teníamos claro que queríamos hacer esto desde antes de acabar ‘La Balada’”. De hecho, en el álbum “hay cosas que dan pistas del disco que viene. Es un disco de lore”, sintetiza el cantante. Sin embargo, la previsión no les ha evitado los dolores de cabeza. “Mayo y junio han sido los peores meses de trabajo que yo he tenido en la historia de la banda. [...] Tú puedes permitirte parar en seco si no te espera nadie o si te espera muchísima gente”, desarrolla Diego. Ellos, por suerte, cuentan con una gran comunidad que siempre responde. Para sus últimos estrenos han ido jugando con sus seguidores, como sucedió en “Pide un deseo por mí”, que tocaron en directo en la Playa de Aguilar porque “nació allí. Fue la mayor ida de olla que hemos hecho con una canción, pero quedó muy bonito”. También explican: “Si el clip de ‘Vidas Pasadas’ es una fiesta de máscaras, ¿qué hacemos para presentarlo? Pues una fiesta de máscaras”.

Este sinfín de ideas nace de la voluntad de los de Toledo de “saber si hay alguien al otro lado”. “Vivimos en una era en la que el streaming te aleja a través de una pantalla de la peña y solo sabes si la gente está viva cuando lo testeas en directo”, explica Yago agradecido. “La constatación de que lo que has hecho en tu casa significa algo para alguien a nosotros nos llena de verdad”, confiesan.

Acabamos de charlar y solo puedo preguntar a Diego y a Yago, tras el último baile, ¿qué ocurre con Delirio y Equilibrio? “Que vamos a terminar el viaje con ellos y luego les vamos a dejar descansar”, resume Diego. Tocarán lo que quede y cambiarán de rumbo. Y con esto, Veintiuno concluyen un viaje de “dos años y medio”. “Creo que la siguiente vez que se vea un cartel de Veintiuno con salas y tal, posiblemente es porque tengamos algo nuevo que decir”.

 

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