Un mañana mejor
Entrevistas / The Shins

Un mañana mejor

Joan Cabot — 05-03-2012
Fotógrafo — Archivo

Tras alcanzar por sorpresa un éxito comercial y una repercusión mediática a los que no parecía destinado, James Mercer reescribe el futuro de The Shins en “Port Of Morrow”, en el que reaviva las maravillas de su anterior álbum ahora ejerciendo total control sobre el proyecto y ayudado por el productor Greg Kurstin.

“En realidad no ha sido tanto tiempo”, comenta James Mercer al otro lado del teléfono. Han pasado cinco años desde la publicación del último disco de The Shins, “Wincing The Night Away” (Sub Pop, 07), con el que el grupo consiguió un inesperado éxito. Casi de la noche a la mañana, una banda que desde su debut con “Oh Inverted World” (Sub Pop, 03) parecía destinado a ser por siempre jamás el favorito de solitarios crónicos e introvertidos amantes del pop con el corazón quebradizo se convirtió en un fenómeno cuyos números bordeaban el mainstream. El éxito lo cambió todo: la intensa gira posterior dañó las relaciones entre los miembros de la banda, con Mercer asumiendo buena parte del trabajo de promoción y sintiéndose de cada vez más exhausto. Fue entonces cuando conoció a Brian Burton, Danger Mouse, y la pareja decidió embarcarse en el proyecto conjunto Broken Bells. “Brian se encontraba en una situación similar. Ambos teníamos ganas de probar cosas nuevas. Me hubiera gustado publicar el álbum antes, pero justo ahora hace un año terminábamos la gira de Broken Bells. De hecho, fue el momento en que entré en el estudio y empecé a trabajar en estas canciones. Necesitaba un descanso de The Shins y me lo tomé. Espero que la gente pueda perdonarme”, bromea. “Y también he sido padre, y cuando tienes una familia el tiempo vuela de verdad”, se ríe.
En cualquier caso, los cinco años de espera y que la salida del grupo de Marty Crandall, Dave Hernandez y Jesse Sandoval oficialice el control absoluto de la marca The Shins por parte de Mercer, resaltan la condición de nuevo comienzo de “Port Of Morrow”. Incluso el título (“Puerto del mañana”) suma. Mercer se ha comprado un nuevo cuaderno, de la misma marca y modelo que el anterior, pero lleno de páginas en blanco. “Después de la gira de ‘Wincing The Night Away’ mi relación con la banda se había hecho bastante difícil. Fue realmente agotador. Intentamos lidiar con ello lo mejor que pudimos. Creo que no hay nada que reprocharse, pero me sentía algo abrumado por todo lo que sucedía a nuestro alrededor y la relación con el resto del grupo se resintió. Cada vez me costaba más contagiarles el entusiasmo que yo sentía que debíamos compartir. Llegó un punto en que nadie estaba a gusto, así que era lógico cambiar”. A pesar de ello, Mercer sigue en contacto con sus antiguos compañeros y Crandall y Hernandez han participado en el nuevo disco. “En la gira de Broken Bells disfruté mucho de la libertad que suponía trabajar con gente diferente”, explica él. “Es realmente enriquecedor que gente con puntos de vista diferentes participe en el proyecto. Dave y Marty todavía forman parte de él aunque de otra forma y es probable que incluso toquen en algunos conciertos. Lo que sucede es que me gustaría que The Shins dejaran de ser algo ceñido y estático y sea algo así como un colectivo de gente formado por mis amigos y músicos que puedan ayudarme a hacer los mejores discos posibles”.

De hecho, el cambio en la alineación titular no ha supuesto alteración alguna en el sonido del grupo. Producido por Greg Kurstin, quien ha trabajado con artistas que van de Kylie Minogue a Peaches y de Red Hot Chilli Peppers a Beck y Foster The People, “Port Of Morrow” no es muy distante del anterior trabajo del grupo. Se intuye, en cualquier caso, que Mercer se ha preocupado de amarrar una consistente colección de canciones antes de dar por listo el disco. “Empezamos con unas veinte y terminamos con doce”, explica, desmontando en parte mi teoría de que cinco años le han permitido tener más material entre el que escoger y dedicarle mayor tiempo a cada tema. “En realidad tengo cierta tendencia a procastinar y termino las canciones en el estudio. En parte porque cuando empiezas a grabar ves las cosas desde otra perspectiva. Además, Greg es un gran instrumentista y un teclista prodigioso y ha participado muy activamente en el proceso creativo, así como todos los músicos que han formado parte en las sesiones. Pero sí es cierto que estoy muy orgulloso del disco y de las canciones. Desde el principio sabía que debía ser un gran disco y creo que es el que mejor suena de nuestra carrera y que algunas de estas canciones son las mejores que he escrito hasta la fecha”.
Al menos lo es “Simple Song”, avance del álbum colgado en Internet a principios del pasado mes de enero, mientras el resto del largo transmite una evidente sensación de plenitud. La pregunta es si eso será suficiente para contentar a los seguidores, cuyas expectativas pueden verse condicionadas por la larga prórroga, y a una blogosfera cuya influencia se ha multiplicado por mil en estos cinco años. “Evidentemente, me alegra saber que la gente tiene ganas de escuchar el disco”, comenta Mercer. “Pero no sé de qué manera pueden afectar las expectativas a su forma de valorar el álbum”. Incluso da la sensación de que la recepción del disco no le preocupa demasiado. Al fin y al cabo, si algo inspira “Port Of Morrow” es la nueva vida del líder de The Shins, instalado en Portland desde hace años, con una mujer e hijos. “Tengo una nueva vida ahora, una existencia doméstica de la que disfruto de verdad. Tener hijos cambia tu forma de ver el mundo, la forma en que percibes las cosas y tus valores. La paternidad te hace temer con mayor intensidad la oscuridad de la vida en este mundo. Comprender que la vida es algo muy frágil y que debe ser protegido”. Y si bien ese temor ante el conflicto inspira la inicial “The Rifle’s Spiral”, la mayor parte del álbum suena esperanzado y plácido incluso en sus pasajes más tristes. “El título del disco tiene múltiples significados. Evoca ese mañana hacia el que todos queremos ir, pero también puede ser una metáfora de la muerte, como cruzar el río Estigio en la mitología griega, el lugar donde desembocan nuestras vidas y todos nuestros futuros se encuentran”.

Mercer responde a mis preguntas desde ese nuevo hogar. En los últimos años, Portland se ha convertido en un semillero de nuevas bandas (Sallie Ford & The Sound Outside) y lugar de residencia de otras (sus vecinos Modest Mouse, con quienes participó en su último trabajo, y Wild Flag), así que no extraña que el líder de The Shins alaba la escena musical de la ciudad. “Ha florecido en los últimos años, hasta el punto que hay gente que se muda aquí para formar un grupo. Hay un ambiente increíblemente receptivo y mucho público, y lo mejor es que una buena parte de ese público que va a los conciertos son músicos a su vez y se apoyan unos a otros. En otras ciudades, por ejemplo Nashville, es también muy probable que la mayor parte del público sean músicos, pero su actitud es muy diferente, como si tuvieras que superar un examen. La actitud aquí es totalmente diferente”. Ambos amamos a Carrie Brownstein. “Es muy amiga mía”, comenta.
“Por ahora no pienso tener más hijos”, bromea él cuando pregunto si los seguidores del grupo deben empezar a acostumbrarse a la idea de que pasarán varios años entre disco y disco de The Shins. “Espero que no tanto como en esta ocasión. Quiero volver a trabajar con Brian en Broken Bells así que el plan es salir de gira durante un año con ‘Port Of Morrow’ y luego terminar el nuevo disco de Broken Bells, que de hecho está casi listo; a continuación supongo que saldremos de gira y entonces volveré a pensar en The Shins, aunque espero ir componiendo nuevo material por el camino”. Mercer aprovecha para ofrecerse a algún festival español de cara al verano. “Con Broken Bells actuamos en Benicàssim y lo pasamos realmente bien. Me encantaría volver pronto”. Pensándolo bien no estaría mal disfrutar de su música este próximo verano. Al fin y al cabo su música siempre ha combinado bien con las promesas del estío, el mar y el anhelo de nuevos puertos.

Un comentario
  1. Moderation and Balance can go hand in hand. I began distance ruinnng about a year ago. Whereas I have taught fitness classes at our local Y for a number of years and run shorter distance for recreation, distance (over 7 miles) was new to me. I have since achieved a weight I am happy with after years of struggling with 10 pounds. With that and a million other good things, I don't want to moderate ruinnng. I'm scared of that 10 pounds AND of not ruinnng enough. I try to consider the concept of balance too. I think I'll balance my spoon in my coffee now. Like your musings!

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