Siempre es buen momento para hablar con alguien como Steve Von Till, cantante y guitarrista de los californianos Neurosis, esos rompedores de esquemas y ente creativo por excelencia que vienen abriendo camino desde mediados de los ochenta.

Más allá de que su último disco de estudio tenga ya casi dos años, la banda sigue dando muestras de vida: han anunciado la reedición de su primer álbum, “Pain of Mind”, en vinilo y con novedades en el arte de tapa a través su propio sello -Neurot Recordings- para el próximo 25 de mayo. En una fría madrugada en el Norte de Ohio, Steve atendió nuestra llamada para revisar la actualidad y el pasado de Neurosis y su lugar dentro de la escena, su rol como docente de niños y las motivaciones que le llevan a escribir su música, entre otros temas no menos interesantes.

Tengo una curiosidad, ¿qué hora es allí?
05:20 AM.

¿Por qué tan temprano?
¡Porque tengo que trabajar! Bueno, no me voy hasta las 07:30, pero debo darles de comer a mis perros, sacarlos de paseo y esas cosas antes de ir a la escuela.

Después de todos estos años de carrera habiendo estado en Neurosis, lanzado tus discos solistas y desarrollado el concepto de Harvestman ¿qué otras cosas te gustaría hacer musicalmente? ¿Te sientes satisfecho con lo hecho hasta hoy?
Nunca, nunca satisfecho. Pero no puedo describir lo que busco porque siempre es un misterio, ¿sabes? Es una búsqueda constante por un santo grial sonoro que posiblemente ni siquiera exista. Así que simplemente sigo ese camino de inspiración sin final, no importa a donde me lleve.

¿Y qué te lleva a comenzar nuevos proyectos que quizá sean muy distintos a los otros que tienes?
Es algo que siempre discurrió naturalmente debido al hecho de que tengo el estudio en mi casa y hago mi música desde joven. Luego de largos períodos de tiempo me di cuenta que había muchas ideas que no pertenecían al concepto de Neurosis y que se podían volver otras cosas.

Neurosis es una banda creativa, nombrada como los fundadores del post metal. ¿Cómo de complicado fue para Neurosis encontrar su propio lugar en la industria de la música?
La verdad es que forjamos nuestro propio lugar. De hecho la frase “industria de la música” me da ganas de vomitar. Venimos de una base punk, con filosofía DIY, nunca necesitamos una industria: agendamos nuestros propios shows, encontramos nuestras salas donde tocar, hicimos nuestros propios discos. Nunca tuvimos ningún tipo de expectativa por nada que tenga que ver con el negocio, sólo queríamos expresarnos. Creo que con estos valores, pudimos enfrentar los cambios de paradigmas en la sociedad y a través de los años tuvimos la suerte de poder tocar en el mundo las veces que fue posible. Aún se trata de trabajar con gente que nos gusta y formar relaciones. Para mí esto está completamente fuera de la industria, que esta está motivada por el dinero y los amigos con enchufe. No tenemos nada que ver con eso.

“Nunca necesitamos una industria: agendamos nuestros propios shows, encontramos nuestras salas donde tocar, hicimos nuestros propios discos”

Entiendo. Me refería más al hecho de saber cómo de complejo fue para ustedes forjar un nombre en el underground teniendo en cuenta que, de algún modo, ofrecieron al público algo nuevo que no se había escuchado antes.
Fue natural. No fue que nos sentamos y decidimos que íbamos a crear algo nuevo, no. No hubo un plan, la postura era “vamos a hacer la música que queramos hacer”. Tuvimos suerte al estar en la Bay Area en un momento muy auspicioso para el punk rock y la música independiente; siempre fue una zona muy creativa, donde hubo una escena punk original que fue rompereglas. En los ochenta la escena creó un cobijo para la gente que se quería expresar. Los shows eran en naves industriales, clubes underground. También surgía el crossover con el metal y eso fortaleció la comunidad, nos hizo sentir que teníamos un hogar. No nos importaba una mierda lo que dijeran los demás. Lo hacíamos de corazón. Y sí hubo momentos, especialmente cuando comenzamos a encontrar nuestro propio sonido, en que nos sentimos atrapados. Confundimos a mucha gente cuando incorporamos los samples, los teclados y nuestras guitarras se pusieron más pesadas. Pero otros entendieron que era lo que buscábamos desde un largo tiempo, hacer una música tanto más pesada como más emocional. Nada nos detendría de expresarnos de la manera más pura que pudiésemos.

Sin duda la época en que vosotros editásteis “Souls At Zero” (92) fue un momento de gran creatividad en la Bay Area, con los lanzamientos más emblemáticos de otros grupos como Primus o Faith No More también. ¿Cómo recuerdas aquel tiempo donde parecía no haber límites creativos para las nuevas bandas?
Es difícil de decir porque nosotros éramos muy jóvenes y, sabes, mucha vida entra en períodos de tiempo muy reducidos cuando eres joven. No podría decir si las cosas son más o menos creativas ahora, ya que no tengo idea de en que punto está la escena de los que tienen entre 18 y 25 años (risas). No sé nada de la gente joven que está creando la “próxima cosa”, ¿sabes?

Aquella época fue muy inspiradora, había muchas cosas a descubrir. Una diferencia enorme es que no había Internet, no había acceso instantáneo a la comunicación global. Así que cada zona solía tener su propia escena underground y DIY, gente que trabajaba en radios y sellos independientes, gente que hacía a mano sus fanzines y revistas, gente intercambiando cintas de cassette con la idea de descubrir nuevas bandas de distintos países. Yo mismo intercambié cassettes en los 80 con gente de todo el mundo para ver cual era la mejor banda de hardcore de sus ciudades. Eso probablemente nunca vuelva a pasar, fue un momento y un lugar.

¿Por qué ya no usan visuales en los conciertos?
Porque sentimos que ya no son relevantes. Cuando comenzamos en 1991 no mucha gente hacía esto. Los proyectores de vídeo no eran capaces de reproducir ningún tipo de material digital. Todo era análogo, teníamos proyectores de film de 16mm. Era más cómo emular las técnicas de las visuales psicodélicas de los sesenta, usando mezcladores a perilla y paletas de colores customizadas. Trabajábamos con cineastas locales para darle a los visuales ese toque de cine que nos gustaba, así como “cazábamos” material extraño en VHS y luego lo transferíamos a 16mm. Fue muy divertido, no mucha gente hacía eso en aquel momento. Eran cineastas independientes haciendo el trabajo en pequeñas naves y sacándolo al mundo a través de bandas de rock. La idea tenía un objetivo psicológico también: queríamos abrumar completamente los sentidos de quien nos venía a ver en vivo. Era oscuro, era ruidoso. Queríamos crear nuestro propio lugar, sin importar en qué club tocásemos. Pero en la actualidad y ya hace unos años, esto se siente como muy fuera de juego: todo el mundo está constantemente mirando una pantalla durante todo el día con sus teléfonos. El mundo se volvió multimedia. Entonces ¿por qué deberíamos nosotros ser multimedia también? No queremos ser como el resto de la cosas. Al menos hay una pantalla menos en el mundo ahora.

“Todo el mundo está constantemente mirando una pantalla durante todo el día con sus teléfonos. El mundo se volvió multimedia. Entonces ¿por qué deberíamos nosotros ser multimedia también?”

Creo que tanto Neurosis como Tribes of Neurot o incluso Harvestman hacen música no apta para escuchar de fondo: o le prestas toda tu atención o te molesta. ¿Hay alguna intención en la banda de causar esto en el oyente, de captar toda su atención?
No realmente. Estoy muy acuerdo contigo, es música muy demandante, especialmente Neurosis. No es música de fiesta, no es algo que pones mientras cocinas. Requiere que des algo de ti para disfrutarla y eso es complicado. Y como te decía antes, nada de lo que hacemos es preconcebido. Sólo abrimos nuestros corazones y almas y dejamos que nuestras cabezas sean parte del camino que permita fluir a esta música emocional. Si fuese el plan de alguien, debería ser el de un genio, creo que esto no tiene manera de ser planeado. De hecho cada vez que tenemos una idea que consideramos un triunfo de nuestro intelectotermina fallando. Tiene que venir del corazón, el lugar donde esta música tiene sentido.

Algunas letras de la banda tratan de problemas existenciales. ¿Sueles tocar este tipo de tópicos cuando das clases a niños?
No directamente, por supuesto. Mi trabajo como docente es enseñarles a leer, escribir, a hacer cuentas y a hacerles saber que me preocupo por ellos. Soy quien soy y sí podré salir con algún punto de vista cuando se discute sobre algo en especial, pero no llego a abordar los lugares oscuros que toco en las letras de Neurosis. En este viaje como docente, mucha de la mierda que he visto alrededor del mundo y el haber experimentado la lucha de distintas personas que fui conociendo me permiten empatizar con el origen de algunos de los chicos y sus distintas raíces y situaciones hogareñas.

Y qué hay de la filosofía DIY ¿intentas alentar a los niños a que la lleven a cabo?
No intencionalmente, pero termina apareciendo por los ejemplos que doy. No les suelo hablar de Neurosis ni nada de eso, no tengo cuestiones de ego, pero todo ellos saben y la comunidad de la escuela sabe que yo viajo haciendo mi música, que amo la música, que tengo mi propio sello en el que edito música de otra gente. En ese sentido sí que cuentan con que los puedo ayudar a hacer cosas diferentes, a seguir distintos caminos. Ellos saben que no soy una estrella de pop (risas), de todos modos. Hago lo que haría cualquier maestro, pero quizá más desde el plano de mi experiencia. Si quieren grabar sus propias canciones, les ayudo a lograrlo, a grabar un CD, o si les apetece hacer camisetas, pues les explico cómo imprimirlas.

Hablando del último disco de Neurosis, hay muchas novedades en él pero siguen sonando pesados y opresivos. ¿Cómo se enfrentan a las nuevas ideas en los procesos creativos? ¿Alguna vez necesitaron “medir” su creatividad con tal de seguir sonando a Neurosis?
No, aprendimos a confiar en el proceso y detectar el momento en que sentimos que la música ya está lista para ser mostrada. El último disco, “Fires Within Fires”, prácticamente lo escribimos en un fin de semana porque no vivimos cerca entre nosotros. Nos subimos a un avión para vernos la cara, así que no ensayamos. Un año antes de que el disco salga nos juntamos una vez para ver si sale alguna nueva música, para prepararnos para eso, un fin de semana antes a ese me junté con Scott (Kelly, voz y guitarra) para ver si teníamos algún riff como punto de partida del dálogo que llevaría a las nuevas canciones. Para el fin de semana siguiente sentimos que teníamos un puñado de ideas las cuales fueron grabadas una semana después en el norte de California, esos eran los esqueletos de las canciones que quedaron en el disco. Después de unas conversaciones via email, nos volvimos a juntar por otro fin de semana y grabamos lo que restaba. Realmente fue escrito en unos pocos días. Es una muestra de que si te entregas al verdadero espíritu de la inspiración las cosas surgirán orgánicamente, de forma natural. Nunca discutimos hacia dónde queremos ir, eso sería influenciado por el ego quizá.

¿Hay alguna explicación para el hecho de que tanto tú como Scott Kelly hayáis forjado carreras solistas como cantantes tradicionales o de folk?
No creo que la haya. Simplemente habremos tenido el mismo deseo. Es sólo una coincidencia.

Desde fuera se te ve como un tipo feliz: eres padre, haces la música que te gusta, tienes tu propio sello, le regalas tu sabiduría a los niños, pero tu música es agresiva, pesada y oscura ¿Qué es lo que te lleva a hacer música de este tipo?
Es lo que me gusta desde niño. No la encuentro como música negativa, al contrario, para mí es música extremadamente positiva, a pesar de su oscuridad. La música me salva la vida constantemente. Lo que siempre digo es que preserva mi salud mental. El hecho de ser capaz de enfrentar todos esos demonios y los lugares y pensamientos oscuros, me permite que toda esa mierda -que todos llevamos dentro- salga de la manera más positiva posible. Nuestra música viene de nuestros corazones, nuestro cuerpo y cabeza, entonces ¿qué pasaría con todo esto si quedara allí dentro? Podría salir de una manera no feliz. Por supuesto que a veces pasa, es una cuestión de todos los humanos, tenemos algunos días jodidamente negativos. Pero yo siento que tengo la posibilidad de templar esto y convertirlo en algo positivo e inspirador.

Por último, ¿podrías contarme qué estas escuchando recientemente?
Guau, escucho de todo. Últimamente estoy escuchando mucho dub producido por Adrian Sherwood, está lanzando nuevamente muchos títulos de su sello, hechos en Londres en los ochentas, son increíbles. African Head Charge, Creation Rebel, me encanta la idea de usar el estudio como un instrumento. Sin importar lo que la banda haya grabado, usa infinidad de colores para pintar desde la consola de mezclas: phasers, delays, efectos psicodélicos. Estuve revisitando el primer disco de Monster Magnet, también hace poco. Escucho muchos compositores islandeses actualmente como Jóhann Jóhannsson que acaba de morir, tristemente. Lo escuché mucho en vinilo en los últimos años. También otro islandes llamado Ólafur Arnalds que hace algo similar, muy melancólico, orquestado, se ve que hay algo en esa agua hermosa y clara que tienen que les lleva a hacer esta música tan cautivante y bella.