Sin miedo a la muerte
Entrevistas / M. Ward

Sin miedo a la muerte

Luis J. Menéndez — 09-09-2003
Fotógrafo — Archivo

Ese folk americano que no rinde cuentas a nadie aporta nuevos nombres que apuntarnos en la agenda. Cálida, nocturna y atemporal, la música de M. Ward susurra al oído para afrontar los rigores de un verano. Compruébenlo en “Transfiguration Of Vincent” (Merge/Everlasting, 03).

“Hace tiempo asistí a un memorial funerario y allí un tipo sacó una harmónica de su bolsillo y comenzó a tocar un tema de John Fahey en homenaje al difunto. Esa canción definía la vida y la muerte en una pequeña melodía, y desde entonces se convirtió para mí en un ideal de lo que debe ser la música, en la clave de este disco”. Anécdota o revelación, creo que M. Ward ha convertido este pequeño episodio en punto de apoyo desde el que defender “Transfiguration Of Vincent”, tercer disparo de una carrera que toma elementos del country y el folk de vanguardia para ubicarse un par de pasos a la derecha de un Jason Molina, un Linkous o de su adorado Howe Gelb, protagonista -una vez más- en los créditos.

“En cierto modo me siento como Shakespeare, y mis discos están llenos de fantasmas”

Del de Giant Sand nuestro héroe aseguraba no hace mucho que tras su música se refleja un hombre feliz: ¿quién se encuentra entonces tras la sobriedad espartana y atemporal de “Transfiguration…”? “Estoy más interesado en tu interpretación que en la mía propia. Pero si me preguntas te diré que espero que sean muchas personas. En cierto modo me siento como Shakespeare, y mis discos están llenos de fantasmas”. La espectral figura de Vincent, el amigo muerto, se abre paso en la conversación… “Es más fácil para mí pensar en Vincent en términos musicales que explicar en una entrevista lo que él significa para este álbum. ¿Conoces el ´The Transfiguration Of Blind Joe Death´ de John Fahey? ´Transfiguración´ es una palabra que siempre me ha parecido muy hermosa, limpia y misteriosa. Pues Vincent está transfigurado en el disco”. Quien se enfrente a estas líneas podría pensar que la atmósfera de este trabajo está viciada por el hedor a pérdida. Y no. Como en el caso de los bluesmen clásicos o folk singers como Woody Guthrie, a menudo M. Ward atrapa la melancolía en lo formal para vestirla de sarcasmo… “Los americanos temen la muerte como a nada en este mundo, sin embargo yo me siento muy alejado de esos tópicos. Mi madre es mexicana, un lugar donde la muerte es motivo de celebración. Este disco tiene esa conexión entre vida, amor y muerte”. Vitalismo que el de Oregón ha transmitido a cada una de las colaboraciones que ha perpetrado en estos dos últimos años. Agárrense porque la lista es de aupa: Giant Sand, Lambchop, Stephen Malkmus, Bright Eyes, Gorky´s Zigotic Mynci, Cat Power, Yo La Tengo… ¡y mil más! ¿Cuál es el secreto de su éxito entre la comunidad indie? “Un buen agente en Nueva York que en cuanto publico un álbum se lo manda a todos los artistas que admiro”. Tomo nota. La entrevista termina intercambiando los papeles de entrevistador y entrevistado: “Mi guitarra y un viejo cuatro pistas son mi gran pasión. ¿Es tú pasión escribir?”. Le contesto que no, que supongo que si hay algo que realmente me gusta en la vida es escuchar música. “Escuchar es importante”. Y además, con tipos como tú, un placer.

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