Tras una etapa de búsqueda de nuevos sonidos y horizontes, estos británicos vuelven al circuito metálico con su mejor obra desde “One Second”. “Symbol Of Life” recupera parte de su espíritu original y nos recuerda por qué un día fueron los principales impulsores del denominado gothic metal.

Greg Mackintosh, principal compositor y alma de la banda, nos recibe amablemente en el piso superior del autocar de gira, aparcado frente a la sala Caracol de Madrid. Inevitablemente, la primera pregunta hace referencia al cambio de sonido experimentado entre sus dos anteriores discos y su último trabajo, mucho más crudo y directo que “Host” y cualitativamente muy superior a “Believe In Nothing”. “Después de algunos álbumes como ´Host´ queríamos volver a trabajar en canciones que planteadas como heavys fueran realmente heavys, e ideadas como canciones góticas fueran realmente de ese estilo. Esta vez no queríamos términos medios”. A la primera escucha el resultado desorienta y reconforta a partes iguales. Desde la inicial y contundente “Isolate” -causante junto a “Perfect Mask” de algunas precipitadas comparaciones con Rammstein- hasta la rápida y agresiva “Channel For The Pain”, “Symbol Of Life” actualiza algunos de los aciertos que sostenían dos obras maestras del género como “Icon” o “Draconian Times”.

”Queríamos volver a trabajar en canciones que planteadas como heavies fueran realmente heavys… Esta vez no queríamos términos medios”

No es obviamente un nuevo “Shades Of God”, pero las guitarras recuperan definitivamente el protagonismo alcanzando además una mayor profundidad. Algo posible gracias en parte a la producción del reputado Rhys Fulber, miembro de Front Line Assembly y hasta hace poco productor habitual de Fear Factory. “Es un viejo amigo nuestro y también un gran fan de la banda. Lo grabamos en los Chapel Studios, donde ya habíamos grabado el tema ´Mouth´ de ´Believe In Nothing´, así que fue todo muy familiar”. Por las mismas fechas, sus compañeros generacionales Cathedral grababan allí mismo la continuación de su retorno al doom, “The VIIth Coming”. De hecho, Lee Dorian colabora en el tema “Erased”. “Estaba por ahí, Cathedral grababan en la puerta de al lado y solíamos salir a beber juntos. Nick estaba trabajando en algunos textos, Lee se ofreció para ayudarnos y finalmente se convirtió en nuestro cantante durante diez minutos”. También participan en el disco Devin Townsend (Strapping Young Lad) y la cantante Joanna Stevens, responsable de la mayoría de voces femeninas del álbum. “Fue más cosa de Rhys, Devin y él son viejos amigos. A Devin le gustó el disco y le dijimos si quería participar en él. Con Joana fue algo más intencionado, ya que buscábamos alguna voz femenina para temas como ´Erased´ o ´Mistify´”. Paradise Lost llevan años, por otra parte, realizando notables versiones de grupos que han marcado de algún modo su universo musical. “Walk Away” de Sisters Of Mercy o “How Soon Is Now?” de The Smiths han sido adaptadas acertadamente a su sonido en el pasado. Ahora es el turno de los referenciales Dead Can Dance (“Xavier”) y de Bronsky Beat, la primera banda del ex-líder de The Communards Jimmy Sommerville, de la que han facturado una adictiva versión de “Small Town Boy”. “Estamos muy satisfechos con el resultado final, sobre todo de ´Small Town Boy´, que parece realmente una canción nuestra, un poco en la línea quizás de ´Say Just Words´”. Ambas cierran la edición limitada de “Symbol Of Life”, completando este nuevo punto de inflexión en su trayectoria. Aunque en la vida real -eso lo dejamos para su música- no hay lugar para el arrepentimiento. Mackintosh sigue sintiéndose orgulloso de su incomprendida apuesta por la electrónica. “Sabíamos lo que necesitábamos y lo que queríamos, aunque también sabíamos que algunas personas no lo entenderían. Creo que, dentro de algunos años, cuando la gente mire atrás y escuche ´Host´ dirá ´está muy bien, lo compro´. Es un álbum muy experimental, no queríamos ofrecer lo mismo a la audiencia una y otra vez, eso es algo aburrido. Queríamos sonar de un modo distinto, llevar un poco más lejos lo que siempre habíamos hecho”. Ciertamente, “Host” ofrecía los temas más accesibles de su discografía, pero también algunas de sus composiciones más elaboradas. Algo que no pasaría con su posterior “Believe In Nothing”, cuyo proceso de grabación Greg recuerda con poco entusiasmo. “Con ´Believe In Nothing´, la gente del anterior sello -EMI- quiso involucrarse en la producción del álbum, vinieron al estudio e intentaron controlar lo que hacíamos. Es algo que nunca nos había pasado antes y realmente no nos gustó, siempre hemos querido hacer nuestra propia música”. En BMG parecen haber recuperado la inspiración y la ilusión, como pudimos comprobar en su reciente paso por nuestro país junto a Within´ Temptation y Tapping The Vein. “Seguiremos con ellos por toda Europa. Iremos a sitios como Moscú o Estambul, a quinientas millas de Bagdad, depende de cómo esté la situación entonces -la entrevista se realizó cuatro días antes del inicio de la guerra de Irak-, luego estaremos en algunos festivales veraniegos y finalmente volveremos a América con Tapping The Vein en septiembre”.