Entrevistamos al escritor Jon Bilbao con motivo de la edición de “Antes del volcán”
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Entrevistamos al escritor Jon Bilbao con motivo de la edición de “Antes del volcán”

Marcos Gendre — 17-06-2026
Empresa — Impedimenta
Fotografía — Archivo

Jon Bilbao ha retornado hace unos meses con Antes del volcán (Impedimenta, 26), libro de cuentos formativo pleno de pistas de su floreciente genio en la trilogía de novelas protagonizadas por John Dunbar y su alter ego. Sobre esto y las claves de su mundo literario, hablamos con él.

Prestidigitador de un universo en constante progresión, Jon Bilbao alcanzó un estado de depuración estilística altamente visual a través de la trilogía conformada por “Basilisco” (20), “Araña” (23) y “Matamonstruos” (24). Novelas en las que, además de referencias literarias como “El hombre que se enamoró de la luna” de Tom Spanbauer, también se oyen ecos del Sam Peckinpah crepuscular e incluso de cómics como “Blueberry” y “Jeremiah”. “Estas referencias que comentas son parte de mi formación como lector y, a continuación, de mi formación como narrador. El cómic y el cine los tengo muy presentes. A riesgo de que esto suene contradictorio, me atrae mucho la narración que se reduce puramente a imagen, algo que te permite tanto el cómic como el cine, reduciendo el texto al mínimo. Intento emular esto en la escritura. Me sirvo de la palabra, pero lo que me interesa es que cuando estés leyéndome no estés viendo palabras, no estés escuchando a un narrador dándote la matraca, sino viendo imágenes y recibiendo sensaciones sensoriales. Eso implica alcanzar una musicalidad que te sostenga en el aire como lector, que te transporte y tratar de olvidar de que alguien te está contando eso”.

"He cambiado mi forma de escribir. Ha evolucionado”

Para llegar a su profundidad narrativa en cinemascope, Jon fue quemando etapas con “Como una historia de terror”, “Bajo el influjo del cometa” y “Física familiar”, es decir, los tres libros de cuentos recogidos en este “Antes del volcán”, sobre los que el escritor asturiano reconoce que su retorno a los mismos lo hizo con “cierto temor de que estos libros volvieran a estar disponibles para el público, porque fueron el fruto de mucho trabajo y cariño, y sigo estando orgulloso de ellos, pero ya han pasado unos cuantos años, no sólo de su publicación, sino desde la escritura de algunos de los textos. Con motivo de esta reedición he hecho un poco de arqueología, discos duros, viendo si algo se podía retocar y me he encontrado con primeras versiones de los relatos que se remontan al año 98. Estamos hablando de media vida. Releyéndolos, sí temía encontrarme con algo que me produjera sonrojo, como una bisoñez con rasgos de principiante. Que, por otro lado, sería inevitable. Pero no he llegado a encontrarme con situaciones así. Sí me he topado con un estilo de escritura y de concebir las historias que no es con la que ahora me siento más cómodo. He cambiado mi forma de escribir. Ha evolucionado”. Pero ¿hay cosas que ahora escribiría de forma diferente? “Sí. ¿Reniego de estos textos? No. Y lo que me ha convencido de seguir adelante con la reedición y de no tocarlos es porque, aparte de cuestiones estilísticas y enfoques de escritura, me he reconocido mucho en los temas. Las cuestiones que me siguen interesando ya estaban ahí”.

"Recordamos los libros como si fueran películas"

Cuando nos referimos a la evolución de Jon, surgen paralelismos al respecto de lo sucedido con autores como James Ellroy, en los que fluye cierta musicalidad en su escritura, a ritmo de jazz frenético. En el caso de Jon, subyace una pulsión hipnótica, atmosférica. Un score imaginario que también delimita su forma de escribir, pero que sobre todo deriva “en términos de libertad”, tal como aclara. “Releyendo los relatos de ‘Antes del volcán’, algunos los vi con un estilo algo formal, lindando con lo acartonado. Quizá en aquel entonces mi formación como ingeniero y escritor estaban muy cercanas. Buscaba que todo tuviera una cierta arquitectura, que todo quedara claro. Y ahora escribo de otra forma. Más expresionista, más musical, dejando fluir el estilo y buscando no tanto la precisión en el mensaje, sino producir o aspirar un goce estético en quien me lee. Esto es lo que yo agradezco mucho cuando estoy leyendo: ver imágenes. Creo que cuando terminamos de leer un libro lo que nos quedan son imágenes. No recordamos fragmentos de diálogos ni citas. Recordamos los libros como si fueran películas. Y creo que si un libro tiene dos o tres imágenes que arraigan eso permite que toda la idea del libro se quede contigo”. En efecto, el impacto generado por las novelas de Jon Bilbao se asemeja a las películas de John Ford. Imágenes de un poder evocador brutalmente intenso y, al mismo tiempo con una poderosa consciencia atemporal en su forma de abrirse a través de las puertas del subconsciente. Lo cual nos lleva a preguntarnos si ya se cerró la travesía de John Dunbar. “En principio, la parte del Oeste ya está cerrada. Sin embargo, la parte del presente, con Jon y Katharina, padres, hijos, Riba de Sella, eso continúa abierto. De hecho, mi próximo libro es una continuación de esa línea de la trilogía, pero incorporando nuevos personajes y llevándolos a nuevos terrenos. Tengo muchas ganas de ver cómo se percibe”.

 

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