Sobre ello charlamos con Responden Patrick Turner (voz y guitarra) y Nyle Holihan (bajo y guitarra).
(Puedes consultar las fechas de sus conciertos al final de esta entrevista)
Tras un proceso que comenzó con “Reservoir” (24) y continuó con “All The Right Weaknesses” (25), da la sensación de que “Total Dive” es vuestro primer disco plenamente consciente de sí mismo. ¿Cuándo sentisteis que realmente habíais encontrado vuestra identidad como banda?
(Holihan) Definitivamente ha sido más algo orgánico que intencional en cada etapa. Estamos muy orgullosos de “Total Dive” y hemos podido ser más conscientes con los arreglos gracias a disponer de algo más de tiempo en estudio, pero seguimos bebiendo de muchas de las mismas referencias y abordando las canciones de una forma bastante similar a como lo hacíamos desde “Reservoir”. Lo que ha cambiado es que hemos crecido mucho como músicos juntos. Ninguno éramos profesionales ni teníamos formación musical antes de empezar Brown Horse, así que todo ha sido un proceso de aprendizaje, de descubrir qué funciona, de ir adquiriendo habilidades y equipo poco a poco. Ahora sabemos de forma bastante natural qué aportar a las canciones de los demás y también cuándo empujarnos unos a otros para llevarlas a un lugar especial.
La reducción en vuestra formación parece haber sido clave para redefinir vuestro sonido. ¿Fue una decisión artística deliberada o algo que ocurrió de forma natural?
(Turner) Han ido entrando y saliendo miembros en la banda, y hemos contado con gente estupenda en directo para cubrir bajo o batería en distintos momentos, pero todos los discos los hemos grabado seis personas. En este caso, nosotros cuatro, Ben Rodwell a la batería y Neve Cariad, que canta en la mayoría de los temas. Este año estamos tocando en directo como quinteto por primera vez en bastante tiempo. En parte fue una decisión económica, porque girar es caro y cuanto más grande es la banda más se dispara todo, pero también creemos que ahora tenemos la confianza suficiente para hacer un gran directo siendo cinco, aunque falten algunas partes de los discos.
"Que nos comparen con Jason Molina es un halago enorme"
Vuestra forma de abordar el alt-country siempre ha evitado sonar “americana” en el sentido más evidente. ¿Hasta qué punto el hecho de venir de Norwich condiciona vuestra manera de entender el género?
(Holihan) Ninguno somos originalmente de Norwich, pero ahí hemos acabado viviendo y, al menos para mí, ya se siente como casa. La etiqueta alt-country llegó después de grabar el primer disco. No nos propusimos hacer un álbum de country. Veníamos de tocar acústico y el sonido de “Reservoir” fue simplemente el resultado de electrificar esas canciones. Norwich es especial porque es una ciudad pequeña pero muy viva, llena de iglesias medievales y ruinas. Hay algo antiguo y extraño en el ambiente, cielos muy abiertos, mucho tiempo para estar con tus propios pensamientos. Creo que eso acaba reflejándose inevitablemente en la música.
Hay una fuerte sensación de cohesión a lo largo del disco, como si todo girara en torno a un mismo núcleo emocional. ¿Trabajasteis las canciones de forma individual o pensabais en el álbum como un todo desde el principio?
(Holihan) Creo que esa cohesión es más inevitable que buscada. Escribimos letras, acordes y melodías de forma individual y luego desarrollamos todo juntos. Estamos en diálogo constante, musical y literal. No había un plan ni un tono predefinido para el disco. La experiencia de estar en una banda es un vaivén continuo entre lo cotidiano y momentos muy intensos, tanto en la vida como en el escenario. Supongo que todos estamos procesando cosas similares a nuestra manera y eso es lo que da esa sensación de unidad.
El juego de voces es uno de los puntos fuertes del álbum. ¿Cómo construís esas armonías, desde un enfoque técnico o más intuitivo?
(Turner) Tocamos con Neve Cariad en Leeds el año pasado y nos dejó impresionados. Cuando llegó el momento de grabar le propusimos participar en algunas canciones. Le dimos total libertad para crear sus armonías y lo hizo de una forma increíble. Vino en tren desde Leeds a Norfolk, grabó ocho temas en una tarde y se volvió.
En los momentos más eléctricos hay una crudeza que recuerda a Neil Young, mientras que las partes más introspectivas evocan a Jason Molina. ¿Son referencias conscientes o algo que surge de forma natural?
(Holihan) No estaba pensando en hacer algo a lo Neil Young cuando trabajaba las guitarras más pesadas, pero tampoco sorprende que aparezca. Young y Molina son muy importantes para nosotros y que nos comparen con Jason Molina es un halago enorme, pero es difícil trazar una línea directa entre influencias y resultado final. Nunca nos sentamos a decir que aquí vamos a hacer algo rollo Crazy Horse o algo a lo Molina. Personalmente estaba escuchando bastante a Polvo o Unwound antes de entrar al estudio y buscaba un sonido de guitarra más suelto y anguloso que en discos anteriores.
Hay un equilibrio muy logrado entre lo orgánico y lo atmosférico en la producción. ¿Cómo fue el proceso en estudio para conseguir ese sonido cálido y profundo?
(Turner) Gran parte de esa sensación viene de grabar las canciones en directo, todas parten de tomas en vivo. También influye que grabamos en muy poco tiempo. El primer disco en cuatro días, el segundo en una semana, así que tener dos semanas para este parecía un lujo, aunque sigue siendo poco. Esa limitación juega a nuestro favor, porque no hay tiempo para pulirlo todo y las canciones conservan esa inmediatez imperfecta que tienen los conciertos.
“Total Dive” resulta más oscuro y denso que vuestros trabajos anteriores. ¿Responde a un momento concreto o es una evolución natural?
(Turner) Como banda tenemos rango para hacer canciones más ligeras o más serias, pero en lo vocal siempre me he sentido más cómodo, más yo mismo, en las más oscuras.
Algunas canciones parecen crecer desde la contención hacia una liberación emocional. ¿Os interesa especialmente ese tipo de narrativa interna?
(Turner) No lo formularíamos exactamente así, pero sí, si haces un disco que trata sobre ansiedad o tristeza, necesitas algún tipo de liberación, que para nosotros es básicamente dejar que la canción explote.
Los arreglos son muy detallados, especialmente en guitarras, teclados o pedal Steel. ¿Cuánto hay de planificación frente a la espontaneidad de vuestros primeros trabajos?
(Turner) Esta vez tuvimos más tiempo para pensar los arreglos antes de entrar en el estudio. Pasé meses dándole vueltas a cosas muy concretas, como dónde debía entrar la batería o si una mandolina funcionaría en “Heart of the Country”, pero en general confiamos en que cada uno sabrá qué tocar en el momento adecuado.
En comparación con la inmediatez de vuestro material anterior, este disco apuesta más por desarrollos lentos. ¿Habéis perdido urgencia o simplemente habéis cambiado la forma de generar impacto?
(Turner) No lo había pensado como una pérdida de urgencia, pero tiene sentido. Estas son las primeras canciones que escribí sabiendo que habría gente escuchándolas. Quizá eso nos permitió construirlas de una forma más pausada. Es un disco que gana con las escuchas.
Con este tercer trabajo parece que habéis dejado atrás la etiqueta de “banda prometedora”. ¿Sois conscientes de esa percepción externa o preferís manteneros al margen?
(Turner) Tres discos ya dan una base más sólida, desde luego. Me siento afortunado porque nunca he notado una presión externa real sobre la banda. Supongo que los grupos que firman con grandes sellos desde el principio sí la sienten, pero en nuestro caso, Loose nos ha dejado hacer siempre lo que queríamos. Ahora es más fácil ver las ventajas de haber crecido poco a poco, siguiendo nuestras propias expectativas y no las de otros.
Eduardo Izquierdo

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.