“Cuando ves a dos mil personas cantando tus canciones, dices: “Hostia, algo hemos hecho bien”
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“Cuando ves a dos mil personas cantando tus canciones, dices: “Hostia, algo hemos hecho bien”

JC Peña — 08-06-2026
Fotografía — Daniel Vázquez

El vehículo expresivo de Javi Ferrara está de vuelta con “Mitos y leyendas” (Raso Estudio, 26), cuarto LP en el que ahonda junto a sus compañeros en su singular sonido y una visión cada vez más personal de la vida.

Adiós al humor absurdo y la astracanada, no al sarcasmo ingenioso ni a la crítica social, incluso al comentario serio. Y más énfasis en ese lado melancólico que tan bien ha calado entre sus fans.

Me veo con Javi en las nuevas oficinas del sello, en el sureño barrio de Urgel. El centro ya es un gigantesco parque temático hostil para los (escasos) locales, un asunto que la banda acomete en sendas canciones de este nuevo trabajo. “Hemos perdido los barrios y el centro, y si seguimos así lo perderemos todo”, dice.

El músico está tan afable y prudente como siempre, quizá más relajado. Hasta hablamos de “Sirat” a propósito de la puya que Ferrara lanza en una canción a Oliver Laxe (o el personaje). El vocalista afirma que este es el disco suyo que más escucharía. Está justificado: la banda suena sólida y confiada, y él aporta hasta melodías bien resueltas. Detrás de todo, otra vez Raúl Pérez en La Mina, cuyo trabajo alcanza la excelencia. Tres colaboraciones -el joven productor PatataOnStereo, Escandaloso Xpósito y Teo Lucadamo enriquecen el álbum.

“Si la industria musical es una burbuja, tiene dimensiones estratosféricas”

“Yo creo que llevamos una dinámica bastante productiva, y eso se nota tanto en los conciertos como grabando”. Llevan casi dos años con la misma formación, "los mismos desde que se fueron Carlos “El Pelos” y Javi”. Algo tendrá que ver esta dinámica en el sonido impecable que han sacado. Y el técnico también, por supuesto. “Raúl (Pérez) me parece un tío increíble. Es el tercer disco que grabamos con él, nos entendemos muy bien. Es el que mejor sonido nos saca. Lo hemos notado sobre todo cuando hemos ido a otros sitios”.

“Sin desmerecer nuestro trabajo -reflexiona-, Raúl es muy importante. Él también nos dice que hemos crecido un montón. Y sobre todo, tenemos la enorme suerte de que en Parquesvr hay músicos muy buenos que durante toda su vida se han visto obligados a moverse en circunstancias mucho más precarias. Grabamos muy rápido por eso”.

Y eso que “somos un infierno de grupo. Pudimos ensayar el disco entero todos solo una vez antes de grabar. Porque Héctor hacía unas guitarras y Lucas, otras. Por eso no podíamos tocarlo a la vez. La intro la improvisamos ahí, como otras canciones con las colaboraciones. Fuimos un lunes y el viernes ya teníamos grabado el disco”. En cualquier caso, el sonido del disco transmite solidez. “La idea -admite cuando le menciono a The Fall- es también tener una banda de rock muy sólida y yo haciendo macarradas, es a lo que jugamos”.

Haber tocado tanto -más de sesenta bolos en un año- ayuda mucho. “Poder rodarnos es fundamental. Lo ha sido a la hora de poder intentar generar nuevas melodías con la voz, cosa que no me había atrevido en otros discos. Grabamos este disco en octubre y nos fuimos directamente a Valladolid a tocar. No podía más, pero nos hemos curtido un montón”.

La parte mala es que “nos cansamos muchísimo de nosotros mismos. Es muy difícil, porque un grupo es tener cuatro relaciones distintas. Cada uno tiene sus fobias, sus miedos, sus manías, defectos, virtudes…cuesta”.

Pese a su crecimiento orgánico, el éxito de Parquesvr es un caso raro. “Empezamos a una edad relativamente tardía, y los años no han mejorado esa circunstancia. Gente con compromisos y prioridades vitales distintas se han ido yendo. Eso ha hecho que entre gente nueva y que las dinámicas cambien. Sobre todo, compaginarlo con otros trabajos es agotador. Salir un lunes, volver el domingo a poner la lavadora y encontrarte aquí el lunes siguiente con trescientos correos electrónicos, agota. A la larga dejas de ver a tus amigos, de tener pareja, de ir a los cumpleaños. Cuando la gente tiene tiempo libre tú estás por ahí”.

En cierto modo, el grupo te devora, admite. Pero “es una elección libre que te compensa. Si no, no lo haría. Todo lo que te estoy diciendo de volverme de Huesca a las ocho de la mañana para intentar comer con mis padres te compensa cuando ves a dos mil doscientas personas en La Riviera cantando tus canciones. Dices: “Hostia, algo hemos hecho bien”. Es un poco lo que decía Bowie, le digo: el cariño de los desconocidos engancha.

Sin embargo, confiesa Ferrara, “hay algo muy estúpido, y es que centras más en los haters, cuando los que te quieren te lo demuestran mucho más. Cuando sacamos el single “Tonto” muchos de los comentarios a un artículo fueron negativos. Al posicionamiento político que muchos entreveían que teníamos. Cuando hacen referencia a tu físico, a tu edad, a lo mal que cantas, a mí me jode. Y a lo mejor con esto estoy alentando a que me lo digan más”.

Es el precio de un mundo con redes sociales que amplifican al infinito opiniones que se esconden tras el anonimato. “Esto alienta las barbaridades. Porque si estuvieses con tu nombre y apellidos, estoy convencido de que la gente se cortaría de decir según qué cosas”.

Respecto a las dos caras del disco, Javier explica muy didácticamente que algunas de estas canciones son para dentro y otras para fuera. “La letra de “Google Fotos” la rehice tres veces, porque no me sentía cómodo del todo diciendo ciertas cosas. Este disco se divide en dos vertientes claras. Una en la que están “Tonto”, “Mi peña” o “Tuk Tuks por Lavapiés”, y otra más introspectiva. La intención de esas canciones es hacer un recorrido por todos los estados que atravesamos con la pérdida. “Esto que vivimos” es el “no me compensa, esto no va bien”, “Google Fotos” es el dolor vulnerable, “After Sun” es la aceptación de la pérdida” y “Ya no volverá”, la nostalgia”.

Ferrara se enorgullece de haber sido capaz de combinar ambas facetas. “Haber hecho ese recorrido, de grupo sarcástico y cínico, nihilista, con letras un poco bobas -“Lance Armstrong” es una ópera grotesca-, con un humor que me gusta mucho, a atrevernos con “Arde, quema, duele” y ahondar en esa idea con el tercer disco, creo que no lo ha hecho nadie en este país. En este cuarto disco esa parte tiene muchísimo peso. Sigue habiendo una carga de cinismo grande, pero el humor absurdo ya no aparece”.

Otra cosa que el vocalista se ha trabajado a fondo es precisamente su interpretación vocal. “No he ido a ningún profesor de voz. Al final, te vas trabajando a ti mismo. Recuerdo que el concierto de presentación del primer disco, cuarenta minutos, acabé absolutamente ahogado. Y el otro día me hice en Murcia dos conciertos de hora y media en el mismo día. Son los años, la práctica. Sabes dónde respirar, te escuchas mejor…Los monitores de oído son una maravilla. Todo esto te da cierta seguridad, y entonces te atreves a hacer melodías”.

“Está feo decirlo, pero hay canciones que ya no me representan”

“Está feo decirlo, pero la puta verdad -añade entre risas- es que hay canciones que ya no me representan, aunque las canto porque a la gente le gustan”. Y le parece “muy sorprendente” que su público haya abrazado con tanta pasión esa parte seria que les permite salir del chascarrillo. “Las canciones más escuchadas a día de hoy son “Tu nombre es una puerta por cerrar” y “Arde, quema, duele”. Y en este disco, “Rizo de gitana” ha funcionado muy bien. Venimos del punk, del cinismo, pero nos estamos encontrando mucho más cómodos en este terreno. En los conciertos lo notas una barbaridad. Cuando tocamos las clásicas van apareciendo en las primeras filas hombres de cuarenta años (risas)”.

Hablando de fans, Javier dice que “seguimos en lo mismo, no te voy a engañar. Nacimos sin expectativas. Y es cierto que cuando “Lance Armstrong” se volvió lo que se volvió, empezamos a proyectar. Sobre todo, trabajando. Desde el principio tuve muy claro, porque me dedico a esto, que lo más importante era no generar expectativas e ir poquito a poco. Y trabajar. Es que yo compongo mogollón y desecho muchísimo. Pero las expectativas tenían que ser mínimas. Hasta la fecha lo hemos cumplido todo. Este cuarto disco lo presentamos el 20 de noviembre en La Riviera, y ya hemos vendido la mitad de las entradas, por lo que todo nos hace pensar que haremos una segunda fecha. Hacer dos Rivieras, que son cuatro mil cuatrocientas personas personas supone un salto brutal con respecto a donde venimos”.

¿Y cómo se presenta el futuro en esta era en la que parece que sólo vale petarlo? ¿Rumbo al Movistar? Ferrara se atrinchera en su prudencia. “Seguimos creciendo, pero somos conscientes de que es probable que nuestro techo esté cerca, porque no se puede crecer siempre. Le gustamos a un muy determinado público. Y cuando llegue ese momento -muy crítico para los grupos-, lo tendremos que gestionar. Yo proyecto tanto en positivo como en negativo. ¿Cómo que meter “solo” cuatro mil cuatrocientas personas en Madrid? ¿Cómo que “solo”? Si dejas de crecer, parece que fracasas. Pero no es así. Hacer un Movistar supondría tener renuncias en nuestra vida, renunciar en lo personal y lo laboral. Y todavía no hemos renunciado a nada, nos sigue gustando tocar y componer. Pero estamos lejísimos de meter a quince mil personas en un Movistar”.

Extrapolando, el resumen que Javier hace de la industria refleja una realidad extraña y contradictoria que afecta a otros muchos aspectos de la vida: “Se venden más entradas que nunca y todo es más caro que nunca. Si es una burbuja, tiene dimensiones estratosféricas. Al final el que sufre todo es el que paga todo esto, quien compra la entrada”.

Además, “hay una desconexión grande entre los macro eventos tipo residencias de Shakira y Bad Bunny con los conciertos en una sala como El Sol de Madrid. El tejido cultural de una ciudad lo dan las salas, no que Shakira haga cinco conciertos en el “estadio Shakira”. Es más fácil llenar un aforo de veinte mil que de trescientas. La gente que va a ver a Bad Bunny no consume conciertos en salas a lo largo del año. Un artículo de Madrid en vivo calculaba que hay cincuenta mil personas que van a uno o dos conciertos en salas cada año. No es nada. Los festivales son otra cosa, una experiencia”.

Agenda de conciertos:

Miércoles 8 jul - Sábado 11 jul 17.55h
Viernes 24 jul - Sábado 25 jul 17.55h Abono 30€
Viernes 24 jul - Sábado 25 jul 17.55h
Viernes 23 oct 21.00h 19,80 €
Viernes 20 nov 20.00h 22,05€
Sábado 28 nov 20.00h t.p.c.

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