Nueva identidad
Entrevistas / Billy Corgan

Nueva identidad

Redacción — hace 14 años
Fotógrafo — Archivo

El otrora líder de Smashing Pumpkins, Billy Corgan, ha superado dos rupturas musicales sin perder su amistad con Courtney Love ni su estatus de estrella del rock de etiqueta. Y, como cualquier amante resentido, ha decidido hacer borrón y cuenta nueva con “TheFutureEmbrace” (Warner), disco que huele a su verdadero yo y que presentó recientemente en nuestro país.

“Nada de preguntar por drogas, ni nada de Smashing”, me advierte el tipo de la discográfica poco antes de la entrevista. Corgan está en la otra habitación y de fondo suena “Now And Then”, una de las canciones de su nuevo disco, “TheFutureEmbrace”, una especie de laberinto sobre el que flota un aire electrónico que parece sacado de los ochenta. Le contesto que no tenía pensado hablar de drogas ni de los Smashing, pero parece que Billy no ha oído los consejos del tipo de la discográfica porque el nombre de Smashing Pumpkins no hace más que desfilar por su boca alargada. Y tiene pinta de ser esa espina que todavía no se ha sacado. “Nunca pensé que me quedaría solo, creía que los Smashing durarían para siempre”, me dice, sentado de perfil en una butaca verde, con una chaqueta militar sobre los hombros y una medias verdes entre sus zapatos y el final de sus pantalones cortos. Está hojeando un Mondo. “Pero ahora ya está, eso se acabó, ahora soy otro”, asegura, y añade que “aunque siempre pensé que hacer un disco en solitario era algo egocéntrico, no he tenido más remedio”.

“Nunca pensé que me quedaría solo, creía que los Smashing durarían para siempre”

Y no puede decirse que el egocentrismo no sea uno de su defectos, aunque él no se cansa de repetir que no le conocemos. “Hasta ahora la gente sólo ha visto una parte de mí, la que quería ver, pero yo ya no soy Billy Corgan o, por lo menos, no soy el Billy Corgan que ellos creen conocer, ya sabes, así que si no les apetece, que no compren mis discos, que pasen de mi música, porque no los necesito”. No sé, pienso, pero asiento, aunque mi ceño fruncido le anima a seguir. “Sólo quiero destruir a Billy Corgan, para poder crear a uno nuevo que ya no tiene que esconderse”. Dice que cuando Smashing Pumpkins y Zwan se escondía. “Me sentía incómodo, porque yo hacía casi todo el trabajo, pero disimulaba”. Aunque, ¿por qué no hablamos del nuevo disco? “Lo grabamos en Chicago y tardamos mucho, quería estar muy seguro de cómo sonaba cada uno de los temas”. Y para ello contó con la ayuda nada más y nada menos que del líder de The Cure, Robert Smith, de la viuda negra del rock, Courtney Love, y del ex Smashing, Jim Chamberlain. ¿El toque electrónico? “Siempre me ha fascinado la electrónica y sentí que era lo que tenía que hacer”, dice. “Es la música que me gustaría escuchar”. Para ello, hasta ha inventado una nueva manera de componer que según él “es un secreto”, y todo para crear una extraña pieza en blanco y negro a la que no quiere que colguemos ninguna etiqueta, de momento. Una pista: “cuando dije adiós a los Pumpkins dije adiós al rock”. En ese caso, ¿por qué los tendrá siempre en la boca? Pura nostalgia rockera.

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