Luis Luna (guitarra y voz) y John H. Bauer (guitarra) nos desvelan las claves de “Rayo ke no cesa” (El Garaje Producciones, 25), todo un homenaje a Miguel Hernández, al equipo de su barrio (Rayo Vallecano) y a su propia música.
Sois como los Spinal Tap del punk rock madrileño: se os van todo el rato los baterías. Hugo se volvió con Envidia Kotxina y habéis fichado a Rubén Pinky. ¿Qué tal se ha integrado?
Luis: Muy bien, la verdad. Hugo estuvo cuatro o cinco años, pero estaba condicionado porque tenía una banda por encima que era Envidia Kotxina, que en ese momento estaba parada. Cuando volvieron a la actividad, la cosa se complicó. Rubén surge sobre todo por la amistad con Kiko, el trompetista. Nos lo presentó porque es de su pueblo, Colmenar. Él viene del metal más oscuro e infame (risas). Es una máquina, como persona excelente y muy trabajador. Estábamos preparando el disco que va a salir ahora, y justo le cogieron todos esos meses de cuarteles de invierno, preparando la grabación. Y luego la gira de verano que hicimos en 2025, que ha sido una transición a lo que viene ahora, porque en verdad tampoco estábamos de gira como tal. Estábamos más concentrados en lo que era la preparación del disco. Lo que une mucho a la hora de que un músico se integre en un proyecto es el hecho de que participe en una grabación de un disco. Ha sido muy gratificante, la verdad.
¿Fuisteis rodando ya las canciones nuevas en esos conciertos?
Luis: No, hemos hecho el repertorio habitual, porque veníamos enlazando las giras anteriores con el repertorio de Hugo y Rubén al final tenía que acoplarse a este repertorio. Era también la manera de afianzarlo y tocarlo en directo. Aparte que no nos gusta tampoco sacar material a la luz si no está. “Tambores de guerra”, el tema que sacamos como single en septiembre, es el único que ha sonado. Así que nada, está más o menos el repertorio antiguo.
Bauer: Aunque nosotros hagamos una preproducción propia de las canciones y compongamos las veces en el local y las produzcamos ahí, de lo que nosotros hacemos a lo que realmente se graba en el disco luego entra a la mano del productor, que a lo mejor cambia alguna cosa, añade algún arreglo o cambia alguna estructura de alguna canción. Es una putada tocar una canción en directo que no es como lo va a escuchar la gente en el disco, porque al final luego queda eso grabado y la gente dice: “Joder, pero esta canción no era así”. Es mejor cuando está ya claro y está para grabar al disco, a partir de ahí ya no hay problema, pero antes de eso preferimos no desvelar precisamente por esto, porque las canciones en el estudio siempre sufren cambios, siempre hay algo que mejorar.
Luis: El único momento histórico del grupo que ocurre eso, no solo de nosotros, sino como de la mayoría de bandas, es cuando pasan del primer disco al segundo, porque al final cuando estás presentando tu primer disco tienes pocas canciones y tienes que ir incorporando lo que va a ser tu segundo trabajo. No Konforme tuvimos que tocar canciones del segundo disco, un poco mutiladas antes de entrar en el estudio. Quizás es el único caso de nuestra trayectoria donde sí ha pasado, pero es inevitable.
"Queremos hacer un llamamiento a la reflexión de cómo el tiempo se va rápido y de cómo hay que huir precisamente de esto, de que nos convirtamos solamente en esa sombra, recuperar lo que éramos de pequeños"
¿Cuál es el modus operandi de No Konforme a la hora de escribir y arreglar los temas?
Luis: Cada uno tiene en su parcela la libertad de componer letras y canciones. Afortunadamente no solo yo, tanto Sergio (el bajista) y Bauer (el guitarrista) también aportan letras. Luego vamos viendo qué es lo mejor que tiene cada uno. Este disco ha sido bastante autogestionado en inicio, a la hora de la preproducción, porque veníamos de un trabajo muy denso con Tony López, de una canción que era “Nuestra guerra”, y luego un disco que nos llevó mucho tiempo porque lo quisimos hacer también muy a fuego lento (“De cada idea un huracán”, 2022). Esta vez ha sido mucho trabajo de Pro Tools en casa, de estar quedando a trabajar antes de ir al local. Antes era ir al local, enseñar una canción y montarla allí. Ahora es más meticuloso: tú tienes la canción, la desarrollas y entre varias personas vamos arreglándola, la maquetamos y luego ya la ponemos en práctica. Hemos vuelto a trabajar con Kosta de Boikot y ya hemos marcado el camino a la grabación.
Kosta había producido prácticamente todos vuestros discos anteriores. ¿Cómo ha sido volver a trabajar con él?
Luis: Después de un parón de X años sin currar juntos, una gozada. Porque Kosta también nos sufrió en los primeros álbumes, cuando estábamos más perdidos, donde necesitas más el consejo, el apoyo y el asesoramiento del productor. En este trabajo él ha notado mucho salto de calidad con respecto a los anteriores. El paso por Tony también, para nosotros ha sido como ir a una universidad del rock, es un auténtico referente en la historia de nuestro rock a la hora de producir y trabajar las canciones. Y eso ha sido una influencia muy positiva en nosotros, nos ha hecho ponernos mucho más las pilas a nivel individual. Y la verdad que muy bien, ha sido un reencuentro muy positivo con Kosta y hemos quedado muy contentos. Al final ha sido como uno más en la historia de la banda, es una pieza fundamental.
Los estudios Oasis ya no están en Vallecas, sino en Arganda. ¿Qué tal el cambio?
Luis: Vallecas te daba la comodidad de estar muy cerca de casa, prácticamente podías ir andando al estudio. Lo que pasa es que no desconectabas. Salirte 20-30 kilómetros de Madrid, en un entorno que además es como una nave donde estás un poco más concentrado, sales a la calle y no ves edificios, sino un monte o un prado… A mí personalmente sí que me ha gustado más el hecho de poder quitarte ese agobio de Madrid, de una ciudad grande, a la hora de entrar en el estudio. Y además hemos podido ganar luz del día, porque el estudio tiene esa virtud al estar en medio del campo. A ver, los estudios Oasis de Vallecas tenían mucha solera y mucha historia detrás, para nosotros han sido muy especiales. Lógicamente ha habido ese recuerdo cuando nos hemos vuelto a juntar ahora en el estudio. Pero bueno, contentos con la nueva etapa también de Kosta en esos estudios que está montando, esperamos que le vaya muy bien.
Le habéis dedicado una canción a Palestina. ¿Es también lo que ha motivado la portada?
Luis: Pues en parte sí. Esta canción nace de una autobiografía que se llama Quiero estar despierto cuando muera (Atef Abu Saif), que narra un habitante de la Franja de Gaza y que es un diario de un genocidio. Es una letra que inspiró mucho a la hora de hacer la canción. Y luego evidentemente en la portada se refleja cómo es la situación actual del mundo, en el puño que tiene que salir surgiendo de ese corazón de la tierra ahora mismo y de una humanidad que está viéndose totalmente desahuciada como es la población civil en Gaza. Y queríamos mostrarlo así, con ese halo de esperanza, ese tatuaje que sale del brazo, el olivo que es el símbolo también de resistencia del pueblo palestino. Es un pequeño homenaje dentro de toda esta catástrofe humanitaria del genocidio.
Cierra el disco “Nuestra guerra”. ¿Es la más experimental?
Bauer: Es una canción que surgió en el impasse entre el disco anterior y este. Teníamos preparados tres temas para lanzar, pero al final solo se eligió uno y echamos el resto con esta. Es bastante larga para lo que solemos hacer nosotros, se va a los cinco minutos. Habla de la necesidad de cuando miras atrás, de esa sensación de que te han engañado y que has perdido el tiempo en la vida, que las cosas no son lo que uno hubiera esperado. Pero bueno, seguimos en esa guerra que es el día a día, peleando por no naufragar en nuestra propia existencia, estamos aplastados por lo que es la sociedad esta que nos aliena y que nos destruye como personas, que se emperra en convertirnos simplemente en productos consumidores, en productos que se limitan a consumir otros productos. Queremos hacer un llamamiento a la reflexión de cómo el tiempo se va rápido y de cómo hay que huir precisamente de esto, de que nos convirtamos solamente en esa sombra, recuperar lo que éramos de pequeños.
Luis: Fue el primer tema en salir, salió como adelanto el año pasado. Quizá mezcla lo que podrían ser los ingredientes de todo un álbum resumidas en un tema más largo. Ahora se ve un poco contra natura, porque se está estilando mucho los singles cada vez más cortos, que cada vez duren menos, porque la gente no consume la música de esa manera. Pero bueno, creo que también hay que dejarse guiar por lo que uno siente en cada momento. Y además está la guinda con la participación de Pulpul en la canción.
De hecho siempre soléis meter bastantes colaboraciones en los discos. Esta vez la de Pulpul (Ska-P), Boikot, Kaotiko, Kutxi Romero… ¿Cómo van surgiendo?
Luis: Es parte siempre de ese tributo y esa gratificación que tenemos a las personas referentes, que nos han hecho de alguna manera estar donde estamos. Surgen siempre desde la admiración a los artistas que de una forma u otra nos han marcado el camino, las influencias más cercanas que tiene la banda. Y en cada disco hemos conseguido reflejar todos esos grupos que nos han marcado. Y que también han acabado siendo colegas, que es lo más grande. Tú te los imaginas en la habitación de tu cuarto con 14 años, y luego pensar que esas personas forman parte de tu vida musical, que participan en las letras que has compuesto y cantado, es algo muy bonito.
Tanto en el disco como en vuestros directos de hace años suenan muchos vientos. ¿Son parte ya del sonido No Konforme? ¿Quién compone vuestra sección de vientos?
Bauer: El incombustible Zeta al trombón y el increíble Kiko a la trompeta. Son dos personajes, es increíble poder girar con ellos, una gente maravillosa. Además, como bien dices, desde hace ya muchos discos, seguramente desde el primero, ya había vientos. Pero a partir del segundo ya los vientos adquieren cada vez más protagonista y forman parte efectivamente del sonido de la banda, es una cosa que nos acompaña y que a nosotros también nos gusta. Yo al principio cuando era muy punki era muy antivientos, pero reconozco que es una cosa que funciona muy bien. Al final nosotros estamos aquí para hacer música para la gente, y hay que reconocer que cuando salen a primera fila del escenario a tocar la gente se viene arriba, así que cómo dejar pasar algo así.
“Rayo que no cesa” es el título del nuevo disco. ¿Cuándo y cómo sale?
Luis: Sale a la venta el 12 de diciembre. Formato de momento en CD, nos encantaría sacar una pequeña edición en vinilo, pero bueno, no sé si más adelante o en el siguiente proyecto. Luego haremos ya una gira de salas, empezamos muy prontito. El 17 de enero estamos en un festival en Albacete, y estamos empezando a presentar las fechas, en Madrid el 14 de marzo, y más o menos tenemos unas 20 fechas ya confirmadas para el año que viene. A estas alturas no está nada mal, yo creo que serán bastante más, será un año potente para la presentación de este nuevo disco.
¿Y qué vais a preparar para esta nueva gira? ¿Cómo va a ser el repertorio?
Luis: El repertorio será basado en el disco nuevo, sobre todo en el momento de las salas, lo tocaremos prácticamente íntegro y luego los inevitables clásicos nuestros que nos acompañan, más alguna sorpresa que siempre nos gusta preparar. Luego en época de festivales, después de haber rodado el disco, ya vamos seleccionando el material. Hay canciones para salas, canciones para festivales, y canciones para escuchar en una habitación o para tocar en un teatro. Hay luego canciones que grabas en estudio y dices, “joder, la canción es cojonuda, pero directo no sé qué le pasa”. Pues quizá ahí es donde está el reto, en cómo encontrar el momento de cada canción.
Bauer: La idea también es reversionar canciones antiguas de otra manera, darles una vuelta. Ofrecer cosas novedosas al público. Vamos a intentar darle una vuelta de tuerca también un poco a la escenografía, sobre todo porque nosotros en general no llevamos nada, somos de la vieja escuela, amplificadores y un telón y ya está. Y vamos a ver si podemos incluir un poco más de escenografía, luces y cosas de estas por nuestra cuenta, a ver qué tal funciona. Pero bueno, a ver qué se puede hacer, porque al final somos una banda autogestionada y modesta, y no tenemos la gente suficiente detrás como para poder hacer un despliegue enorme.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.