El grupo ha decidido en esta ocasión que su música podía funcionar perfectamente para hacernos pensar y sensibilizarnos sobre los problemas que "acarrea sostener una mirada deshumanizada para los más vulnerables: los jóvenes y las personas migrantes. El suicidio es una realidad que tenemos que combatir mirándola a la cara, luchando por nuestros derechos y para conquistar las condiciones mínimas para tener una vida digna. ‘Melancolía’ es una canción que trata sobre el dolor tras la pérdida de un amigo. Ojalá, ahora cada vez que la escuchéis, os cueste más mirar hacia otro lado. No olvides llamar a tu pana y preguntarle qué tal. Quizá esté pasando por un mal momento y le alegre ver tu nombre en la pantalla del teléfono y le alegre escuchar tu voz".
El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años
Los cambios infringidos en el bienestar económico y social de la ciudadanía durante los últimos años en España -y en la mayoría de países del entorno- han empeorado drásticamente la calidad de vida.
El impacto es transversal. Va desde lo material a lo emocional. La salud mental, a pesar de haber ganado presencia mediática en los últimos tiempos y de ser uno de los temas talismán para quienes se lucran participando de la conversación pública, es, cada vez más, uno de los principales focos de preocupación para los ciudadanos y los agentes sociales.
Los cuidados no pueden ser solo a posteriori. Está en nuestro deber como sociedad generar una estructura agradable y acogedora para el desarrollo de una vida normal. En este sentido, es especialmente doloroso ver, cómo, los más jóvenes, precisamente los que menos tiempo han tenido de construir su vida, son especialmente susceptibles a sufrir enfermedades de salud mental que terminan por atacar directamente su condición física, emocional y cognitiva, llevándoles, en ocasiones, a quitarse la vida.
La crudeza de este dato, que la Organización Mundial de la salud ha hecho público en su último informe, apunta que en países como España, muy desgraciadamente, la tendencia va en aumento, y el suicidio podría convertirse, en los próximos años, en la primera causa de defunción entre los más jóvenes, entre quienes apenas han cumplido sus primeras dos o tres décadas de vida.
El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años y una situación intolerable ya no para cualquier democracia avanzada que se jacte de promover el un estado social de derecho, sino para cualquier comunidad con conciencia de si misma.
No dependemos únicamente de las grandes instituciones, ya sean públicas o privadas, para poder afrontar un problema tan grande como este. Está en manos de cada uno de nosotros, como individuos y como sociedad, ofrecer cariño, confianza, comprensión y tender una mano a a aquellos que lo necesiten, que se vean en una situación límite debido a la precariedad económica o la entropía emocional a la que nos vemos abocados tantas veces. Sé consciente. Llama a tu pana.
En España, 1 de cada 10 migrantes reporta haber tenido ideas suicidas
La precariedad económica y las dinámicas de discriminación que se manifiestan en relación a la comunidad migrante son solo uno de los motivos por los que la vida de los nacidos en el extranjero es manifiestamente más complicada que la de los nativos. En España, sí, pero también en cualquier país del mundo.
Estas condiciones son solo la punta del iceberg de una realidad que vive entre nosotros pero que nunca es visibilizada ni por los grandes medios de comunicación ni por los pequeños: condenando así a los migrantes al ostracismo y a la falta de representación en espacios públicos. La fuerza de trabajo de España en 2026 no tiene representantes en las instituciones, en la esfera pública ni en la artística.
A nivel político, ni unos ni otros están interesados en poner el foco en la comunidad migrante. Ya sea para no destinar recursos a sus problemas o para que las condiciones a las que muchos de los trabajadores de este país se enfrentan cuando dejan las oficinas, los establecimientos hosteleros o los mercados en los que se ganan la vida y vuelven a sus casas, sigan siendo únicamente problema de quienes las padecen. Y es que el 70% de los migrantes en España vive en condiciones de hacinamiento, compartiendo habitación con más de dos personas.
Con todo esto, no es difícil de creer que en España, más de 1 de cada 10 migrantes reporte haber tenido ideas suicidas. Hasta un 14,5% ha declarado, según el estudio de la ONG Columbares, que la vida no merece la pena ser vivida. Lo repetimos, por si no queda claro: Hasta un 14,5% de las personas migrantes residentes en España afirma que la vida no merece la pena ser vivida.
Ante estas situaciones discriminatorias, alienantes y terriblemente crueles para quienes son vecinos, compañeros de equipo de fútbol o parejas de baile cuando salimos al club para olvidar nuestros problemas, solo el compromiso personal y el cuidado y el afecto es una solución real. Así que llama a tu pana.

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