“Dejé de lado el nihilismo, era demasiado pernicioso”
Entrevistas / Nacho Vegas

“Dejé de lado el nihilismo, era demasiado pernicioso”

Nacho Serrano — hace 4 años
Fotógrafo — Archivo

Esta entrevista tuvo lugar cuatro días antes de las elecciones generales, y una hora antes del gancho de izquierda en Pontevedra. Es decir, nos faltó algo de leña para echar al fuego de la conversación, e incluso puede que algunos comentarios aquí reflejados estén ya obsoletos. Pero no lo duden: viajen con nosotros a las oficinas de Marxophone hasta ese momento en el que todo parecía posible, y se divertirán. Nacho Vegas está más cañero que nunca y no puede controlar su ímpetu combativo, ni en lo personal ni en lo profesional. De ahí la tirada a la piscina del título de su nuevo EP, “Canciones Populistas”.

En el EP participa el Coro Internacional Antifascista Al Altu La Lleva. ¿Cómo lo conociste?
Lo formamos en un colectivo que tenemos en Gijón que se llama La Caja de Músicos. Cuando grabé “Resituación” conté con el Coro de Ladinamo y el Patio Maravillas, y al conocerlos ellos me dijeron que eran un coro, pero que no eran de derechas (risas), y me pareció genial. Entonces, en esa gira empecé a tocar con coros de cada ciudad, de forma improvisada. Pero en Gijón quisimos montar algo a imagen y semejanza del Patio Maravillas: un coro que ensayara regularmente, que se financiara con cuotas y que fuera autogestionario. La cosa fue creciendo, y ahora cada vez que hago una canción siempre pienso en ellos.

¿En tus próximos conciertos te acompañarán?
Vendrán los miembros que puedan en cada momento, dependiendo de la ocasión. Pero en los conciertos de presentación de este EP, que ponen el broche de oro a la etapa iniciada con “Resituación”, vamos a intentar que estén todos. Al menos en Madrid, Barcelona y Valencia.

Con ellos cantaste durante una acción en una sucursal de un banco.
Eso fue en febrero de este año, o del anterior, ya no me acuerdo. “Canción para la PAH” fue compuesta para esa acción. En ese momento la canción estaba un poco embrionaria, pero al final he acabado desarrollándola un poquito más y grabándola para el EP.

De todos los movimientos sociales surgidos estos últimos años, la PAH es quizá el que más admiración y respeto ha despertado, ¿no? Es una reivindicación sin fisura moral posible.
Absolutamente. Y además se han revelado como un agente transformador de la realidad. Ellos lograron poner los desahucios en la primera plana, cuando a los periódicos solo les interesaba hablar de la prima de riesgo y de la macroeconomía. Es un movimiento ejemplar, pero yo tengo mucho miedo porque el otro día hablé con la gente de Asturias y me decían que este último año han tenido mucho más trabajo que los anteriores. A la gente le puede dar la impresión de que es un problema que se está solucionando porque ya no hay tantos desahucios con violencia policial, pero la realidad es que los bancos siguen jugando sus cartas jurídicas y no dan respiro a la PAH. Sus miembros están agotados.

Es cierto que ya no se habla del tema en las noticias. Entonces, ¿la PAH está perdiendo influencia mediática?
Sí, yo creo que sí porque desde que Ada Colau se ha pasado a la política institucional, no ha habido ninguna figura que haya tomado el relevo para seguir dándole visibilidad. Pero conviene pensar en ellos, porque siguen teniendo faena.

Al final, lo de los líderes carismáticos parece que sigue haciendo falta en cualquier ámbito político…
Pues sí, sí… Y mira que a Ada Colau nunca se le cayó de la boca lo de “no soy yo, somos mucha gente”, y apelaba a que la lucha es una cosa colectiva y que no dependía de personalidades carismáticas. Pero en el fondo hay que reconocer que ella tiraba mucho del carro. Tuvo el arrojo suficiente para llevar a la PAH hasta donde la llevó, y también para estar ahora en un lugar tan respetable, para algunos…

“Yo tengo muchas deudas con Phil Ochs. Hay cosas en mis canciones que están prácticamente robadas de él”.

Jeje… Volviendo a las canciones, he leído que “Vinu, cantares y amor” la hiciste por encargo de unas bodegas. También decías que otras veces que habías intentado componer por encargo, había sido un fracaso. ¿Qué encargos eran esos?
Bandas sonoras. No sé, fue de esto que las haces, y cuando las oyes dices “no, no, no, esto no es lo que yo quería”, y entonces te la comes. Los otros dos encargos eran un corto y una tapa, y la tapa no pude ni probarla. En el acto de presentación hicieron muy pocas, y en cuanto me descuidé no quedaba ni una. El corto era algo bastante laborioso, claro… Yo creo que me pagaron menos que a los otros dos (risas). Luego encima me mandaron una caja de vinos y se perdió en correos.

En “Mi novio es bobo”, mencionas a UPyD. Honestamente, lo primero que pensé fue: “¿merecía la pena inmortalizar esas siglas, que ya son cadáver?”
(Risas) Yo lo vi de otra manera, cuando me di cuenta de que estaban moribundos, me dije, “coño, ¿para qué me meto con UPyD? ¡Tenía que haber ido a por Ciudadanos!”. Ayer me crucé con una señora por la calle que le decía a su amiga que iba a votar a UPyD, y me dije, “coño, qué frase, cómo suena”. Esa señora debe ser la persona que les va a votar el domingo (risas).

La primera cantante elegida para acompañarte en esa canción, ¿se tomó mal que al final te decantaras por Fee Rega?
No, porque Irene es muy amiga desde hace mucho tiempo. Mi primera gira en solitario la hice con ella, cuando sacó su disco con Acuarela. Es que lo hicimos sin tiempo, no lo grabamos con tranquilidad, y luego no se pudo retomar. Al principio iba a ir en “Resituación”, pero cuando después me planteé retomarla, vi que con Fee iba a quedar mejor. Ahora me preguntan mucho por esto y no lo suelo decir… pero así, en confianza, te digo que Irene la cantó con pocas ganas, y no se la había aprendido bien. No se le notaba muy implicada, y en cambio Fee fue todo lo contrario.

Fee da la impresión de ser una de esas personas a las que se conoce poco a poco.
Sí, es un poco así. Hay una comunidad de alemanes en Asturias, no me preguntes por qué, y aunque no hay que generalizar, es verdad que todos tienen una forma de hablar así como violenta, pero también muy dulce, que es muy peculiar y te puede dejar cortado al principio. Pero tiene mucho sentido del humor y eso abre el camino siempre.

En “Ámenme, soy un neoliberal” la letra dice: “Hoy no les diré a quien voto, tan solo que empieza con P”, jugando con la crítica al bipartidismo. Y hace poco dijiste que si lo llegas a saber, hubieras puesto una “C” de Ciudadanos.
Cuando la compuse no existía Podemos, así que nunca pensé en ellos. Pero ahora parece que podrían entrar en la ecuación. Pero sí, hubiera puesto una “C” porque el personaje tiene mucho que ver con Albert Rivera, alguien que votó al PP y al PSOE en el pasado, que tiene un discurso xenófobo pero higienizado, que se vanagloria de ser un liberal… Y al final lo he hecho, porque hoy la he tocado en directo por primera vez en Carne Cruda y he dicho “C”. El discurso de Ciudadanos tiene muchos parecidos con el Frente Nacional de Le Pen, con el mismo trasfondo racista pero más lavadito todavía.

“Cuando llegó el PSOE en el ’82, el clima de ilusión que se hizo tan hegemónico en todos los ámbitos, especialmente el cultural, acabó en un tsunami neoliberal brutal”.

La canción es una versión de Phil Ochs, a quien dedicas el EP porque “hoy sería un gran reivindicador del término populista aplicado a las canciones”. ¿Por qué elegiste esa en concreto, y cómo la enfocaste inicialmente?
Yo tengo muchas deudas con Phil Ochs. Hay cosas en mis canciones que están prácticamente robadas de él. Pero en su momento, cuando conocí su obra, nunca me hubiera imaginado que haría una versión de una canción como esta, que pertenece a la serie “Topical Songs”, que habla de cosas de la actualidad del momento que él vivía. Y el hecho de su final, su suicidio, me llamó la atención. El hecho de que cambiara el clima político, y de cómo le afectó. Él llegó después de la era dorada de cantautores como Woody Guthrie, y en medio de la explosión del rock’n’roll se quedó descolocado, empecinado en hablar de la realidad social mientras todo el mundo iba para otro lado. Además, Bob Dylan, Randy Newman o Leonard Cohen se llevaban toda la gloria en su ámbito. Salvo esas excepciones, se despreció a una serie de cantautores que se negaban a dejar de hablar de la realidad que veían… Y me preocupa que eso pueda repetirse ahora. Me acuerdo de cuando la canción de autor era anatema para la generación indie. Era algo casposo, lo peor, el tío barbudo dando el coñazo con su guitarra. Eso fue una victoria del discurso hegemónico, conseguir que la gente se tomara a broma cualquier intento artístico de activación política. Para el Poder, si te reías de un cantautor, es que estabas desactivado políticamente. Ocurrió en los 60 en Estados Unidos, ocurrió en Inglaterra en los 90, y después aquí. En todos los casos, el resultado fue que el pop se derechizó. Y hay que ser consciente de esos ciclos y combatirlos antes de que lleguen. O lograr que ambas tendencias sean compatibles, el hedonismo y la protesta. No sé por qué en los 60 eso no ocurrió, no sé por que compitieron una con la otra.

Pero en los 60, hubo un período, breve, eso sí, en el que sí fueron compatibles e incluso confluyeron en cierto modo.
Sí, es verdad, pero el sexo, drogas y rock’n’roll y los valores individualistas triunfaron enseguida. Tanto el discurso político blando de la Costa Oeste como los Panteras Negras duraron muy poco, en realidad.

¿“L’afoguín” también estuvo a punto de formar parte de “Resituación”?
Sí, no entró por cuestión de minutaje, obligaba a hacer un doble vinilo y no era plan. Le tengo especial cariño, y por eso aquí no podía faltar.

Los EP’s dan cierta libertad para hacer cosas algo más fuera de lo común, e incluso para hacer discos conceptuales sin que parezcan tan densos como pueda aparentarlo un LP, ¿no?
Sí, es verdad. Y de hecho cuando yo era pequeño me encantaban los EP’s, era lo que más compraba. La música inglesa que pedías por correo a fanzines venía en EP muchas veces, primero en siete pulgadas y luego en maxis. Y cuando aquí empezó el indie también se funcionaba mucho con EP’s. Sí, se prestan un poco más a hacer pequeños juegos.

¿La figura del disco puede ser en ese sentido un poco castradora?
Pues sí, quizá sí. Porque tener que establecer una secuencia determinada, que dirija al oyente a través de un viaje, te encorseta de alguna manera. Pero a veces ese corsé, bendito sea. Porque te lleva a cosas más especiales. Lo mejor es combinar los EP’s y los LP’s.

Además, para el consumidor actual de música, los EP’s vuelven a tener cierto interés práctico. Están a medio camino entre el single y el disco, y ahora casi todo el mundo escucha canciones sueltas online y dice no tener tiempo para discos enteros, pero un EP sí les anima a dar una escucha completa.
Claro, eso da cierto equilibrio entre una cosa y otras. Yo, cuando hablo sobre los EP’s también pongo mucho énfasis en que no son discos de descartes, a veces tienen cosas sin publicar por una razón o por otra, pero eso no las hace obligatoriamente menores.

Buscando “populismo” en la RAE he visto otra acepción que se considera sinónimo: “popularismo”, que significa “tendencia hacia lo popular en las artes”.
Es verdad, es verdad, esa palabra existía. La apunto para mi próximo EP, “Canciones Popularistas” (risas). Es demasiado rebuscado, no conozco a nadie que lo emplee. Qué curioso, ¿se referirá a “tendencia a lo que se hace popular y famoso en las artes”? ¿o a “tendencia hacia el arte que está arraigado en la tradición popular”?

Desde luego, se presta a debate académico. Por cierto, un título como el de “Canciones Populistas” pone la guinda a tu activismo político, que si no me equivoco es más bien reciente. ¿Cómo eras de joven en ese sentido?
Nunca fui militante, pero sí hubo mucha militancia en mi círculo de familia y amistades. Pero yo lo vi con distancia, con más distancia que mi hermano por ejemplo. Pero los conflictos laborales y las reconversiones nos afectaron muy de cerca, las vivíamos, veíamos las barricadas al lado de casa. Y cuando empezó el movimiento por la insumisión y las luchas de la Naval, yo toqué en algunos de sus conciertos. Viví las derrotas de todos esos movimientos, y ahora veo cómo se pagan las consecuencias. Yo siempre he votado a la izquierda, con una actitud más o menos resignada, pero es verdad que mis primeras canciones con sesgo político tomaban mucha distancia, con un sarcasmo cercano al cinismo. No como en este EP, donde se llama a las cosas por su nombre, de una manera más cruda. Al final dejé de lado el nihilismo, era demasiado pernicioso.

Incrementar tu activismo quizá te haya hecho sentirte autorizado para expresarte de esta forma en tu música.
En cierto modo sí. Antes nunca me hubiera atrevido a hacer una canción como la de la PAH, por ejemplo. Una vez me involucré en su lucha, y habiendo creado la canción para ella, me sentí autorizado para incluirla en mi repertorio con naturalidad. Pero de todos modos, si algo ha dejado el 15-M, es que ha bajado la política a la calle. Los meses siguientes a la toma de Sol podías escuchar a la gente hablando de política en el bar, en el autobús, en sitio donde antes las conversaciones sobre política se ceñían a ciertos círculos militantes, o a ciertos momentos muy concretos, y si no te andabas con cuidado eras un puto pesado panfletario que suelta sermones. Eso cambió en cuestión de semanas con el 15 -M. Y ahora, la política está tan presente en la sociedad que cualquiera está autorizado para hablar de ella en su música. Que cualquier cantante o banda hable ahora de política me parece natural. Veníamos de dos décadas en las que nos convencieron de que la política se cocinaba en las altas esferas, y que nosotros teníamos poco más que hacer que votar cada cuatro años y montar un par de manifestaciones al año. Y los que intentaban hacer algo eran cuatro tíos en un cuartucho planeando la revolución, cuando lo que en realidad hacían era nada de nada.

¿No temes que tras estas elecciones, haya cierta “amabilización” del sistema?
Yo creo que el cambio real que se espera para el domingo es importante, pero por ejemplo, la PAH ha demostrado que hay otros ámbitos de acción política y que pueden ser incluso más transformadores. Ningún partido político ha logrado lo que ha logrado la PAH. De hecho, la PAH lo consiguió a pesar del PP y el PSOE. Yo creo que hay que seguir las luchas en la calle y seguir intentando asaltar las instituciones, sobre todo para que esos nuevos partidos se apoyen en la sociedad, y haya un cambio integral. Además, el capitalismo ya se nos vende como algo amable, ¿a qué te refieres?

Por supuesto, me explico con un ejemplo. Si sectores del 15-M que estuvieran descontentos quisieran organizar nuevas protestas en el futuro, serían más fácilmente criminalizables. Me imagino a muchos diciendo: “si ya estáis en las instituciones, por qué coño seguís protestando”.
Sí, sí… Eso es verdad que puede pasar. Pero bueno, entonces les echaremos otra vez (risas). Pero bueno, por lo menos hay una conciencia general de búsqueda de cambio. Cuando llegó el PSOE en el ’82, el clima de ilusión que se hizo tan hegemónico en todos los ámbitos, especialmente el cultural, acabó en un tsunami neoliberal brutal. Y los que quisieron protestar fueron ninguneados con la excusa de que el gobierno era progresista. Y ahora vemos que Felipe González es un auténtico desgraciado y un miserable. Si ahora Ada Colau o Pablo Iglesias se convierten en unos felipes, ya no sé…

Antes de terminar, quería preguntarte si has escuchado la canción de Betunizer, “Nicho Vegas”.
¿Qué?

Sí, los conoces ¿verdad?
Sí, pero no sabía que habían sacado una canción con mi nombre. ¿Y por qué será?

Nada tranquilo, no habla de ti, va en la línea dadaísta de siempre…
Ah, ya, ya… (risas).

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