Sin miedo a la vida
Entrevistas / Nacho Vegas

Sin miedo a la vida

Enrique Peñas — 26-03-2003
Fotógrafo — Archivo

Tras su aventura en Manta Ray, Nacho Vegas se embarcó en una fructífera carrera en solitario que nos ha ofrecido hasta ahora algunas de las mejores canciones de los últimos años, desde “El ángel Simón” a “En La Sed Mortal”, con que se cierra el primero de los dos discos que componen “Cajas de música difíciles de parar”, su nuevo trabajo.

Después de “Actos inexplicables” (Limbo Starr, 01) llegaron “Seis canciones desde el norte” (Limbo Starr/Acuarela, 02; compartido con Aroah) y “Miedo al zumbido de los mosquitos” (Limbo Starr, 02), dos Ep´s en los que Nacho Vegas daba nuevos pasos en una obra que, desde su debut, ya se convirtió en una de las voces más originales de nuestra música, con una capacidad para contar historias (“de donde más he aprendido a escribir canciones es de Bob Dylan”, apunta el ex Manta Ray) que supera los géneros y se traduce en devoción y honestidad. “Para mí, hacer canciones es un acto moral; hay una sensación como del deber: cuando cuentas cosas y te vuelcas un poco, con una serie de sentimientos muy personales, hay que hacerlo con una perspectiva moral, con cierto respeto”.

“Para mí, hacer canciones es un acto moral; hay una sensación como del deber”

En esta ocasión, el talento de Nacho Vegas se ha materializado en un álbum doble, grabado con una banda (Iker González, Jairo Moreno, Manu Molina y Diego Yturriaga) que aporta a los temas solidez desde la fragilidad de los sentimientos universales, como ocurre en “N. V. por la paz mundial”. “Es la paz que significa hacer canciones: buscar la calma y una sensación algo así como purificadora”. Todo ello con cierto distanciamiento, entre la ficción y la autobiografía: “Siempre tomo como materias primas cosas cercanas; la palabra autobiográfico no me gusta, porque lo interesante es trascender eso. Pero tampoco quiero decir que todo es ficticio. Hay cosas reales, pero también algunas en las que te alejas de la realidad en beneficio de la canción. En todo caso, cuando hablo de algo tengo que conocerlo bien. En este disco hay canciones con historias desde diferentes puntos de vista: en ´Actos inexplicables´ era casi todo en primera persona, y aquí hay tercera persona, que era algo que antes no me atrevía a utilizar. Son canciones por las que desfilan muchos personajes diferentes, y me gusta también que a veces tomen la palabra. La tercera persona permite acercarse mejor a la realidad”. Nacho Vegas (que también continúa ensayando con Migala) se mantiene fiel a su estilo, en veinte canciones que van del vals (“Gang-Bang”) a las melodías tradicionales asturianas (“La canción de la duermevela”), pasando por estructuras inéditas hasta ahora, como en el caso de “Noches árticas”, donde J (Los Planetas) pone la segunda voz. Canciones compuestas en los últimos meses y otras, como “Por culpa de la humedad” y “Sólo viento”, que ya tienen unos años. “Puede parecer que cogiendo temas recientes y otros de hace tiempo suene todo un poco disperso, pero las canciones van cambiando: las letras y también la manera de interpretarlas, sobre todo porque el hecho de tocar con un grupo es como reinventar las canciones”. Como podíamos esperar, también hay referencias a Gijón, como ocurre en “La plaza de La Soledá”. “Es una plazuela pequeña, un sitio para mí muy conocido, por el que paso mucho, pero aquí lo abordo desde la extrañeza. Las canciones en donde hay referencia a sitios de Gijón no están como en ´Actos inexplicables´, que era casi un homenaje a la ciudad, sino con una mirada más absurda”. Absurdo que también protagoniza “En La Sed Mortal”, bar imaginario que da lugar a toda suerte de reflexiones, a ese “perdón por existir” que se convierte casi en letanía. “El sentimiento de culpa está más presente en otros temas, porque aquí es demasiado obvio; es una excusa para hablar de otro tipo de cosas”. De ahí a los perdedores, con una visión “casi caricaturesca”, más cerca de la picaresca que de un pesimismo que no existe, porque también es un disco con notable sentido del humor, un disco de “sentimientos contradictorios” en el que el mar juega un papel fundamental, con dos citas incluidas al capitán Ahab: “A veces hay referencias reales y otras veces son más metafóricas. Lo del capitán Ahab es porque entonces estaba leyendo ´Moby Dick´, aunque después de terminar la novela no me parece que se pueda decir más del mar; me siento como un intruso”. Héroes, como Ahab o como el nadador Mark Spitz, múltiple medallista olímpico y que aquí pone su nombre al duodécimo tema de un álbum arreglado en su justo punto, capaz de evocar todo tipo de sentimientos, de abordar nuevos sonidos y de recordar alguna de las primeras canciones de su autor, como “En ningún lugar (Nenyures)”, que compuso para Nosoträsh hace seis años y que ahora se plantea recuperar para el directo. “Es de la misma época que ´Añada De Ana La Friolera´ [en el Ep “Miedo al zumbido…”], y es verdad que es un tema que podría haber entrado en este disco”. De 1997 a 2003, cerrando por ahora un círculo de nuevas y mejores sensaciones que ha encontrado en “Cajas de música difíciles de parar” una auténtica cuadratura en forma de doble compacto.

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