La banda madrileña acaba de debutar con “13 Bats” (Potencial Hardcore, 2009), donde dan rienda suelta a su rockabily con una formación clásica en el estilo y que presenta pepinazos como “Skeleton Girl” o “Wrong Side”.

El salto cualitativo de Silicone Transpirate, una banda con los genes de Jello Biafra inoculados hasta el tuétano, a un proyecto algo más vintage, podría haber supuesto un mayor trauma para Dani, responsable de las cuatro cuerdas y ex-Petra de Fenetra, grupo de culto en los círculos del mohicano y las Doc Marteens. “Silicone fue un buen proyecto, pero uno la cagó, porque empecé a tocar el contrabajo”. Sonrojos que no vienen a cuento dada la catadura de las nuevas rúbricas, ensambladas con un gusto fuera de lo corriente en una ópera prima alentadora. “Me encantan los murciélagos y el número trece es por un buen amigo, Dani Vini, que falleció ese día, y por otro buen amigo, Tito Rojas, que estuvo en Panteón 13”. Un doble homenaje con la sombra de Bram Stoker a las puertas del local de ensayo. “De repente Dani, guitarrista de siempre, apareció con un contrabajo y el cabrón lo tocaba de puta madre. Él estaba escuchando mucho psychobilly y a mi me dio por el rockabilly”, apunta Albert, el guitarrista. “Joder, no sonaba nada mal. Paña, de Rip KC, nos presentó a un californiano que era capaz de tocar todos los estilos posibles con la batería. Nos lo quedamos”. Albert se refiere a Carter, un trotamundos y culo de mal asiento. Sin sentirse del todo satisfechos con el sonido logrado en pepinazos como “Skeleton Girl” o “Wrong Side”, su ambición les hace pensar en el próximo hito que verá la luz en sus propios Universal Rat’s Studios. “Una de las cosas que hay en la banda es la libertad para hacer canciones. Nunca nos hemos basado en un único estilo. Cada uno tiene sus influencias. A mí me gusta mucho que Carter no tenga el formato punk en su cabeza. Viene de otros estilos como el soul, el shuffle o el afrobeat. Vamos, que no queremos aburrirnos repitiéndonos”.