“Las drogas psicodélicas pueden funcionar”
Entrevistas / Moon Duo

“Las drogas psicodélicas pueden funcionar”

Tomás Crespo — 10-04-2015
Fotógrafo — Antonio Curcetti

Tras pasar los últimos años de gira sin fin, Ripley Johnson y Sanae Yamada parecen haber conseguido perfeccionar su característico sonido en “Shadows Of The Sun” (Sacred Bones Records, 15). Un sonido que bebe a partes iguales de luminarias tan dispares (o no) como Suicide, Blue Cheer o Spacemen 3.

 

Con “Shadows Of The Sun” habéis asentado vuestro sonido definitivamente. Es un disco muy luminoso y enérgico. ¿Crees que es vuestro álbum más redondo?
Si, y no solo porque sea el mas reciente y lógicamente me sienta más unida a él, sino también porque ha sido el álbum más complicado de grabar y el más estimulante. Estamos muy felices con el resultado final. Es interesante que lo definas como “luminoso”, porque cuando estábamos grabándolo pensábamos que iba a ser nuestro álbum más oscuro (risas).

¿Crees que la gente empieza a percibir Moon Duo cada vez más como una banda con identidad propia, en vez de un proyecto paralelo del guitarrista de Wooden Shjips?
Yo espero que sí. Empieza a ser a sí, desde luego. Es cuestión de tiempo, seguimos haciendo discos y todo fluye. Wooden Shjips nació primero, así que en muchos sentidos es lógico que la gente los haya escuchado antes, pero creo sin duda que ha llegado el momento en que podemos empezar a ser reconocidos por nuestro propio mérito.

Por primera vez habéis incluido un batería real en la grabación (John Jeffrey, quien también les acompaña en directo), ¿Ha supuesto mucha diferencia en el proceso de trabajo?
Definitivamente es diferente tener un toque más humano en lugar de los beats programadas que utilizamos en los discos anteriores, pero realmente no ha cambiado prácticamente en nada nuestra forma de trabajo. John vino al estudio los últimos días para grabar sus partes, pero no participó en el proceso previo de escribir las canciones. Ripley y yo creamos toda la música.

¿Cómo es trabajar con tu pareja? ¿Crees que eso influye en la sincronización que tenéis como músicos?
Probablemente…. No sé que tipo de música haríamos sino fuéramos pareja, la verdad. Nos entendemos muy bien.

Escuchando el disco, a veces hasta me dan ganas de bailar ¿Alguna vez tenéis eso en cuenta a la hora de componer?
¿Bailar? ¡Eso es genial! Sí, claro que pensamos en ello. Ambos queremos que en última instancia nuestra música sea algo con lo que la gente se pueda mover. Por mi parte, en las partes de teclado utilizo una forma muy repetitiva de tocar, me atrae mucho el concepto de repetición porque tiene una vinculación muy directa con el movimiento. Para mí es muy importante hacer música a la que pueda responder de modo físico. Creo que inicialmente el rock & roll era una música destinada para la pista de baile. Por ejemplo, las primeras actuaciones de The Beatles en Hamburgo eran precisamente en un club de baile.

A parte de Suicide, que es una referencia clara y entraría en una categoría aparte, ¿Escucháis mucho synth-pop o música electrónica?
Escucho todo tipo de músca, últimamente estoy escuchando el recopilatorio de Stone Throw “Minimal Wave Tapes”. Me encanta, es un recopilatorio perfecto. Y luego otra de mis bandas favoritas es Stereolab. Siempre acabo volviendo a ellos una y otra vez.

En canciones más rockeras como “Night Beat” o “Animal” tu forma de tocar el teclado parece sacada de una película de la Hammer ¿Os gusta mucho el cine de terror?
Adoro a John Carpenter, sus películas son geniales, sobretodo “Halloween”. ¡Pero es que su música es increíble! Nuestra compañía (Sacred Bones Records) ha publicado hace poco un disco suyo (“Lost Themes”) y es una pasada. También me gusta muchísimo la música que Goblin hizo para “Suspiria” (Dario Argento), es absolutamente una de las mejores bandas sonoras de la historia. La he tenido muy presente en mi cerebro cuando estaba trabajando en esas partes de teclado a las que te refieres. En casa vemos muchas películas, creo que los dos nos estamos volviendo muy cinéfilos.

Otras canciones como “Thieves” o la doble “Slow Down Low” crean auténticos paisajes sonoros que trasladan la mente del oyente a otros lugares ¿Definirías vuestra música como escapista o transportadora?
Creo que eso es un gran cumplido (risas). Realmente es algo que tratamos de buscar con nuestra música, esa sensación de transportación interna. Creo que todos tenemos en la cabeza el deseo de transportarnos y trascender. Hay muchas formar transportarse con música. La historia de la música psicodélica está llena de ejemplos. Existen muchos tipos de danzas extáticas, a veces relacionados con las drogas, otras no.

Es curioso que digas eso, porque a menudo la música psicodélica se asocia precisamente a las drogas psicodélicas. ¿Qué es para ti una experiencia psicodélica?
Para mi la idea de una experiencia psicodélica es algo que abre una puerta en tu mente y revela conexiones entre cosas que no habías visto antes. Las drogas son la forma más fácil de llegar a ello, sobretodo al principio, pero no es la única. Las drogas psicodélicas pueden funcionar como un camino iniciático, pero una vez que esas puertas se han abierto muchas cosas pueden pasar. Para mi la meditación es también una experiencia psicodélica porque te abre la percepción sobre cosas que en otro estado no somos capaces de percibir.

De hecho, creo que aprendiste a meditar en un templo, durante un retiro de diez días en los que no puedes hablar ni mirar a los ojos a nadie, ¿Cómo te influyó esa experiencia?
Sí, es verdad (risas). Fue una experiencia tan trascendental en tantos aspectos de mi vida que no sabría ni cómo explicarlo. Trato de meditar todo lo que puedo cuando estoy trabajando. La meditación me da acceso a una especie de paisaje interno. Cuando tengo problemas con algo, medito y eso me ayuda a entenderlo y verlo desde otro punto de vista. Me conecta con mi propio espacio interior y me ayuda a comprender que soy sólo un ser humano en el mundo.

Tras vuestra experiencia en el desierto de Colorado, habéis vuelto al área de la bahía. “Shadows of the Sun” está grabado íntegramente en Portland ¿Cómo ha sido volver a vuestros orígenes?
Ahora vivimos en Portland y tenemos un sótano en casa que hemos convertido en estudio. Ensayamos y grabamos en casa, lo cual es muy práctico. También fuimos a San Francisco porque queríamos trabajar con Phil Manly (Trans Am) y él vive allí. Es un tipo genial, un ingeniero de sonido muy talentoso, además de un buen amigo. Nos ayudó mucho a clarificar ha donde íbamos con este álbum.

Eso sí, como en vuestros anteriores discos, volvéis a elegir Berlín para las mezclas, ¿Qué relación tenéis con la capital alemana?
En Berlín hay alguien con quien nos encanta trabajar: Jonas Verwijen, en los Kaiki Studios. El es básicamente el tipo que hace que todo salga bien al final. Además nuestro manager ha vivido allí durante una larga temporada. Ahora ya no vamos tan a menudo como nos gustaría, pero es una ciudad increíble, me encanta Berlín.

San Francisco también es una ciudad con un gran cultura musical, ¿Estáis muy influenciados por esa tradición?
Creo que sí, aunque en realidad tomamos inspiración de muchos tipos de música diferentes, de muchas épocas distintas, el de rock psicodélico de San Francisco está muy presente en lo que hacemos. Además nos conocimos allí, comenzamos a tocar junto allí… San Francisco siempre estará en el corazón de Moon Duo.

La música psicodélica está muy en boga ahora mismo, ¿Crees que hay algo parecido a una tercera época psicodélica?
Sí, definitivamente. Para mi ha sido muy inesperado. Al principio, cuando empezamos con Moon Duo éramos muy pocos los que hacíamos música psicodélica y no había muchos circuitos para moverse. Ahora mismo hay cientos de festivales psicodélicos por todas partes. Supongo que es como cualquier otra cosa, cuando algo vuelve con tanta fuerza, volverá a irse igualmente. Así que mejor no ceñirse demasiado a una etiqueta (risas).

Por tus palabras interpreto que lo ves sobretodo como una moda, ¿No crees que haya nada más transcendente detrás de ese renovado interés por los sonidos psicodélicos?
Bueno, vivimos una época muy compleja. Estamos muy aislados los unos de los otros. Estamos muy conectados por las redes sociales y todo eso, pero en realidad no estamos conectados de verdad. Yo creo que los seres humanos buscamos esa sensación de unidad con el prójimo, un cierto sentimiento de trascendentalidad. La música psicodélica puede ayudar a conseguir esa conexión.

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