Mastodon lleváis más de dos décadas como banda y una de las cosas que más me interesan de vuestra trayectoria es que cada disco parece estar conectado con el anterior sin repetirse nunca. Muchas bandas acaban encontrando un sonido que se convierte en su hogar, pero vosotros siempre habéis parecido más interesados en explorar nuevos caminos sin perder vuestra identidad. Antes de escuchar el nuevo disco pensaba en vuestra trayectoria. Lleváis más de veinte años como banda, lo que significa que habéis tenido que reinventar vuestra música y también reinventaros vosotros mismos una y otra vez. Sin embargo, seguís aquí, haciendo música juntos.
¿Qué os sigue impulsando a entrar en un local de ensayo o en un estudio y escribir otro disco?
Por suerte, la pasión sigue ahí. Para que esto funcione tienes que tener entusiasmo y pasión. Ahora mismo, los cinco estamos tremendamente ilusionados con el punto en el que nos encontramos. Bill, Brann y yo llevamos veinticinco años en la banda y seguimos compartiendo la misma visión, con el mismo impulso que teníamos desde el primer día. Somos conscientes de que eso es algo extraordinario y estamos muy agradecidos. Es natural que las personas crezcan juntas, pero también es natural que se alejen, que se quemen con su trabajo o que quieran cambiar de vida. Eso también es normal. Por eso reconocemos lo afortunados que somos. Nuestro teclista, João Nogueira, lleva cinco años con nosotros y quiere seguir escribiendo música, viajando por el mundo y tocando en cualquier lugar que podamos. Y nuestro nuevo guitarrista, Nick Johnston, está encantado de estar aquí. Vive y respira con la guitarra y lleva muchos años siendo fan de la banda. Así que, ahora mismo, Mastodon estamos tan fuertes como siempre. Lo reconocemos y tratamos de no darlo por sentado. Nos recordamos constantemente la importancia del momento que estamos viviendo.
¿Y esa razón ha cambiado con los años?
Creo que la química que compartimos como banda nos lleva a seguir explorando nuevos territorios musicales. Cuando formamos Mastodon estábamos muy influidos por bandas como, por ejemplo, Melvins, pero todos tenemos gustos e influencias muy amplios: desde la música clásica y el rock progresivo de los setenta hasta el punk, el grunge o el pop. Todo eso acaba apareciendo en nuestra música. No queremos escribir el mismo disco dos veces. Estamos orgullosos del álbum anterior, pero llega un momento en el que tienes que decir: “Vale, ahora vamos a crear la música que nos sale hoy y a dar un paso en otra dirección”. Queremos crecer, probar sonidos nuevos y explorar territorios diferentes, pero sin convertirnos en una banda completamente distinta. Para nosotros, cada disco es el siguiente paso natural de nuestra evolución y de nuestro viaje musical.
"Nos tomamos nuestra música muy en serio, pero fuera de eso somos un grupo de tipos bastante bobos"
Como música, uno de mis momentos favoritos es cuando una canción deja de hacer lo que yo esperaba de ella, y empieza a llevarme a otro sitio. ¿Hubo alguna canción de este disco que cambiara por completo la dirección que pensabais que iba a tomar el álbum?
Las dos primeras que me vienen a la cabeza son “Moth and Bone” y “The Vanishing”. “Moth and Bone” empieza como una canción acústica muy bonita, casi pop, y después pasa a una segunda parte, luego a una tercera, una cuarta, una quinta… hasta que se acaba. Tiene una estructura muy poco tradicional. ¡Pero nos gustaba! No sonaba mal ni forzada. Simplemente pensábamos: “Esto es diferente, y nos gusta”. Lo importante era que los cinco estuviéramos de acuerdo. La canción comienza de una manera y después emprende su propio viaje hasta que termina. Me parece algo muy interesante.
En cuanto a “The Vanishing”, empieza con un solo de bajo. Geezer Butler participa en el disco y estamos enormemente agradecidos de que quisiera hacerlo. La canción tiene una influencia muy clara de Black Sabbath al principio, pero después da un giro y desemboca en un final muy pesado. Pensamos que sería genial que nuestro amigo Joe Duplantier [de Gojira] añadiera sus voces a esa parte. Así que la canción pasa de ser lenta y atmosférica a convertirse en algo tremendamente pesado. Es un momento muy particular dentro del disco, pero sentimos que funciona.
Si tuvieras que describir este álbum como un lugar en vez de como un disco, ¿qué tipo de lugar sería?
Sería un lugar intermedio. Un lugar de renacimiento. Casi un purgatorio. Después de veinticinco años y diez discos, tenemos un nuevo guitarrista. Eso supone un cambio. Hay entusiasmo, pero también existe un vacío y la pregunta de cómo va a funcionar todo. Para mí, este disco es una especie de renacimiento. No un renacimiento al cien por cien, pero sí un reinicio.
En títulos como “In the Ruins”, “The Vanishing”, “Moth and Bone” o “The Three Fates”, me llamaron la atención las imágenes de transformación, desaparición y cosas que cambian de forma. ¿Era un hilo consciente mientras hacíais el disco o esos temas fueron apareciendo solos?
Si hay un tema en el disco, es la pérdida, la tragedia y el duelo. Eso está presente en todo el álbum. Es un disco oscuro y triste, pero también es algo natural para nosotros. Brann y yo escribimos las letras, y si estas son las cosas que están ocurriendo en nuestras vidas en ese momento, son las cosas que acabarán sobre el papel. Es nuestra manera de canalizar las emociones y tratar de entenderlas. Y también intentamos convertir algo muy oscuro y triste en algo que, con suerte, sea bonito. Lo hemos hecho en varios discos y ha vuelto a ocurrir esta vez. Las imágenes de transformación y renacimiento nacen de la pérdida, la tragedia y del proceso de duelo que todos estábamos atravesando mientras hacíamos el disco. No podíamos evitarlo.
Hay discos que intentan cerrar heridas. Escuchando el vuestro, tuve la sensación contraria: como si aceptara que algunas cosas nunca llegan a resolverse del todo. ¿Crees que escribir música os ayuda a encontrar respuestas o simplemente a convivir con las preguntas que nunca desaparecen?
Nos ayuda a procesar todo lo que hacemos, sentimos y pensamos. Y, si hay algo que se resuelve, quizá sea saber que hemos intentado convertir algo oscuro en algo con luz al final. Aunque el disco esté teñido de tristeza, nosotros lo sentimos también como algo triunfal. Lo hicimos. Creamos un disco del que estamos orgullosos y estamos muy agradecidos de haber tenido la oportunidad de hacerlo. Además, ahora somos cinco personas muy alineadas e implicadas en la banda. Es como esas máscaras del teatro: la tragedia y el triunfo. Así que sí, escribir música ayuda a asimilarlo todo, a ordenar tus emociones y tratar de encontrar una respuesta. A veces funciona, y otras veces la pregunta sigue siendo un misterio.
Probablemente ambas cosas puedan ser ciertas al mismo tiempo…
Sí. Definitivamente, ambas.
Una de las cosas que más me interesó de la canción “Your Ghost Again” es que parece haber más de una voz contando la misma historia. Casi son dos formas diferentes de procesar una misma experiencia. ¿Cómo encontráis el equilibrio entre escribir desde un lugar tan personal y crear una canción en la que otras personas también puedan verse reflejadas?
Si alguien puede identificarse con lo que estamos contando, es porque estamos hablando de cosas que todos los seres humanos experimentamos o experimentaremos. Somos iguales. Somos humanos y todos estamos intentando entender la vida. Cuando hablamos de nuestras tragedias personales no nos importa ser tan directos porque, en primer lugar, nos ayuda a nosotros mismos. Poner esas emociones sobre el papel y convertirlas en música nos ayuda a procesarlas. Y, en segundo lugar, esperamos que esa honestidad pueda resultar reconocible para otras personas. Si la música y las letras te emocionan o te dicen algo, estupendo. Y si no, también está bien.
Creo que eso es algo increíble de la música. A veces tienes algo dentro que no sabes cómo expresar y escuchas una canción y piensas: “Eso es exactamente lo que quería decir y no sabía cómo”.
Exacto. Porque, aunque tengamos experiencias diferentes, en el fondo somos iguales.
Después de tantos años juntos, imagino que ya no compartís únicamente música. Cuando la gente habla de Mastodon suele centrarse en las canciones, pero yo siempre he tenido la sensación de que lo que realmente mantiene unida a la banda no es solo un estilo musical. También es la confianza. ¿Se ha vuelto la confianza tan importante como la creatividad?
Sí. Confío en que estos chicos van a organizar todo su día alrededor del concierto que tenemos esa noche. Van a estar ahí al cien por cien. No van a llegar completamente borrachos ni de mal humor. Sabemos que estamos aquí para hacer esto. Y sé que todos tenemos esa confianza los unos en los otros. Tenemos que reconocer que todas estas giras son un sueño hecho realidad. Seguimos estando muy felices de poder hacer esto. Me gusta decir que tienes una hora sobre el escenario. Una hora. Y tienes las otras veintitrés horas del día para pensar en ella. Así que confiamos en que, aunque alguien no se encuentre bien o tenga un mal día, cuando llegue el momento de subir al escenario todos vamos a dar lo mejor de nosotros mismos y a tener la mejor energía posible. La confianza es enorme.
Tras tanto tiempo tocando juntos, es maravilloso que el escenario y las giras sigan siendo lugares felices para vosotros.
Nos respetamos mucho, nos queremos, somos amigos y nos gusta pasar tiempo juntos. Eso ayuda.
Habéis tocado estas canciones en el estudio y ahora vais a empezar a tocarlas delante de miles de personas. ¿En qué momento una canción deja de pertenecer a la banda y empieza a pertenecer al público?
Es una buena pregunta. Dentro de unas semanas nos reuniremos para empezar a ensayar las canciones nuevas que tocaremos en la gira norteamericana de septiembre. Será un reto divertido porque empezamos a grabar el disco en septiembre del año pasado, así que cuando salgamos de gira habrá pasado casi un año. Tendremos que volver a aprender las canciones y practicar mucho. Pero es emocionante. Hemos estado ensayando y grabando esas canciones durante uno o dos años y, de repente, llega el momento de entregárselas a la gente. Dejan de ser solo nuestras y pasan a formar parte de todos los fans que están allí esa noche. Es algo muy emocionante para nosotros.
Antes de dejarte ir, hay algo que me produce curiosidad. A veces pienso que algunas de las partes más importantes de estar en una banda ocurren cuando nadie está mirando. ¿Hay algo sobre formar parte de Mastodon que la gente de fuera casi nunca llega a ver?
Que somos unos payasos. Somos unos tíos bastante tontos y nos pasamos el tiempo haciendo el idiota y riéndonos de nosotros mismos. Nos tomamos nuestra música muy en serio, pero fuera de eso somos un grupo de tipos bastante bobos. Quizá la gente no se imagine que somos así.
Qué bueno. Para mí también son muy importantes todas esas cosas que ocurren entre concierto y concierto: las horas en la furgoneta, la espera en los camerinos o simplemente sentarse a descansar y charlar después de tocar. La gente suele recordar el concierto, pero yo muchas veces recuerdo igual o más esos momentos intermedios.
Sí, hay muchísimos. A veces estar de gira parece siempre lo mismo: las mismas actividades, los mismos horarios… pero cada día es diferente. Y en los días libres salimos a conocer las ciudades. Eso rompe mucho la rutina.
El otro día tocamos en Zagreb y teníamos un día libre completo. Croacia jugaba el Mundial y la ciudad estaba completamente vibrante. Zagreb es preciosa, muy antigua y limpia, pero aquel día estaba llena de vida. Pensábamos: “Whoah, qué momento tan increíble. Por eso nos sigue emocionando mucho viajar. Hay días muy tranquilos y otros absolutamente increíbles. Es fantástico.
Y los días tranquilos también son necesarios, porque las giras son agotadoras.
Sí. Me encantan esos días también.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.