La autora de este libro, Staci Robinson, conoció a Tupac Shakur cuando este tenía diecisiete años y luchaba por conseguir un contrato discográfico que aliviara la gran nube de miseria social, económica y personal que asolaba a la comunidad negra en Estados Unidos. Fue compañera de Tupac en el instituto Tamalpais High, en California, y meses más tarde cuando Robinson se mudó a Los Ángeles para continuar sus estudios universitarios Shakur ya había determinado que el instituto era una pérdida de tiempo y que necesitaba un cambio, por lo que le preguntó a Robinson si podría acogerlo en el sofá de su casa durante unos días mientras su representante negociaba su contrato. Años más tarde Tupac estaría organizando un grupo de escritoras, quería incluir a Robinson y fijaron una reunión para el 10 de septiembre de 1996: Tupac fue tiroteado tres días antes de la reunión, falleciendo el 13 de septiembre. La reunión nunca se llegó a producir y en 1999 la madre del rapero, Afeni Shakur, le encargó a Robinson la escritura de este libro que, tras diferentes vicisitudes y pasar en el cajón varios años, por fin se publicó en 2024. Ahora en 2026, y coincidiendo con el 30º aniversario de su fallecimiento, la editorial bilbaína Liburuak lo traduce al español por medio de Miguel Stamp.
“Tupac Shakur: la biografía autorizada” es probablemente la disección más profunda que se ha escrito sobre el espíritu de Tupac: sensible, rabioso, testarudo, impulsivo y comprometido. Robinson ordena de forma cronológica y a través de cuatro partes la breve pero fulgurante vida de Tupac: desde el embarazo de su madre en mitad de estancias en prisión y juicios mediáticos y cacerías institucionales contra los Panteras Negras, hasta su fallecimiento en Las Vegas a los veinticinco años, pasando por su infancia en Nueva York y el nomadismo familiar que le llevó junto a su madre y su hermana de una ciudad a otra, desde Baltimore, conviviendo con ratas que le robaban la comida, hasta Oakland, Marin City o Los Ángeles, donde pudo disfrutar brevemente de una vida de lujos y fama consecuencia de sus éxitos musicales. Lo interesante de este libro es que a través de entrevistas inéditas a familiares, compañeros y amigos de Tupac se revelan detalles psicológicos, anécdotas y datos biográficos que ayuden a formarse un retrato fidedigno de cómo era personalmente el rapero. Por ejemplo, cuenta un profesor que “Tupac tenía un gran potencial, su energía y entusiasmo pueden resultar positivos para la clase, pero necesita controlar su energía y no interrumpir el trabajo a los demás”. Tupac, además de ser una persona con las convicciones extremadamente claras, era un payasete, le encantaba hacer reír a los demás y tenía un don para llamar la atención, pero esa misma energía le jugaría malas pasadas en el futuro.
La autora, que pasó largos días entrevistando a Afeni, aporta conversaciones que aún no habían salido a la luz y que muestran a la perfección la inculcación del sentido de la justicia, la férrea disciplina, el orgullo racial y la necesidad imperante de combatir la discriminación en una sociedad y contexto estadounidense marcado por la opresión, la pobreza extrema y la vigilancia sistemática a la población negra. “Se están cargando a negros más jóvenes que yo y no hacemos una mierda. Llevamos manifestándonos casi cien putos años y seguimos manifestándonos por el aniversario del día en el que nos manifestamos hace veinticinco años. Es una puta vergüenza”, diría de forma lúcida el rapero. Cuentan compañeros de la escuela que Tupac era tan pobre que hubo una época en la que iba siempre con la misma camiseta y los mismos pantalones. También que era un enfermo de la escritura y la poesía, llenaba cuadernos rápidamente. En el libro se pueden ver imágenes de esos cuadernos, hasta las primeras nóminas que recibió como actor o fotos de su infancia junto a su familia, que fue su pilar más fundamental hasta el día de su muerte. Se suceden divertidas anécdotas como la vez que estaba jugando con su hermana Sekyiwa antes de ir a una barbacoa y Tupac le lanzó el zapato a un tejado, Afeni lo castigó obligándole a ir andando hasta el lugar en el que se celebraba el asado. Tardó cinco horas. Cuando hacía alguna trastada su madre también lo castigaba leyendo el New York Times en voz alta, de la primera a la última página.
Sus gustos musicales, su complicadísimo fichaje por Interscope, las aventuras de gira junto a Digital Underground o teloneando a Public Enemy, las sesiones en el estudio, la detallista creación de cada uno de sus álbumes, sus actuaciones en películas y su complicado e impulsivo carácter, la etapa Death Row y su estancia en prisión, el curioso motivo por el que se rapó la cabeza, traumas y cicatrices que arrastró hasta el día de su muerte, su romance con Madonna, su caso de abuso sexual o un intento de suicidio que tenía firmemente planeado por la paranoia y presión a la que estaba siendo sometido… Todo eso, entre otras vivencias, aparece aquí. Una extensa biografía que cumple de maravilla su cometido: ofrecer una resonancia de trescientos sesenta grados espiritual, racional y emocional de uno de los mejores raperos de la historia, que proféticamente pronosticó su trágica muerte a los veinticinco años y vivió intensamente hasta el final, probablemente siendo más libre y exitoso de lo que jamás imaginó.

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