“En la música aguantan los que tienen una pasión real”
EntrevistasLos Vinagres

“En la música aguantan los que tienen una pasión real”

JC Peña — 06-05-2026
Fotografía — Roberto Gómez Acosta

No les ha sido fácil a los de La Palma llegar a “Amores de Verbena” (Autoeditado, 26), pero el arte se nutre también de adversidades y eso salta a la vista en este nuevo trabajo. Podrás verlos en concierto en Madrid (8 mayo, Canopy Madrid), León (22 mayo, Gran Café) y Aranda de Duero (5 a 9 agosto, Sonorama).

“Amores de Verbena” es un disco de argumentos rockeros, pero también de búsqueda y exploración de raíces e influencias, grabado de nuevo bajo la sabia tutela de Raúl Pérez en su estudio La Mina de Granada. Abel Lorenzo y Roberto Gómez, amigos desde los quince años, han recuperado la ilusión volviendo a sus orígenes como dúo. Ellos son Los Vinagres.

Me vi con ellos hace casi un lustro, en plena oscuridad pospandémica. Parte de su odisea se dio precisamente por aquellas circunstancias. (Roberto) “Nos pasaron muchas cosas. Primero, el parón de la pandemia que pasamos todos. Y luego, cuando se reactivó la cosa en 2022, se nos fue el bajista [Sergio Acosta], que era miembro de la banda. Fue una época de transición y de reestructurarnos, y nos costó lo suyo. Al final nos dimos cuenta de que siempre hemos sido dos. Este hombre y yo llevamos veinte años tocando juntos. Volvimos a recuperar la ilusión, porque antes de la pandemia teníamos la sensación de que nos iba a ir de puta madre, y de ahí fue hacia abajo”. Roberto termina su frase con una risa amarga.

"No pasa nada por decir que te va mal. Nosotros tuvimos una mala época, como nos pasa a todos"

El batería admite que los grupos son organismos de dinámicas complicadas, casi como las parejas. “Nos dimos cuenta de que es lo que queremos hacer, lo que nos vemos haciendo toda la vida. Los grupos son muy complicados, mucho. En la música aguantan los que tienen una pasión real, porque es muy sacrificado. Cuando hablamos de grupos con público más reducido como nosotros, nunca es fácil, y los altibajos son lo normal. Hay gente que no asume eso. Y no pasa nada por decir que te va mal. Nosotros tuvimos una mala época, como nos pasa a todos. Conocemos muchísimos ejemplos de bandas conocidas o hermanas que han pasado por cosas parecidas o peores”. Al final, sostienen, “si tu curro es real y genuino, lo consigues, o por lo menos te quedas con un buen sabor de boca: ‘Mira, tío, lo intenté a muerte’”.

Para darle forma a “Amores de Verbena” han repetido con Raúl Pérez, un técnico y productor del que todo tipo de músicos habla maravillas. (Abel) “No me extraña, es un sitio al que puedes ir y desconectar macerando bien las ideas que tienes. Puedes trabajar sobre el disco en tu burbuja, planteándolo bien todo. Y Raúl es una persona que es capaz de meterse en cualquier banda, como un miembro más. Es una habilidad muy de psicólogo. A nosotros nos ayudó mucho a retomar el rumbo, porque fuimos con ideas bastante dispersas. Estábamos un poco perdidos, y Raúl nos volvió a centrar, a darnos luz”. Roberto le define como “el Rick Rubin español. Saca lo mejor de ti y sabe identificar tu carencia y tu virtud, para minimizar una y amplificar la otra. Eso es lo que siempre necesita una banda y cualquier músico”.

Las nuevas composiciones tienen una electricidad rockera que es la especialidad del productor. (Abel) “Es un disco que nació en el local de ensayo. Lo compusimos Rober y yo, y después grabó Garri [Víctor Garritano], que es el bajista que está ahora con nosotros. Es un chico de La Palma que también que nos cayó del cielo, porque decidió venirse a Madrid y juntarse con nosotros". Roberto coincide en que “es mucho más orgánico. Quisimos que sonase más a directo. Lo trabajamos mucho en el local. No queríamos sufrir en directo, así que sólo grabamos lo que podríamos replicar en el directo. Eso cambió bastante, el otro disco se produjo de otra manera”.

Las propias dificultades los han llevado a ver las cosas de una forma más serena. El título del disco va por ahí. (Roberto) “Cuando ya estás hasta la polla de todo, dices: ‘Que le den al postureo, a las redes, a Instagram, al usar y tirar’. Un amor de verbena es un amor de una noche, totalmente pasajero. La letra habla de eso. Era una manera de decir que no queremos más amores de verbena, pero a la vez como de devolver el amor a las verbenas que somos. Es un doble juego. Queremos algo más sólido, más real y para toda la vida. Es algo precioso, pero que ya no queremos porque tenemos una madurez. Por eso estamos muy contentos de las letras. Si las hilas, hay un sentido”.

Esa madurez viene de los problemas. (Roberto) “Hace poco nos preguntaron si estar triste te ayuda a escribir, y yo respondí que no tiene por qué, pero sí que es verdad que cuando estás triste, en general, estás más contigo mismo. Te obliga a pensar más sobre la vida y, por lo tanto, a escribir. Lo importante es que sea auténtico, que sea real. Aunque cuentes una gilipollez, si te la crees, esa la clave. Y creo que este disco tiene mucha verdad”. Esa verdad tenía que reflejarse en un sentido homenaje a su tierra. La base del poderoso sencillo “Quédate” es el timple, un instrumento canario con una sonoridad particular. Para el vídeo echaron mano de una grabación de la zona que se tragó la lava del volcán de La Palma, en la que se ve un mundo que ya no existe. Uno de sus referentes, Juan Luis Guerra, también ha sido importante, y le homenajean con una versión de “Que me des tu cariño”, acompañado por un estupendo vídeo de animación de plastilina.

El ahora dúo ve ahora su futuro con esperanza, aunque girar sea mucho más caro y la industria apueste casi exclusivamente por lo seguro. (Roberto) “Las canciones son las que tienen que hablar, y yo creo que este disco tiene de sobra”.

 

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