El rapero Lildami estira el chicle de las músicas urbanas en su nuevo disco, “Flors mentre visqui” (Halley Records, 19), con el objetivo de ampliar la paleta de colores de la escena popular catalana. ¿Por qué no hacer un álbum con ‘beats’ de trap y a la vez una colaboración con Dorian? ¿Y presentarlo, además, en el Cruïlla? Todo cabe en su cabeza.

“Nada de lo que hago tiene una visión sólo business. Cuando hago un estribillo quiero que sea catchy, porque así me gusta como consumidor, pero la discográfica, en nuestro caso, llegó después, por ejemplo. Si quisiera vender más, debería hacer sólo reggaeton y no experimentar tanto”. Damià Rodríguez, Dami para los amigos y Lildami para el gran público, tiene claro cuál es su liga: jugar a hacer de funambulista sobre un cable que él mismo ha inventando. Ni quedar encasillado con los traperos-traperos, como apuntaba su mixtape de debut, mucho más de género (“10 vos guard”, 18), ni tampoco lanzarse de cualquier manera al mainstream, a pesar de haber participado en la edición 2017 del concurso de bandas noveles Sona 9.

“Ahora mismo no hay una figura rap en catalán para todos, popular como C. Tangana. Quiero llegar a gente que no sea consumidora habitual de rap”, explica, mientras se le mueven las rastas. De una de ellas cuelgan unas bolitas de bisutería con las letras de su nombre.

¿Pero como se hace para no perder pie cuando tus referentes van desde Chief Keef hasta Els Amics de les Arts? “El trap americano de 2012 me influyó mucho a la hora de expresarme. Esa es mi base. Pero tengo la suerte de trabajar con Chen, mi cerebro musical, que me ha permitido hacer lo que quisiera. Él absorbe información de todo tipo”. Lildami reconoce en Sr. Chen, su productor y próximo a la P.A.W.N. GVNG, una de las claves para que su nuevo largo, “Flors mentre visqui”, pueda transitar por músicas urbanas de cualquier pelaje y que a la vez conserve la fluidez pop. Una idea de variedad similar a la que ha utilizado Bad Bunny en X 100pre (18).

En la misma línea, las colaboraciones son del todo eclécticas; una de las más celebradas, “Tu ets el sol”, lleva al terrasense a cantar con Dorian. También participa su colaboradora habitual, Emotional Goku, que sigue cantando los temas que recuerdan al Lildami más emo, una vis del joven que se ha perdido en cierto modo en este nuevo largo.

Dami es hijo de su generación, amasa seguidores y comunicación en las redes, pero a la vez rescata parte de las ideas de los precedentes. El costumbrismo de la escena folk catalana que tuvo como estándar a Manel, a quien homenajea a su manera en “La dels Manel”, impregna ahora sus letras. Hablan de tú a tú. Del día a día, argumenta. Otro punto que le permitirá, a buen seguro, sumar adeptos. “Nunca he estado en peleas. He tenido la suerte de estudiar y ser de buena familia: sería deshonesto dar una imagen en las canciones que no se corresponde con la que vivo en la calle”, sostiene Lildami, que recientemente dejó su trabajo en una multinacional de automóviles para apostar por la música. No le va mal: en el Cruïlla de Primavera presentará álbum y en su edición estival compartirá escenario con, entre otros, Ayax y Prok.