Otros de los protagonistas de nuestro dossier de portada son este dúo formado por Ana Quiroga y Uge Pañeda quienes se estrenan en formato largo en el sello vienés Editions Mego con un disco que explora las conexiones entre humanismo y química.

Para arrancar con la entrevista, ¿podríais presentaros y hacer una breve semblanza de quiénes sois cada una y de los roles que jugáis en LCC?

Somos Ana y Uge, ambas autodidactas aunque con un pasado musical. Uge pinchaba desde hacía bastantes años. Comenzó en Islandia, donde además empezó a producir algunos temas. Ana estuvo tocando el bajo en dos grupos, entre amigos.

Nos conocimos en el 2007, conectamos muy bien y empezaron a brotar proyectos de índole dispar. Empezamos a pinchar juntas y Uge retomó sus producciones. A partir de ahí, empezamos a crear temas y a principios del 2010 formamos LCC (acrónimo de Las CasiCasiotone).

Nuestros roles son variados y complementarios. Observamos que incluso antes de desarrollar los temas, ambas tenemos claro qué sonidos queremos y qué no, ¡y siempre coincidimos! Uge lleva un mayor peso compositivo, muchos temas los comienza ella y a partir de las melodías y las bases, vamos incorporando juntas el resto de sonidos, grabaciones de campo, voces y arreglos, hasta darlos por finalizados. Consideramos que LCC es más que un grupo de música. El concepto de los temas, las ideas creativas que desarrollamos, los diseños, la puesta en escena, los diversos proyectos colaborativos… Todo lo hacemos entre las dos. Unas veces se le ocurren a una ciertas ideas, otras veces a la otra. Curiosamente, casi siempre vamos a la par, tanto a nivel sonoro como estético. Nos entendemos realmente bien. Usamos la música como el medio de expresión con el que nos sentimos más cómodas para trasladar un concepto, una idea, una emoción, aunque a veces nos apoyamos en otras manifestaciones artísticas y colaboramos con otros para lograr este fin.

¿Cómo ha sido el desarrollo del grupo a lo largo de estos siete años? ¿Cuáles los momentos determinantes en la corta historia de LCC?

Nuestros primeros conciertos en 2010 en las dos primeras ediciones del CasiMiniFest, sin apenas repertorio pero rodeadas de amigos que nos apoyaron desde el principio. El directo del LEV Festival en 2012 que preparamos en exclusiva para la ocasión y supuso un antes y un después en nuestro imaginario sonoro. Fue el punto de partida donde se empezaron a fraguar los sonidos que posteriormente se consolidarían y madurarían hasta producir “d/evolution”. Ganar el Villa de Bilbao en 2013, un muy grato reconocimiento a nuestro trabajo y un chute de energía. Y sin duda, fichar por Editions Mego a principios de este año, mejor, imposible.

¿Y de qué forma os introducís en el terreno de la electrónica y, más concretamente, en el ambient y los sonidos industriales?

Por nuestra diferencia de edad, nos han influido estilos y épocas diferentes. Uge, sobre todo, a través de la Neubaten, Brian Eno, el kraut y la electrónica alemana de los 70 en adelante, y después, durante los años que vivió en Islandia se cruzó en su vida gente vinculada a la electrónica que la animó a empezar a producir. Ana, sobre todo, por el rock industrial que jugueteaba con la electrónica, especialmente por Nine Inch Nails y también por el big beat y el breakbeat de los 90. Lo del ambient viene de serie, estamos seguras que la culpa la tienen nuestros padres de tanto escuchar el “Tubular Bells” y a Vangelis.

Imagino que en los cuatro años de existencia del grupo ha habido una importante evolución no sólo a nivel de cómo suenan LCC, sino de qué forma facturáis esos sonidos. ¿Podrías hacerme un recorrido por las etapas musicales del proyecto vinculada al diferente software o instrumentos musicales que habéis empleado?

Tan grande ha sido el recorrido como que partimos casi de cero, sin más instrumentos que los que teníamos por casa desde nuestra infancia y nuestras anteriores etapas musicales, acompañados de un memorable ordenador que ya no tenía ni teclas por su larga vida (aún lo conservamos de recuerdo) y un sinte hecho dentro de una caja de puros. A partir de ahí, fuimos ahorrando todo lo que podíamos para ir adquiriendo el equipamiento que necesitábamos según la dirección que marcaban nuestras inquietudes a la hora de producir. Así mismo sucedió con los diferentes softwares que utilizamos. Nunca hemos sido fieles a nada en una constante búsqueda y transformación de sonidos. Los cuales a veces pasan por diferentes técnicas de grabación, van de un software a otro hasta ver la luz definitivamente pareciendo ser una cosa que no son en algunos casos. Poder intervenir en la evolución y modificación de los sonidos nos genera una atracción irresistible, la confusión entre lo orgánico y lo sintético resulta un juego seductor.
Cualquier cosa es un instrumento en potencia y cualquier software es bueno si te da lo que buscas. Nosotras no solemos dejar de utilizar uno por otro sino que los utilizamos de manera complementaria, quizás sea poco pragmático pero si te sientes cómoda por qué dejar de hacerlo.

 Evidentemente me interesa mucho que me cuentes cómo sido el proceso que lleva a un proyecto sin referencias en el mercado y que se mueve desde una provincia más bien periférica ahora mismo en España a publicar en un sello como Mego.

Pues, sinceramente, todo fue muy sencillo y muy rápido. Fue un flechazo por ambas partes. Nos pusimos en contacto con el sello y le pasamos cuatro temas. Les encantaron y nos dijeron que nos publicaban el disco. Para nosotras era el mejor sitio donde podíamos publicar y desde el principio nos hemos sentido como en casa. Un lujo.

 

 

 Habladme del concepto tras “d/evolution” y los títulos de unos temas que remiten a elementos químicos…

“d/evolution” encierra la paradoja hombre-tierra. Plantea una reflexión acerca del paradigma de la evolución; hasta qué punto nuestro desarrollo y el proceso de tecnologización, el cual, inevitablemente está ligado a la extracción y al procesamiento de los minerales, ha fragmentado y deformado la naturaleza. Expoliando sus recursos sin mantener una convivencia sostenible, resquebrajando lo que anteriormente había sido una relación simbiótica, para convertirla en una relación parasitaria. Los biorritmos del hombre se vuelven sincopados frente a los de la tierra y viceversa, en una constante lucha por mantener un frágil equilibrio. El disco juega con dicha ambigüedad; enfrentando por momentos, cálidos y abruptos paisajes sonoros, evocando entornos naturales y urbanos, procesando sonidos de la naturaleza hasta convertirlos en sintéticos y a su vez, transformando sonidos sintéticos en orgánicos, en la búsqueda de un traspaso de poderes que nos acerque a nuestros orígenes.
Los títulos de los temas se han escogido, intentando traspasar la barrera que a veces representa el idioma. Hemos intentado ir a la raíz, utilizando la etimología de diferentes minerales que nos lleva irremediablemente, en muchos de los casos, al tratarse de minerales puros, al único elemento químico que los compone. Escogimos los minerales como representantes de la riqueza del interior de la tierra, de su profundidad y sus entrañas brutalmente desgarradas por la explotación humana. Dichos minerales, han sido escogidos teniendo en cuenta varios factores de representatividad tanto personal como tecnológica. Por ejemplo, “Graphein” (el grafito) es una de las formas alotrópicas en las que se puede presentar el carbono junto al diamante (“Adámas”), también presente en el álbum. Los dos con fuerte y determinante presencia en el presente y futuro devenir humano. Es curioso cómo en algunos de los escasos lugares donde se dan las condiciones necesarias para la extracción de los diamantes, allí donde existen cratones, lejos de generar riqueza, se genera el caos.

¿Y podéis hablarme del aspecto ideológico que rodea a vuestra música?

La música en muchos casos es generadora de emociones y sensaciones, aunque en el caso de “d/evolution” invite a una reflexión a través del concepto del álbum.

Nosotras llevamos mucho tiempo pensando sobre ello. Obviamente somos un grupo que usa y disfruta la tecnología para poder desarrollar nuestras creaciones y abogamos por ella, pero ha habido un destrozo en la relación que el hombre como huésped ha establecido con la tierra y consideramos que hay encontrar un equilibrio sostenible. De la misma manera que a nadie se le pasaría por la cabeza llegar a casa y destrozar el sofá, la nevera o la cama porque haría su casa menos confortable, pues no entendemos por qué esto se hace con el planeta, que es nuestra gran casa. De todas formas, lejos de pretender adoctrinar, nuestra intención es trasladar a la gente, a través del disco, la reflexión sobre este tema y que cada uno saque sus propias conclusiones y genere sus propias sensaciones.

Supongo que en Asturias os movéis con músicos que tienen más bien poco que ver a nivel sonoro con LCC. ¿Puedes hablarme de esas relaciones y de cómo han condicionado o enriquecido el sonido de LCC?

Asturias siempre ha sido una pequeña pero rica región, tanto en recursos naturales como en artistas. Muchos de nosotros hemos crecido rodeados de una fuerte presencia del folclore asturiano, lleno de matices y ritmos ancestrales capaces de trasportarte a otro tiempo y lugar. De aquí han salido multitud de grupos de diferentes estilos y al ser tan pequeño es fácil que nos conozcamos los unos a los otros, pudiendo, en nuestra opinión, enriquecernos de ello. Si una virtud tiene la música es la de poder emocionar al que la oye y al que la crea, y la emoción, en nuestro caso, no entiende de estilos, es más, los diferentes conocimientos que te aporta la gente de tu entorno te hacen crecer.

Igualmente me consta también que hay una escena electrónica subterránea asturiana que imagino que ahora mismo se habrá activado todavía más alrededor de eventos como el LEV. Por favor, habladme de todo eso, de nombres como Paredano, Kresy, etc, que apenas son conocidos a un nivel global y de las personas más influyentes en el terreno de la música electrónica en Asturias por allí.

En Asturias existe una amplia escena electrónica, en proporción con otras comunidades. Existen importantes artistas que cubren una amplia gama de géneros, desde el arte sonoro, la fonografía, hasta el techno más purista. Personas más conocidas y otros que no lo son tanto están haciendo muy buenos trabajos. De hecho nosotras siempre intentamos tener representación asturiana en el CasiMiniFest (un modesto festival que organizamos con la intención de fomentar la comunidad audiovisual menos convencional). De hecho, Kresy participó hace unos años bajo el pseudónimo que utilizaba por aquel entonces. Podríamos hablar de muchos y todos serían buenos ejemplos de lo que se está haciendo por aquí. Además, el LEV ha ayudado muchísimo a acercar la electrónica a un público menos especializado y hasta ahora más ajeno. Se ha convertido en uno de los festivales de referencia. Además del LEV por todo lo que se genera y aporta a su público, quizás el mayor peso de la electrónica por aquí sigue estando vinculado al techno y a músicos como Exium, Mulero y Reeko que son, probablemente, algunas de las figuras más representativas y posicionadas en el panorama internacional.

¿Cuál es el último disco que realmente os ha impresionado y por qué?

“Hostile Environment” de Bolder y “Ett” de Klara Lewis, ambos en Editions Mego, por mantenernos en una constante y sugerente tensión sonora. “Odyssey” de Rival Consoles por sumergirnos en sus ritmos hipnóticos y “Psychic” de Darkside porque su música nos atrae irremediablemente.

Por cierto si quieres conocer a LCC en su plenitud, no te pierdas a continuación la sesión que prepararon en exclusiva para MondoSonoro. Una inmejorable banda sonora para esta entrevista: