“Johnny B. Zero es una especie de monstruo que vive en un sótano al que te enseñan a alimentar”
Entrevistas / Johnny B Zero

“Johnny B. Zero es una especie de monstruo que vive en un sótano al que te enseñan a alimentar”

Marcos Arenas — 25-09-2020
Fotógrafo — Archivo

El cuarteto valenciano Johnny B. Zero publica “Metonymy Of Sound” (Autoeditado, 20), un nuevo larga duración en el que la banda amplía sutilmente las fronteras de su música. Con ellos charlamos para descubrir más al respecto.

Habéis ido estrenando canciones desde hace meses. ¿Se os ha hecho muy largo el camino hasta ver publicado “Metonymy Of Sound”?
En cierta medida sí. Decidimos estrenar canciones del disco a la largo del invierno pasado pensando en nuevas formas de convivir con la lógica actual donde los singles tienen mucho peso. Sacamos videoclips desde cinco meses antes de la salida del álbum y ya teníamos la mitad del disco, es decir, las caras B. Desde dentro, el proceso de hacer una colección de diez canciones se percibe como una unidad de sentido concreta. A veces se veía lejos el momento de enseñar el disco entero, pero ha servido para mostrar que había un cimiento sólido sobre el cual se ha montado el disco. Además veníamos de hacer un par de conciertos a la semana, llevábamos un ritmo bastante serio girando por España, y todo se ha parado con el confinamiento. Pasábamos muchas horas juntos y de pronto no podíamos ni vernos. Antes ensayábamos y viajábamos y de pronto sacábamos un tema para que la gente lo escuchara exclusivamente online. Quizá eso lo ha hecho más largo todavía.

“Metonymy Of Sound” es un punto de inflexión en nuestra trayectoria porque es el primer disco que sacamos con nuestro propio sello”.

El último single que pudimos escuchar, “Metonymy Of Sound”, es la canción que ha dado título al álbum. ¿Podríais desarrollar un poco la idea de la “metonimia del sonido”?¿Qué es lo que sustituye al sonido en este caso?¿O qué es a lo que sustituye el sonido?
En este caso es una idea de la metonimia con un poco de mala leche. A nivel “técnico” la idea es que, de todo el espectro sonoro, de entre todo el ruido y el caos, supone un proceso metonímico el elegir una serie de sonidos ordenados y dispuestos según una narrativa. Y la música es básicamente eso: coger de entre todo el espectro sonoro la vibración de 440hz, llamarlo “La” y montar toda una historia a partir de ahí. Para nosotros es sagrado el sonido entendido así: la toma que hacemos dentro del estudio de grabación es fundamental porque es concreta, precisa y real, extraída del gran continuo sonoro y ruidoso del mundo. Nos parece que muchas veces se especula con ese instante crucial intentando imitar a no sé quién de los años setenta o lanzándose con toda la ansiedad al último carro de las tendencias. Así que lo que viene a decir el título, en cierto modo, es “la música es esto”. Una opinión un poco fuerte pero que tampoco mata a nadie.

Cualquiera diría que Johnny B. Zero parecéis destinados a ser unos corredores de fondo, es decir una banda que, en lugar de estar bajo los focos, está desarrollando su carrera paso a paso. Pero diría que esa es la situación en la que se os ve más cómodos. Sin prisas, pero sin pausas que dice aquella máxima. 
Los atajos más efectivos que hemos visto estos años tienen mucho que ver con la persecución de las tendencias y la supresión del criterio y del talento propios, así que nuestra sensación siempre ha sido que no ir paso a paso ponía en peligro hacer música relevante y de calidad, música verdaderamente independiente y honesta con nuestras ideas artísticas y políticas. Nos cuesta creer en las canciones que se perciben inmediatamente como “comprometidas” porque de muchas de ellas suele emanar una ansiedad por triunfar y hacer dinero en un nicho específico de mercado. Conjugar estos dos polos de guerrero de barrio y de inversor capitalista nos ha resultado siempre difícil de estomagar. Hemos preferido hacerlo a nuestra manera y afortunadamente los fans que se consiguen así son eternos y bastante hardcore. Se duerme bastante tranquilo sabiendo que le gente que te sigue lo hace porque un día se enamoró de la banda escuchando la radio.

¿Qué papel creéis que jugará “Metonymy Of Sound” en vuestra trayectoria? O diría más. Sin contar con los EP’s, ¿qué papel opináis que juegan “Crystal Totems”, “Birds” y “Metonymy Of Sound” en la carrera del grupo?
“Metonymy Of Sound” es un punto de inflexión en nuestra trayectoria porque es el primer disco que sacamos con nuestro propio sello. También, y dada la lógica artística totalmente independiente de la banda, es el momento en el que sentimos que ya no tenemos nada que demostrar. “Mayday” supuso una presentación de nuestro sonido y nuestra forma de hacer canciones. “Crystal Totems” y “Birds” fueron un Ep y un disco que significaron una llamada de atención para quienes se resistían a ver la naturaleza iconoclasta de la banda. “Suicide Watermelon Stories” fue el desarrollo sin medida de nuestro discurso; un disco doble en una época de singles. Después de más de cincuenta canciones publicadas en unos seis años, “Metonymy Of Sound” llega sin ningún tipo de presión. Era el momento de hablar desprejuiciadamente de nuestra poética, e incluso darle al disco el nombre de esa lógica musical.

“Estamos ensayando a un volumen horroroso y que no tiene ningún sentido. Así es la vida, hay que desfogarse”.

Juanma ha compartido voces con Aurora García, por ejemplo. ¿Había amistad con músicos como Natxo Tamarit y Aurora García antes de llamarles o ni siquiera os ha hecho falta levantar el teléfono para que se apuntasen a vuestras canciones?
Con Natxo había una amistad de muchos años, pero en lo tocante a colaborar no ha tenido un proceso muy distinto al de Aurora, a quien conocimos hace no tanto. Como hemos comentado, el mundo de la música es extraño, y a veces hostil (sobre todo para los músicos). Por eso nos ha resultado extremadamente sencillo llevarnos bien y colaborar: porque somos músicos que compartimos cierto ADN y cierto espíritu de disciplina, cierta idea de que para tocar música que emocione tienes que cantar o tocar desde los riñones, haciéndote un poco de daño en el proceso. En cuanto percibes un parentesco así con un músico lo más probable es que acabes tocando algo, aunque sea por las risas. Nosotros hemos tenido la suerte de que se han prestado a permanecer más allá de una jam casual.

Da la impresión de que la música negra y el funk tiene cada vez mayor peso en vuestra música, aunque en realidad el sonido sea rock. ¿Se puede considerar una evolución lógica o es algo que consideráis que ha salpicado vuestra música desde los inicios?
El funk, el soul o el blues siempre han estado de manera prominente en el ADN de nuestra música. Estamos bajo la influencia del groove incluso cuando hacemos pop, de hecho una de las canciones más soul que tenemos es “Gold”, tema que cierra nuestro primer disco. Creemos que puede dar la sensación de que ahora tenemos mucho de funk pero se debe a que en este momento el volumen de canciones es tal que se subrayan todos los aspectos de nuestra música.

He leído que, en este disco, ha sido importante para vosotros transmitir la energía de un grupo tocando juntos en el mismo sitio. ¿Cada uno de vuestros discos ha tenido un objetivo marcado en ese sentido antes de empezar a trabajar o siempre habéis sido un grupo intuitivo?
La sensación que se tiene como miembro de esta banda es algo así como que Johnny B. Zero no es nadie, sino una especie de monstruo que vive en un sótano al que te enseñan a alimentar. El monstruo tiene que sobrevivir. Y el alimento del monstruo son las tomas. Creo que eso ha estado en todos los discos: hay que entrar y grabar una buena toma, una toma real, una toma grabada en una habitación y en un momento concretos. Esta es la sensación de directo que ha atravesado todo Johnny B. Zero en todo momento, algo así como una “dignidad” de músico que lo mejor que puede ofrecer es eso: tocar con pasión. Sobre esas tomas cada disco ha tenido sus procesos de extrañamiento: “Mayday” ha sido más rock que “Crystal Totems” o “Suicide Watermelon Stories”, pero todos han sido igual de “experimentales” en el sentido de que todos han buscado coger esa toma sagrada y reventarla por las costuras.

Al mismo tiempo, es evidente que los grupos, tras el confinamiento, han sentido más que nunca la necesidad de volver a estar ensayando juntos y sintiendo la electricidad que provocan esos conciertos que no pueden celebrarse. ¿Cuál ha sido vuestra situación?¿Os habéis podido ver para ensayar?¿Habéis querido tocar juntos o no había ganas? 
La verdad es que veníamos de tocar una media de dos o tres veces juntos por semana y como los conciertos tienden a ser bastante libres estábamos muy en forma. En el momento pre-confinamiento no ensayábamos mucho porque no había nada más que ensayar. Ahora sí que vamos con muchas ganas y notamos esa “electricidad”. Estamos ensayando a un volumen horroroso, por ejemplo, un volumen que no tiene ningún sentido. Así es la vida, hay que desfogarse.

Y una última pregunta. ¿Habrá conciertos de Johnny B. Zero en breve o estáis a la espera de que las cosas vuelvan a una cierta normalidad?
El 2 de octubre presentaremos “Metonymy Of Sound” en el Loco Club de Valencia. A parte de ese concierto, habrá cosas puntuales pero nada demasiado grande ya que la situación no da lugar a hacer conciertos con normalidad.

Marcos Arenas

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