Inspiradora, caótica, inclusiva y sudorosa son unas pocas palabras usadas para describir tanto la música de Idles como a la propia banda. Si “Brutalism” (Partisan, 17) anticipaba ya lo que estaba por llegar, “Joy As An Act Of Resistance” (Partisan/[PIAS], 18) es su jugada maestra para dar un importante salto adelante.

Después de actuar en la pasada edición del Primavera Sound, el grupo británico estará actuando de nuevo en nuestro país los días 29 noviembre (Moby Dick, Madrid) y 30 noviembre (Razz 3, Barcelona).

En directo, Idles son pura energía. Pocos pueden mantener su intensidad y su capacidad por combinar espectáculo y energía. Sus directos nos descubren a unos músicos testarudos y perros viejos que han derramado mucho sudor por el camino para lograr darse a conocer y gozar de éxito. Lo empezaron a conseguir con “Brutalism”, su disco del pasado año, que hace temblar nuestros cuerpos a base de ira, energía y ritmo. Sin embargo, bajo la superficie de ingleses enojados descubrirás a un cantante con mucha cabeza, Joe Talbot, y a una banda que difunde un mensaje de amor y unidad enfrentándose a la homofobia, a la discriminación y a la indolencia política. A una formación que utiliza el dolor como una herramienta, como una brújula para continuar su viaje desde la introspección más cruda hasta los escenarios. Idles son brutales y vulnerables al mismo tiempo. Talbot y el guitarrista Mark Bowen nos atienden durante su gira escocesa para hablar de su trayectoria y su futuro.

El primer disco recibió muchos elogios por tratar de generar una conversación abierta sobre la dirección que va nuestro mundo políticamente y socialmente. ¿Es importante con el segundo trabajo seguir con las mismas ganas de expresarse de manera tan franca y emotiva?
(Bowen) Aún más. Creo que nuestra gran labor con el segundo disco es intentar estar a la altura de lo que habíamos comunicado a nuestra audiencia. Y haciéndonos aún más vulnerables y esperando que la gente haga lo mismo. Una de las cosas más llamativas del nuevo disco es una pérdida de inhibición, y eso es definitivamente algo que también queremos trasladar a nuestros directos. Además, esperamos que la gente pueda sumarse a nosotros en ese sentido.

(Talbot) Sí. Creo que este disco supone, en cuestiones de progresión, exactamente lo que un artista debe lograr, que es más fluidez en nuestro propio léxico y un mensaje más conciso del que ofrecimos en el primer disco. Pero lo que también es cierto es que queremos lograr lo mismo, pero tomando un camino diferente, un nuevo sendero filosófico. El disco entero habla de la disolución de uno mismo, del ego, y de la mejor a la hora de comunicarte, el diálogo que te permite llegar al lugar que deseas a través de lo que quieren los demás.

Líricamente, las letras de este segundo disco tratan la masculinidad y la relación de Joe con su padre. ¿Cuéntanos qué relación tiene con los temas centrales del primer disco, que trataba sobre el feminismo y la feminidad?
(Talbot) En “Brutalism” quise poner el foto en mi madre y en mi relación con las mujeres en general. Le di vueltas a mi percepción sobre lo que es una mujer y lo que creo que debe cambiar en la sociedad con respecto a las actitudes hacia las mujeres. Al mismo tiempo, funcionaba como una metáfora de la propia sociedad. Ahora lo que hago es echarle un vistazo a la hombría y a la masculinidad porque soy un hombre con autoconciencia. Me refiero a que “Joy As An Act Of Resistance” es simplemente una reacción al primer disco. Hay partes que son reacciones a los problemas que abordé en “Brutalism”. Siendo feminista, sentí que uno de los catalizadores y una de las causas de las actitudes negativas hacia las mujeres vienen de la masculinidad y las presiones de estar a la altura de lo que se supone que debe ser esa masculinidad, de la naturaleza cáustica de la masculinidad o de la mentira que hay tras todo ello. Así que sí, este disco tiene una relación causa-efecto con el primero, a la vez que es el segundo episodio en un arco temático.

Mientras os veía en directo, me llamó la atención que no hubiera gente en las primeras filas con sus móviles tomando fotos o grabando vídeos. Yo creo que os podéis tomar eso como un halago…
(Talbot) Produce un sentimiento impresionante, aunque creo que posiblemente fuera porque prefieren que sus teléfonos se rompan filmando a otra gente, que filmándonos a nosotros (risas). Pero me gusta que lo vieses así, porque eso significa que estamos perdiendo nuestras inhibiciones, con este disco más que con el primero. Se trata de amarse a uno mismo, ser consciente del momento y disfrutar de la interacción con otras personas, y eso lo estamos consiguiendo. Tras tantos directos, conocemos tan bien nuestras canciones que podemos olvidarnos de nuestros instrumentos y aprovechar cada concierto para vivir algo especial. Quizás a los demás les parezcamos unos putos idiotas, pero creo que lo que somos en realidad se refleja en nuestra audiencia y, de repente, nos hemos dado cuenta de que nos gustaría actuar en una sala llena frente a mucha gente a la que no le importe lo que los demás piensen sobre ellos. Sería algo hermoso ver esa actitud y espero que suceda pronto.

Soléis decir que Idles tomáis prestados del hip hop cierta agresividad, las letras de protesta e incluso algo del ritmo. ¿Es realmente una influencia tan grande para vosotros?
(Bowen) ¡Mucho! Podríamos decir sin dudarlo que artistas como Kanye West o Danny Brown han tenido un papel muy importante en lo que estamos haciendo. Nos llena de alegría escuchar su música y nos inspira mucho a la hora de pensar en nuestra propia música y en nuestros directos. Y hablando del ritmo, también sacamos cosas de ahí… piensa que casi nuestras canciones empiezan con el ritmo de la batería.

(Talbot) Crecí con hip hop y fui Dj de hip hop durante seis años, así que estoy seguro de que aprendí mucho de mi entonación y rango vocal gracias a ello. Me encanta porque puedo escuchar todo lo que amo en nuestra música y por eso me siento tan feliz sobre el escenario. Sin ninguna duda hay elementos del hip hop en nuestra música y estoy orgulloso de ello. Todos tenemos la capacidad de disfrutar del hip hop sin tener que forzarlo. A la mayoría de la gente le gusta instintivamente, otra cosa es que quieran admitirlo.

Siguiendo con la música, ¿estáis de acuerdo en que la música punk nunca encaja tan bien como cuando se hace por británicos?
(Talbot) No creo que eso sea cierto. Además me parece injusto para quienes no sean de Gran Bretaña. No creo que tu nacionalidad sea importante. Creo en la idea de fronteras imaginadas y que nadie tiene derecho absoluto en cuestiones creativas. Si quiero ser un pintor de expresionismo abstracto, el hecho de que no sea un estadounidense de los años sesenta no me va a impedir que lo intente. Todos tenemos el derecho a hacer lo que nos dé la puta gana creativamente hablando, siempre y cuando sea de manera honesta. Es lo mismo en cuestiones de género y sexualidad. No deberías tener que atenerte a unas normas que no deberían limitar el alma humana, como la sexualidad o la creatividad. Todas estas cosas son solamente formas de expresar algo que tenemos dentro nuestro.

Hace un tiempo dijisteis, con una honestidad brutal, que durante los seis primeros años fuisteis “una banda de mierda”. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
(Bowen) Creo que todo cambió cuando dejamos de preocuparnos por lo que otros pensaran sobre nosotros. Durante los primeros seis años estábamos muy preocupados sobre lo que debíamos hacer, sobre cómo íbamos a conseguir un agente, cómo íbamos a conseguir tocar en festivales y todo eso. Tras seis años así decidimos dejar de preocuparnos de cosas de ese tipo…

(Talbot) Parecía que el mundo que nos rodeaba se había vuelto mucho menos indulgente. Mark tuvo que trasladarse a Londres, mi madre murió… y lo que sucedió es que todo lo que nos rodeaba empezaba a ser más complicado, así que no podíamos pasarnos todo el tiempo intentando ser algo que no éramos, pensando en qué debíamos hacer para tener éxito… Que no lo tuvimos (risas). Así que llegó un momento en el que nos dijimos “¡A tomar por el culo esta mierda! ¡Vamos a ser nosotros mismos y a tocar para disfrutar!”. Y eso hicimos. Ahora escribimos únicamente sobre lo que creemos y lo que somos. ¡Y es una cosa muy hermosa!