Hermanos de pega
Entrevistas / Pernice Brothers

Hermanos de pega

Half Nelson — 14-08-2003
Fotógrafo — Archivo

Joe Pernice parece una de esas personas que no podrían vivir en un mundo sin música. La escribe, la graba, la interpreta, pero sobre todo la vive al defenderla y hacer suya la de otros. Marcado por la tradición country, ha ido poco a poco decantándose hacia el pop, primero rodeado de arreglos de cuerda y ahora, en “Yours, Mine & Ours”, de guitarras en sintonía con grandes nombres como The Smiths.

Mi impaciencia me hace adelantar unos minutos la hora de mi llamada a Nueva York. Error: la banda está completando el ensayo y el propio Joe Pernice me pide amablemente que vuelva a llamar algo más tarde. Parece que quieren aprovechar al máximo la experiencia acumulada tras la multitud de conciertos que originó su anterior Lp, “The World Won´t End” (Ashmont/Houston Party, 01), lo que sin duda se refleja en la mayor simplicidad de este “Yours, Mine & Ours”. “Este disco es mucho más fácil de tocar porque no usamos los instrumentos de cuerda que había en ´The World Won´t End´. Lo que este disco refleja es la extraordinaria sensación de libertad que me da el hecho de tener el control absoluto de todas las decisiones respecto al disco”.

“El pop en Estados Unidos está tan alejado de lo que yo hago, son canciones tan de usar y tirar…”

En efecto, Ashmont es sello que Joe Pernice fundó tras la agridulce experiencia de editar tres álbumes (a nombre de Scud Mountain Boys, Pernice Brothers y Chappaquidick Skyline) en Sub Pop. “Puede que parezca un disco feliz, pero no es una felicidad desbordada. Si te fijas en la portada -unos magníficos fuegos artificiales- verás que la foto está revelada en blanco y negro. Es decir, hay felicidad, pero no exultante, sino matizada. Así es como quiero que se perciba el disco”. Pese al tono agridulce, Joe Pernice es consciente de que está atravesando un buen momento que va a aprovechar “sacando otro disco de Chappaquiddick Skyline este año. Es básicamente para enfadar a los periodistas: todo el mundo me dice que he publicado demasiados discos con demasiados nombres diferentes (yo cuento hasta siete discos en ocho años con cuatro denominaciones distintas). No se puede contentar a todo el mundo (risas). Pero, aparte de los arreglos, alguna diferencia ha de haber entre las canciones de un grupo u otro. “Cuando escribo una canción ya sé para qué proyecto va a ser. Las más pop son de los Pernice Brothers y como no puedes poner muchas canciones depresivas en un álbum esas las dejo para Chappaquiddick”. Conociendo la fascinación de determinada crítica por los cantautores deprimidos me temo que este acercamiento al pop va a acabar con Joe Pernice en el banco de los acusados de superficialidad. “No creo que ninguna de mis canciones sea superficial. El pop en Estados Unidos está tan alejado de lo que yo hago, son canciones tan de usar y tirar… Mis canciones… no sé, supongo que quizás sólo yo puedo ver que hay algo más aparte de lo que se ve a simple vista…”. Por un momento parece levemente tocado, así que intento levantarle la moral entrando más en profundidad en el disco. Hablemos de la gloriosa “One Foot In The Grave”, un título no demasiado optimista. “Puede tomarse de dos maneras, como que la radio está prácticamente muerta, pero que sigue dando guerra (la frase final es: “And the radio still plays with one foot in the grave”) o como que, en Estados Unidos, está definitivamente muerta, al menos para nosotros que no tenemos ninguna posibilidad de que nuestras canciones suenen en ninguna emisora. A pesar de eso, tanta gente compra discos que puedes, gracias a las giras, vender los suficientes para vivir sin que nadie oiga tu disco por la radio y vaya a pedirlo a una tienda que posiblemente tampoco lo tenga”. Una vez recobrada la confianza seguimos penetrando en sus letras, llenas de referencias a otros artistas como en la propia “One Foot…”, donde se incluye la frase “So Long, Marianne”, tomada de Leonard Cohen; o como en “Baby In Two” con el vocativo “Hey Kid, Rock And Roll” que R.E.M. usaron en ´Drive´. “Ja, ja, te has dado cuenta (risas). Esas pequeñas citas son un homenaje a la gente que admiro, pero R.E.M. ya la habían tomado de otra parte antes que yo”. Del mismo modo, también el texto de “Judy” me parece un homenaje a Judy Garland, configurando el ´momento Smiths´ del álbum. “No puedo negar que me gustan The Smiths, pero sólo los veo en algunos momento del álbum, no en todos y, decididamente, no en la voz. Si nuestras voces se parecen es algo accidental, tan sólo intento cantar desde el corazón”. Quizás no sea la voz, sino la manera de cantar, la manera de colocar las frases. En fin, cualquiera que oiga el inicio de “Judy” lo entenderá inmediatamente. Como guinda, sólo me queda añadir que acaba de escribir un relato relacionado con el disco “Meat Is Murder”. “Una editorial se puso en contacto conmigo para que escribiera algo sobre The Smiths, ya que se habían enterado de lo fan que yo soy. Les dije que sólo haría un relato de ficción sobre alguien a quien le gustara mucho ese disco, no quería hacer un texto crítico. No es algo autobiográfico, ese disco me gusta mucho, pero te aseguro que la mayoría del relato es pura ficción (risas). Bien, ya tenemos ganas de que caiga en nuestras manos.

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