Con paso lento, pero seguro, Persons nos presentan “Ghettoblaster” el segundo trabajo de su carrera. Un disco repleto de groove y buenas maneras del que recomendamos su escucha.

Flota como una mariposa psicodélica, pica como un mosquito afrobeat. Mejor un simil entomológico y pugilístico que hacer un cóctel de influencias rebuscadas para hablar de Persons. Sobre todo después de charlar con Juan Salamanca (voz, guitarra y teclados) y Sanet Martínez (guitarra), porque se ve a la primera que no son gente de bebidas extrañas. Amigos desde la época del instituto allá en El Escorial –”éramos los greñudos y raros en un sitio que sólo había bakalas de bomber y pelo rapado”–, este año cumplen una década tocando juntos. “Hemos tenido una trayectoria muy lenta, pero siempre ascendente y continua”, aclara Juan para justificar que “Ghettoblaster” sea el segundo de su carrera.

Tras una fase inicial de grupo casi punk que cantaba en inglés, a principio de la década comenzaron a componer en castellano y grabaron “Hipnosis Casa”. “En Mondo Sonoro lo pusisteis muy bien, estuvo no sé cuántos meses entre los favoritos de la redacción”, recuerda agradecido Juan. “Este disco es muy distinto a aquel”, concluyen Juan y Sanet haciendo balance.

Ambos grabados en La Mina, el estudio de Raúl Pérez, la singularidad de “Ghettoblaster” radica en su concepción. “El anterior era armónicamente más pop, este en cambio es más de flow”, explica Juan antes de ponerse técnico y desvelar el misterio. “Todo salió en el local de ensayo y muy rápido”, completa Sanet. “Algunos días se venía a tocar con nosotros un batería guineano-ecuatoriano que nos tenía flipados”, recuerda Juan. “Fue como una señal, para tirar por la línea del groove”.