En Flix, una pequeña localidad situada entre Lleida y Tortosa, en la comarca de Ribera de Ebro, hablan el “ebrenc”. Un dialecto del catalán, como tantos otros, que no deja de ser peculiar. Aleix Ferrús, alma mater de Gebre, nos explica que hasta algunas veces la gente se pensaba que cantaban en portugués o italiano. Pero no, es “ebrenc” y es un catalán de lo más bonito. Tal vez este sea uno de los toques más especiales que tiene Gebre y su “Marçà-Falset” (Indian Runners/Bones Festes, 19).

Después de participar en el Monstres de l’Ebre, ahora forman parte del cartel del Damn! de Tardor (5 octubre, Antiga Fàbrica Damm) junto a Gaua, Luces Negras y Walking Lands).

Venís de diferentes bandas. Tengo entendido que hasta vuestro bajista es DJ. ¿De dónde viene la idea de crear Gebre con estos miembros?
Gebre empezó que yo salía de dos bandas (Parlament y Pigmeo) y tenía una serie de canciones que quería acabar de montar. Fui preguntando a la gente de Indian Runners, como por ejemplo a Gerard de Vàlius, y poco a poco el me conectó con Adrià, que aparte de ser de los fundadores de Indian Runners también estaba con el grupo Samitier. Con él empezamos a ensayar y seguimos buscando miembros. Adrià apareció un día diciendo que tenía un amigo suyo de toda la vida que conectaba mucho con la música pero que nunca había tocado el bajo. Entonces nos quedamos un poco sorprendidos y le dijimos que mejor si traía a un amigo que sí que lo tocara, como sería normal. Pero vino Dani, que es DJ y nunca había tocado el bajo, y la verdad es que encajó de maravilla. En la batería, después de empezar con Pol, el otro componente de Vàlius, finalmente se ha quedado Llorenç de Mareta Bufona, ya que Pol tuvo que salir por temas de trabajo.

De hecho con esta formación sois tres cantantes, ¿no? Llorenç, Adrià y tú mismo como voz principal.
Yo siempre había cantado en inglés. Y realmente a mí siempre me ha costado mucho hacer letras y en inglés es como más fácil. Cuando contacté con Adrià, que él venía de hacer las letras de Samitier, nos pusimos de acuerdo para hacerlas a medias. Así también gané autoestima y me solté más. Llorenç también ofrece ideas y ha acabado siendo una cosa de todos.

Después de haber pasado por tantas y diferentes bandas, ¿que queréis expresar o decir en este nuevo grupo?
Bueno, nosotros tenemos una cosa que es bastante interesante. Cantamos en “ebrenc”. Soy de un pueblo que se llama Flix que está entre Lleida y Tortosa. Y creemos que da bastante diversidad. En relación al sonido es bastante guitarrero de los noventa, que es lo que nos encajaba más a toda la banda.

“Nos encontramos a una edad, en la treintena, que todos estos sueños que tienes a los veinte años ya están más que triturados y hechos pedacitos”

Entonces, ¿cómo encasillarías a Gebre dentro del panorama musical catalán?
Nos encontramos a una edad, en la treintena, que todos estos sueños que tienes a los veinte años ya están más que triturados y hechos pedacitos y bueno, nos encontramos con una música que siempre hemos hecho y que nos encanta hacer. Tenemos hijos y responsabilidades y a veces nos olvidamos de esta parte tan nuestra. Hay gente que va a jugar a pádel o a hacer una pachanguilla con los amigos del curro. Nosotros en cambio hemos decidido ocupar este espacio con el que nos sentimos cómodos.

¿Qué influencias habéis tenido?
Sobre todo musicalmente anglosajón. Teenage Fanclub, Weezer… especialmente en el tema de buscar voces armónicas dentro de una clave pop, que es lo que nos gusta.

Este disco está muy vinculado al tren que va de Barcelona a Flix. ¿Pero hasta qué punto está vinculado?
Un poco como decíamos antes, yo durante mucho tiempo escribía en inglés y realmente me di cuenta de que era bastante impersonal. Por eso con Adrià hablamos de que si hacíamos algo nos teníamos que meter hasta el fondo. Entonces me di cuenta de que cuando escribía sobre cosas más cercanas a mí se me daba mejor cerrar las letras. A partir de aquí salió “Marçà-Falset”, que esta sí que la escribí íntegramente yo. Igualmente a nivel personal ser de Flix también me marca como soy y está canción habla del ir y volver y siempre tener un pie en el aire.

“Caixes”, el último tema, es bastante diferente a las otras canciones.
Yo no descartaría de que si ahora volviésemos a grabar tendría un sonido más eléctrico. Porque cuando entramos a grabar propusimos estas canciones y valoramos hacer una balada más pura. En directo, sin embargo, la canción es muy diferente.

Hablando de los conciertos, ¿cómo defendéis un bolo con cuatro canciones?
Bueno, realmente tenemos doce o trece temas, aunque solo grabamos cuatro. El hecho de grabar un EP fue para dar el primer paso. Se valoró grabar el disco entero, pero a veces lo económico es muy difícil gestionarlo. Decidimos ser más prudentes y grabar estas cuatro canciones. Tenemos previsto hacer el disco el verano siguiente y presentarlo en el otoño de 2020, si todo va bien. Es lo que te decía, a esta edad vamos con unos tempos en los que queremos sentirnos cómodos. Yo seré padre en breve y hay más miembros que también tienen hijos y demás. No hay prisa, la hemos tenido toda la vida y vivirlo así creemos que es más sano. A los veinte queríamos hacerlo todo rápido y cuanto más mejor, pero ahora ya es distinto. El momento nos pide esto y estamos contentos de cómo está yendo todo.

¿Cómo de difícil es presentar un disco de pop en catalán en Cataluña?
Es difícil, pero nosotros hemos tenido la suerte de sacarlo con Indian Runners y con Bones Festes. Muchas veces cuando la gente ve Indian Runners pues ya se lo toma más en serio. Vamos tocando en festivales pequeños y bolos que van saliendo. Realmente es picar mucho, enviar muchos mails, llegar tan lejos como puedas en redes, etcétera.